miércoles, 29 de diciembre de 2010

Coleman on Bach - Ornette Coleman @ Gent Jazz 2010

Un humilde regalo de año nuevo, una fusión entre el barroco de J.S. Bach y el Free Jazz de
Ornette Coleman. Una mezcla nada inocente para una época muy barroca en su decadencia política y muy poco free para todo lo que nos merecemos. Menos mal que del siglo XX nos queda el jazz, para soñar con mundos que soñaban con la Libertad, con mayúsculas. Martin Luther King tenía un sueño, y yo tengo otro, que es la despatologización de la angustia existencial.

Feliz año nuevo, feliz intento, feliz rabia de resistir. Y mucha atención a las felicidades pequeñas, las que pasan inadvertidas, las que nos hacen ser quien somos, sin complejos ni culpas.


martes, 28 de diciembre de 2010

¿Pero qué le pasa a esta tía?

Esta tía debo ser yo, con mis particulares visiones del hecho delirante. Parece que hago proselitismo del mismo, parece que digo...¡anímese usted a delirar un poquito, verá qué bien le sienta...! a veces lo hago, también es cierto.

No es exactamente eso, la mayor parte de la gente vive su vida completita sin haber estado ahí ni por asomo, afortunadamente para ellos no saben lo que es la psicosis, ni la cantidad de miedo que se puede tener, sólo comparable al de cualquier persona que vive bajo bombardeos constantes o amenaza de muerte, pues es así como puede una llegar a sentirse. También es cierto que no lo quieren saber, yo en su lugar haría lo mismo.

La psicosis es fea, mala, indeseable, horrible. Psicosis caca. Yo no la quiero ni tú tampoco, ni para mi ni para nadie. Creo que en esto estamos todos de acuerdo, hasta yo me apuntaría a la medicación llegado el caso.

Mi particular gestión de estos asuntos llegó por un proceso de rechazo al sistema psiquiátrico, por una conciencia de cuidarse alternativa a la forma que tal sistema me ofrecía. No tengo ni la más remota idea de porque algunas personas deliramos y otras no, en eso creo que me parezco a los profesionales, que tampoco lo tienen muy claro. Lo que puedo saber de estos asuntos es por mi experiencia, y mi experiencia me enseña que hay variaciones sustanciales en la manifestación de estos estados. La psicosis es una, y las demás vinieron de dos premisas que adopté bajo mi cuenta y riesgo:
- Neutralizar la psicosis
- Negarme a todo tipo de tratamiento "oficial"

Partiendo de estas premisas, y viendo que resultaba bastante inevitable delirar de vez en cuando, APRENDÍ a delirar con el mínimo riesgo, entendiendo como riesgos unos cuantos:
- riesgo de psiquiatrización, que me vean tan mal que alguien llame a los servicios de salud en modo emergencia, o en su defecto intenten convencerme de que acuda a ellos.
- riesgo de generar alarma y preocupación en mis allegados, íntimamente vinculado al primero
- riesgo de "hacer el ridículo", exteriorizar las ideas más alejadas de la razón práctica y del sentir general.
- riesgo de dependencia económica, si la intensidad del delirio me impididiese desarrollar mis actividades habituales (como me dedico a la pintura, a veces son estas actividades las que se intensifican, puesto que pintar permite exteriorizar de forma abstracta ideas o pensamientos que verbalizados generarían cierta extrañeza en el oyente)

En la tarea de alcanzar estos objetivos, me propuse una selección del material mental durante esos días. Me agarro a los pensamientos más positivos, más naïf, capaces de hacer sonreir, me vuelvo más atenta y sensible a las buenas noticias, que busco por todas partes. Intento dedicar todo el tiempo que puedo a las actividades que más me gustan, ya que me refuerzan el buen rollito, y combato la ansiedad que me puedan generar algunos pensamientos concretos bailando, cantando, pintando, cualquier cosa sublimadora de pensamientos confusos.

Lo que proyecto hacia afuera en esos días es una mezcla de euforia e hiperactividad, y por esa combinación de estados han aprendido mis amigos a saber que estoy "volando", así que si me quieren acompañar (cosa que agradezco muchísimo y disfruto) les toca salir más, ir a más conciertos, venir a comer a mi casa con sesiones musicales, hablar de filosofía, de retos científicos para el futuro, de pacifismo, de ecologismo, de estados de conciencia...una hippiada tras otra, gran descubrimiento antipsicótico. Supongo que lo que pide el cuerpo y la mente es evasión, y poner en valor lo que se supone debería ser un contratiempo. ¿toca delirar?, pues saquémosle provecho! en buena compañía todo se lleva mejor, hasta eso.

De puertas para adentro el delirio también son lloreras, consecuencia de la hipersensibilidad ante cualquier asunto que la merezca, y en este mundo hay demasiadas personas pasándolo muy mal. Así que lloro por ellas, ya que no rezo porque no soy creyente.

Y si me dan a elegir, me siento más yo cuando no deliro, pero no me siento otra cuando lo hago, para quién todavía se crea la chorrada de la doble personalidad, sobradamente alimentada por la industria cinematográfica, habitualmente experta en simplificaciones nada inocentes, por otra parte.

Pero si toca delirar, prefiero hacerlo a mi manera, sin medicación y sin miedo. Creo que cualquiera que se lo propusiese podría conseguirlo, siempre que empezase por quererse y respetarse en cualquier circunstancia, con más razón cuando más se necesita.

Lo que me da más fuerza, en cualquier caso, es la conciencia disidente, el saber que las cosas pueden ser de formas muy diferentes a la versión oficial. En este punto me vuelvo radicalmente antipsiquiátrica, con la locura también se resiste a todo lo que no nos gusta del mundo que nos rodea.

martes, 14 de diciembre de 2010

Razón delirante

Acostumbro a ver bastante la tele para poder disimular, hacerme una idea de lo que se considera normal y lo que no, lo que se lleva, las últimas tendencias en opinión, gestualidad, moral, relaciones humanas, interacciones comunicativas, sudaderas para miniperritos...

El resultado suele ser "pues si a esto lo llaman normal..."

Siempre hay excepciones. Afortunadamente (para la tele).
Vamos con ellas,un repaso a la semana:

Buenafuente, como encogido, entrevista a Juan José Millás. Y este señor listo listísimo se pone a hablar de alucinaciones inversas, y lo explica. Una alucinación es ver algo que no está, y una alucinación inversa es no ver algo que sí está. Como por ejemplo los psiquiatras que no ven las recuperaciones. Es que no están(en su consulta)

Un programa cultural de la 2 dedicado a la filósofa María Zambrano, cuyo mayor logro conceptual es la formulación de la "razón poética". Y dicen lo siguiente, de ella y de su poética razón: "no se parece a nadie", "no está en los programas universitarios porque es inclasificable", "su pensamiento no es sistemático", "su pensamiento puede hacerte divagar, perderte, sobre todo si el amor guía tu lectura", "habla de lo invisible, de la intuición, de lo inaprensible".

Sacar esto de la tele es como sacar agua de un pozo seco. Además de pedirme su libro voy a contaros un secreto: la razón delirante se parece bastante a lo que no se parece a nada, tampoco la enseñan en las universidades, (aunque sí la manera de patologizarla, despreciarla, tenerle miedo y asociarla solo al miedo, farmacologizarla y bla bla bla), la razón delirante es rabiosamente ecléctica, y por tanto las posibilidades de divagar y perderse forman parte del razonamiento. Y por último, tiene una querencia especial por lo invisible, inaprensible, incognoscible e intuitivo.

Las personas no razonamos de una única forma. No existe lo que se llama la Razón, así en absoluto. La Razón, así entendida, es un constructo intelectual depositario de muchas "razones", que a modo de sedimento se han ido depositando a lo largo de los siglos, con mayor fortuna de unas sobre otras según intereses dominantes. Actualmente conviven tantas razones heredadas de los diferentes sistemas filosóficos que sería largo enumerarlas todas, cada razón emana de una forma de ver el mundo, o si se prefiere, de una forma de utilizarlo para nuestro provecho, sea este material, intelectual, espiritual...

Si quieres construir un avión será de utilidad la razón técnica y científica, si quieres agarrarte a una idea de trascendencia que te quite la angustia de la mortalidad será de utilidad la razón teológica, si quieres disfrutar del amor será bueno usar razones del corazón, lo que quiera que eso signifique. Y así van apareciendo razones que ni sabíamos que existían, o que no les dábamos esa categoría, quizá por pensar que la única razón existente eran las leyes de la lógica aristotélica, o las de Newton, o las Críticas de Kant.

¿Cual es la mejor razón? ¿cuál es la mejor comida?¿cual es la mejor persona?¿el mejor trabajo? ¿la mejor obra de arte? La razón de la competencia, suma y sigue.

Las razones, puesto que les hemos dado carácter de "realidad", están para usarlas inteligentemente. Entendida la inteligencia como la capacidad de procurar el mejor provecho para uno mismo y para los otros. Para procurar lo bueno, como diría Spinoza, y que lo explica como aquello que sienta bien, que ayuda a estar mejor.

La razón delirante sirve a quien la respeta y conoce su medida, y con ello su mesura y desmesura. A quien, no temiéndola, tampoco le otorga categoría de absoluto, entendiendo que es un modo de conciencia más de aquellos que conoce, y con los que quiere mantener relaciones de conocimiento en equilibrio. Pero la razón delirante está tomada por los muros de las otras, ahogada en maleza secular de rechazo e incomprensión, de juicios y condenas durísimos que sólo se reservan para lo que no se comprende ni se quiere comprender, quizá porque toca lo más invisible de lo invisible, lo inefable.

La razón delirante no es necesariamente poética, aunque puede serlo, no es necesariamnete musical, aunque también puede serlo. Lejos del oficio artístico, que puede, a su vez, ser o no delirante, el delirio es, ante todo, una forma más de ver el mundo, de dejar que el mundo entre en nosotros de una determinada manera, de prestar atención a posibilidades interpretativas nuevas, que pueden influir en lo sensorial, en lo intelectual, en lo emocional, en una de esas áreas o en todas a la vez, como no hay programa tampoco se da nada por supuesto. El encanto reside en la sorpresa ¿cómo se manifestará esta vez?, ¿qué aprenderé?, ¿qué sentiré? Recuerdo un eslogan publicitario, no sé si de coches o preservativos, que decía "la potencia sin control no sirve de nada" Pues eso. Ya que el delirio es básicamente potencia(entendida en el sentido aristotélico de posibilidad,)el control se activa pulsando diferentes teclas:

- La experiencia, que permite no tenerle miedo.
- La responsabilidad, que evita causar daños, a uno mismo o a los demás.
- La divulgación, que tranquiliza al entorno.
- La autoestima, que impide sentirse enferma.
- El gusto por la filosofía, que permite aprovechar la experiencia.
- La razón dominante, que sirve de puente y de freno si es necesario.
- La confianza, que mantiene a raya la psicosis.

Es un poco como la diferencia entre tomar drogas a lo chorra y tomarlas con sabiduría, moderación y buena compañía(aunque sea para hacer chorradas).

Lo único que no puedo controlar es el comienzo. Conscientemente no lo busco, pero por lo menos cuando toca sé qué hacer con él. Durante el proceso adelgazo muchísimo, y cuando termina me quedo aliviada porque puedo suspender el control. Aliviada y cansada psicológicamente, supongo que también se debe a la pérdida de peso, aunque el cansancio dura pocos días. Luego, durante una temporada, pienso sobre eso, ya fuera, sorprendida de haber estado ahí otra vez. Y lo que se refuerza siempre es la alegría, el buen humor, la reivindicación de estos estados como no patológicos, la capacidad de disfrutar el día a día, de que cada lugar y momento, si quieres, es el mejor del mundo.

En cierto grado, todos conocemos la razón delirante, esa especie de clic que se activa no sabemos por qué ni para qué, pero que nos deja dudando de la realidad automática, que nos sumerge, aunque solo sea un momento, en el centro de una especie de ensueño en medio de la vigilia. Con los años he llegado a conocer miles de historias de la irrealidad de los otros, y siempre pienso que hay algo bonito e invisible dentro de nosotros que no nos cuentan en la escuela. Si se vive con miedo o vergüenza,(propios o ajenos) hace sufrir mucho.

Los sueños dulces y las pesadillas beben de la misma razón onírica.



Sapere aude (Atrévete a saber)

jueves, 2 de diciembre de 2010

Amigos

¿Cómo se hace una amiga de alguien?

- Con química, de repente alguien te cae bien y tú le caes bien, es un buen comienzo. A lo mejor la vuelves a ver, a lo mejor no, pero es un buen punto de partida.

- Con admiración, tú admiras, la otra persona también. La admiración es lo contrario de la envidia, piensas que esa persona tiene cualidades que la hacen merecer buena suerte, tú le deseas esa buena suerte, ayudas a que la tenga en la medida de tus posibilidades, y ella a ti.

- Con respeto, te esfuerzas por conocer al otro, y eso implica respetar su espacio, su dinámica. Hay gente que te llama mucho, otra que te llama menos, no estás contando, estás disfrutando cuando toca. No puedes exigir lo que no das, tampoco puedes exigir lo que das, en general es mejor no exigir nada.

- Con libertad, la amistad es una forma de amor, el amor sin libertad se parece al amor, pero es otra cosa.

- Con humildad
- Con atención
- Con optimismo
- Con generosidad
- Con ilusión
- Con paciencia

Nadie es perfecto, las decepciones vienen muchas veces por no entender algo tan simple.

Un amigo es un tesoro, una fuente de alegría y de conocimiento, una aventura que no acaba nunca. Y cada amigo es único.

Si cada persona que lee esto escribiera su propia entrada con este título, tendríamos tantas entradas diferentes como personas que las escribiesen. Si queréis completar la mía con los comentarios, estais invitados.

Con amigos somos más y mejor.

lunes, 22 de noviembre de 2010

De la psicosis

Hace tiempo que no hablo de la psicosis, últimamente me centro más en el delirio, mucho más agradable, dónde va a parar. Me parecen dos caras de la misma moneda, no dejan de ser elecciones, extremas quizá, de la interpretación de la realidad.

¿Bases bioquímicas? Consecuencias, diría yo. Si cualquiera de nosotros estuviese en la circunstancia real que recrea la psicosis, con seguridad nuestro cerebro nos brindase todo un cóctel de sustancias, capaces de provocar shocks, alucinaciones, depresiones o extrañas euforias y estados de máxima alerta también conocidos como adrenalina.

Así que la mente psicótica, por una serie de circunstancias existenciales, elige transitar el lado oscuro, viajar al corazón de todos los miedos y mudarse a esas tierras interpretativas. Cuando hablo de elección, no puedo hablar de elección del todo consciente, pero sí considero importante no perder de vista este detallle, puesto que va a servir para tomar conciencia y prevenir.

Como dije muchas veces, la primera experiencia psicótica es la peor, la más extrema, peligrosa y desconcertante, puesto que llega de sorpresa y sin conocimiento previo alguno. Esas primeras veces son las que entrañan más riesgo de suicidio. He podido comprobar, hablando con amigos que han pasado por ello,incluyéndome a mi misma, cómo después de la primera vez puede haber recaídas, y cómo esas recaídas, aunque graves, lo son mucho menos que la primera.

Ayuda mucho la memoria y la voluntad de usarla. Memoria para "reconocer" ese estado mental, voluntad para usar esa memoria a nuestro favor. Si la otra vez "no era cierto", ahora tampoco. Si la otra vez salí, ahora también.

Es imprescindible, y doloroso que no haya forma de garantizarlo, el apoyo firme y sincero de las personas queridas. Este apoyo tendría que pasar por un gran conocimiento de lo que es una experiencia o crisis psicótica, y este conocimiento es difícil de alcanzar por varias razones:

- ausencia de experiencia en primera persona.
- ausencia, o escasez, de información narrativa, no biologicista.
- presencia de tabú, muchas veces el tabú viene de la "vergüenza" de reconocer haberse ido de la realidad, o del sentimiento de culpa de haber hecho sufrir a esas personas queridas.

Por eso vuelvo a la memoria. Cuando se ha pasado una crisis psicótica, la información que recuerda el cerebro es muy dolorosa, y la tendencia más frecuente, y altamente comprensible, es olvidarla. Siempre se puede dejar en barbecho una temporada, cuya duración dependerá de la capacidad de gestión emocional de cada uno.
Sin embargo, y lo digo por experiencia, la posibilidad de "contar", "de narrar con distancia" es enormemente preventiva, y por tanto, terapéutica.

Aunque pudiera parecer imposible hacerse entender, cuando se prueba se descubre que no es una tarea tan titánica. He conocido a mucha gente que, al contar cómo me había sentido, en algún momento del relato encontraban un punto en común. "A mi me pasó algo parecido con los porros", o también "cuando murió x estuve perdidísimo, tenía miedos extrañísimos, casi como alucinaciones". Son solo dos ejemplos de espectro psicótico de baja intensidad, pero suficiente para abrir caminos en la comprensión.
La comprensión crea lazos de confianza, y es, en sí misma, el principio de una red de autoapoyo. Cuando consigues que alguien te entienda, ese entendimiento redunda en nuestra relación particular, pero también en la relación de esa persona con otras. Esa persona te ayuda con su escucha y comprensión, y tu le ayudas también,con información que puede servirle para comprender más adelante casos similares.

También se ayuda sentando precedente, muchas veces contarle a alguien tus "viajes" puede ser el punto de partida para que te cuente los suyos, para salir de su incomunicación en relación a ese aspecto. Por ahí también me he llevado sorpresas.

Es cierto que no hay estadísticas de éxito con este "método", tampoco de fracaso. La "investigación" es informal y extraacadémica, tampoco tiene plazos ni grupos control. La mueve la amistad, la voluntad de comunicarse, de romper lanzas contra el tabú y contra los diagnósticos cerrados y falsamente proféticos.También hay que enfrentarse, muchas veces, con la asunción acrítica de tales diagnósticos. Mucha gente huye del diagnóstico de esquizofrenia como del diablo, por qué será. Mucha gente te discute "no, lo mío es trastorno bipolar", mientras te cuenta exactamente lo mismo por lo que has pasado tú. Entonces le dices, "da igual cómo lo llamen", el caso es que te conozcas y sepas cómo prevenirlo. Pero como no eres psiquiatra no te hacen caso, normal. Se cierran en banda y piensan que les estás vendiendo algo. Sobre todo porque una persona con este discurso y sin medicación no puede ser de fiar. Afortunadamente, esta reacción no es mayoritaria, pero aunque lo fuese, tampoco sería problema mío, en realidad. Mi intención no es tirar piedras contra la psiquiatría, sino tender puentes complementarios. Con quien lo entiende así me llevo muy bien. Con quien no lo entiende también, puesto que lo respeto y no insisto.

Cuestión más espinosa es que acepte el delirio (diferenciándolo de la psicosis, y esto sí que es un ejercicio de voluntad consciente)sin medicación ni trauma, que acepte que de vez en cuando, cada ciertos años, mi imaginación se dispara y transita interpretaciones nuevas, estados de especial sensibilidad creativa, compasiva, de relaciones sociales...son estados que muchas veces comparto en tiempo real con quien sé que puede entenderlo. Y no me va mal, las personas con las que convivo han aprendido a aceptarlo sin alarma. Saben que como viene se va, sin daños colaterales. (Esa es otra, tener que justificar casi constantemente que no me meto con nadie, que no soy violenta, ni incoherente, que ni tengo ni doy miedo)

Volviendo al "método", conmigo funciona. Cuando entro en territorio delirante, activo la visión cuántica: si estoy en universos paralelos, puedo elegir la opción menos peligrosa. Si se pasea un "aire psicótico", lo desactivo, muchas veces pido ayuda, siempre con humor: oye,creo que tengo una paranoia (...)Ah vale, gracias, estupendo, ya decía yo. Eso es la confianza, y hay que trabajarla cada día. Para mis amigos no deja de ser toda una experiencia, y soy consciente de que la procesión va por dentro, por eso intento adelantarme a sus cuidados, deshacer sus preocupaciones con argumentos, con demostraciones de autocontrol, con humor. Sólo poniéndome en su lugar puedo pedir que se pongan en el mío. Insisto, conmigo funciona.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Larga noche de lluvia

insomne y postmoderna dondequiera que me lleve. Como dice un amigo, hay dos clases de personas. Punto. Nuestro chiste preferido, empieza y termina en el escatérgoris de cada uno.

Lo de la posmodernidad es un chiste eskizo.

Debo salir del armario, me digo a veces. ¿hacia dónde? Si hay un lugar en el mundo verdaderamente democrático, es el nuevo DSM. Como decía un amigo, no se preocupen, cabemos todos.

Mi ciudad, lo estoy comprobando con los años, es el territorio más surrealista que conozco, está llena de superdotados cuyo mayor logro es hacerse los tontos. Y presumen, que es lo bonito. Tenéis que venir, es increíble. Tenemos hasta un psiquiatra que afirmó en la prensa que el aumento de brotes psicóticos puede deberse a la proliferación de ondas de los teléfonos móviles. Si esto no es poesía, paren el mundo que me bajo. En mi ciudad el delirio es un estilo de vida, devenido en arte aplicada por obra y gracia de la retranca, que es como el duende, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Cada interacción es un viaje al infinito, y nada de malos rollos, gana el que descorcha la botella de la risa. El ala de psiquiatría tiene más luz que el nirvana, y el señor de los móviles te da la mano al llegar y te dice: es un placer conocerle (embajada imaginaria). Luego te empastilla como en todas partes, pero oiga, qué distinción, qué tacto. Muchísimos años después de aquella visita, mi hermana me contó que me sacaron de allí antes de tiempo porque me conocen muy bien, y saben que estoy mejor en los bares, dónde va a parar. Bueno, así así no lo dijo, pero sucedió.

Yo con los psiquiatras tengo como síndrome de Estocolmo, lo vi en una película. Otra vez vi, en Marruecos, cómo una persona le bajaba del tripi a otra con una breve conversación. Ha sido, hasta la fecha, la mayor optimización tiempo-recursos en salud mental, que yo recuerde. Qué viaje aquel, virgen santa embarazada sin coito.

A mi me encanta viajar, pero como ando mal de pasta me veo obligada a hacerlo de forma estática, aunque viviendo donde vivo tengo de sobra. Ayer fumé una calada de María y se multiplicó por veintisiete, pero no pasó nada."¿Vosotros veis los colores más intensos? Claro". Hecho, donde podía haber problemas, sólo había amigos. Es frecuente en la amistad la comunicación telepática. Si no tienes telepatía, cuestiónate si tienes amigos, es urgente. Aunque también puede ser que seas presa de delirios hiperracionalistas, en tal caso se recomienda hacérselo mirar. Si no cabes en el DSM no eres nadie, y a vivir que son dos días. Todos pal corral.

¿Será el DSM V, en estos tiempos de crisis, el único camino verdadero hacia la renta básica? ¿Podrán los malvados poderosos sobreponerse al ingenio anarquista de la asociación americana de psiquiatría? ¿Podremos los ciudadanos manifestarnos pacíficamente a la puerta de los hospitales, pidiendo nuestro queso, nuestro pan y nuestro vino? ¿Contando fantásticos relatos de alucinadas alucinaciones? Todo esto y mucho más parió la lluvia.

Buenos días.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Tratamiento Ambulatorio Involuntario

Donde digo digo diga diego

Tratamiento: droga psiquiátrica

Ambulatorio: viaja en el maletín de un profesional de la salud mental, custodiado por las fuerzas del orden, en un recorrido que va del alijo del hospital al domicilio de la víctima

Involuntario: Obligatorio, forzoso, sin derecho a réplica, negación, defensa, cuestionamiento, alternativa o resistencia.

Delitos merecedores de tal castigo: Estar triste, estar enfadado, transitar la diversidad funcional mental, haber dicho NO A LA DROGA, desconfiar de los psiquiatras, desconfiar de la droga, ser hipersensible a los problemas del mundo, preferir las sustancias autosegregadas a las sintetizadas en laboratorio, no sentirse enfermo sino distinto, estar en paz con la diversidad y en guerra contra la psiquiatría entendida como arma de control social.


Hay personas que viven tranquilas gracias a estas drogas, es su respetabilísima decisión, gozan de todas las facilidades para acceder a ellas y se encargan de acudir voluntariamente allí donde gustosa y profesionalmente se las proporcionan.


LOS QUE NO ESTAMOS EN ESE CASO PEDIMOS RESPETO Y GARANTÍAS DE NO DISCRIMINACIÓN, NO CRIMINALIZACIÓN. EXIGIMOS IGUALDAD DE CONDICIONES EN RELACIÓN A CUALQUIER OTRO USUARIO DEL SISTEMA DE SALUD, INDEPENDIENTEMENTE DEL DIAGNÓSTICO.
A CAMBIO, OFRECEMOS FRONTERAS NUEVAS PARA LA CIENCIA QUE TODAVÍA TIENE MOTIVOS PARA NO AVERGONZARSE DE SU CONTRIBUCIÓN AL FASCISMO, Y QUE POR TANTO AVANZA EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA RELACIÓN TERAPÉUTICA QUE CONSIDERA A LAS PERSONAS COMO DIGNAS Y MERECEDORAS DE DERECHOS FUNDAMENTALES,CON CAPACIDAD DE ELECCIÓN Y DE RESPONSABILIDAD, Y NO COMO OBJETOS DE EXPERIMENTACIÓN INDUSTRIAL, ACADÉMICA, ECONÓMICA,O POLÍTICA.

(me quedó solemne esta última parte, es la indignación, nunca mejor dicho)

sábado, 13 de noviembre de 2010

El imaginario del doctor Parnasso

Imprescindible y preciosa película sobre la responsabilidad del uso de la magia.

Estupenda para entrar en diversos asuntos de salud mental magistralmente guiados y acompañados.

La imaginación más fuerte dirige cada interacción entre los personajes al otro lado del espejo.

Cuento que habla de actitudes, trampas, peligros...

Cuento cuento, asombroso, envolvente, hechizante.


La película es de Terry Gillian, que de otra cosa no sé, pero de imaginación sabe un rato. Que la disfrutéis.

jueves, 11 de noviembre de 2010

GENOCIDIO=PENA DE MUERTE

Uso la palabra genocidio entendida como asesinato selectivo y colectivo de personas por MOTIVOS no penales (a ese otro genocidio institucional le llaman pena de muerte),y cuyas víctimas tienen en común un rasgo que las señala como diana, en este ÚLTIMO caso su pertenencia a un pueblo en clara situación de desventaja numérica y de acceso a los "derechos" de los que disfrutan sus "vecinos" en mayoría.
Las ¿EXPLICACIONES? territoriales, administrativas o políticas ya ni tienen cabida ante tal barbarie como no sea para las tertulias.

NO A LA PENA DE MUERTE EN NINGUNA DE SUS FORMAS

DERECHOS HUMANOS UNIVERSALES YA!

martes, 9 de noviembre de 2010

Causas orgánicas

A ver quién es el listo que encuentra causas orgánicas en el sufrimiento de estas horas para la población saharaui. Causas orgánicas para el miedo, la desesperación, la impotencia, la injusticia,para las lágrimas del hombre que pedía llorando, hoy por la tarde en CNN,intervención y protección de la ONU.
Sus lágrimas son las nuestras, y hoy todas las causas son iguales:
Derechos humanos para todos.

El mes que viene se redacta en Santiago de Compostela, en el Foro Mundial Cultura de Paz, un derecho necesario y urgente: el derecho a vivir en paz, (que para mí significa derecho a vivir sin guerra y sin miedo a la guerra)

sábado, 6 de noviembre de 2010

Fiesta

Fiesta con mi gente, unas treinta personas, humor antipolíticamente correcto, comida, bebida, buenas noticias, buen humor.

En un momento dado surge el tema, una conocida, a la que hace años que no veo, ha tenido un brote psicótico y se ha intentado suicidar. Quien me lo cuenta, que nos conoce a las dos, empieza a reflexionar, en tiempo real, sobre el tabú, el desconocimiento, la falta de información, la falta de recursos para ayudar o intentarlo, la impotencia. Le cuento que pronto voy a la ciudad donde vive ella, que la voy a llamar, que le voy a contar mi vida si hace falta para que se quede tranquila, que el intento de suicidio suele ser, en la mayoría de los casos, un tocar fondo a partir del cual urge hacerse un replanteamiento serio sobre la psicosis, su significado y las posibilidades de reenfocarla. Medicaciones aparte (útiles sin duda en picos fuertes, por mera cuestión de supervivencia), hay vida después de la psicosis, mucha vida, siempre y cuando se le pierda el miedo a base de hablar con quien también la ha pasado, alguien de tu orilla además de los profesionales (también necesarios pero de forma menos absoluta que complementaria).


La psicosis acecha, qué duda cabe. Cuanto más oscurantismo, más fracaso. Cuanta mayor apertura, mayores probabilidades de cumplir el código deontológico. La fiesta terminó y me voy a dormir, buenas noches.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Delirio normal y corriente

Hay enfermos y hay psiquiatras
hay sikiatras y pastillas
hay sectas y deconstrucciones
hay herramientas y armas

En el centro del futuro
está el corazón del mundo

Los ordenadores cuánticos, cuyo interés radica en la velocidad de cálculo, y esta a su vez en la capacidad para ser ceros o unos a voluntad en los procesos de desciframiento críptico, son un reflejo más de lo que se intuye, una nueva proyección del ser a la máquina, nunca a la inversa.

Para ser del todo y disfrutarlo hace falta ir un poco más allá de la modernidad, de las leyes de la física clásica, de la información genética entendida como inmutable, de los planteamientos del sujeto político como esencial y autónomo, hace falta trascender las divisiones estructuralistas en sistemas de oposiciones binarias y estables. También convendría un trascender de andar por casa, libre de liturgias y paraísos lejanos, libre de pensamiento mágico tipificado por los DSM. Incluso me atrevo a sugerir el aprendizaje de todo tipo de habilidades, entendidas como si fuesen la misma: nuestro (he)stado "natural".

¿Qué o quién nos lo impide?

Delirio creativo

Con cada delirio descubro intereses nuevos, y aprendo, o desarrollo, habilidades nuevas o simplemente dormidas desde hace tiempo.

El año pasado decidí creer en la gente y en su capacidad para cambiar cosas mediante la suma de muchos pequeños y aparentemente insignificantes pasos. Un grano no hace granero.. Mi grano fue empezar este blog, y aquí estamos unos meses después. Tengo que reconocer su componente adictivo, y que a veces se me cuela la vanidad o la locura en estado puro, como dirían los nikosianos.(un abrazo a todos)Pero se mueve...

Este año me está dando por la música. Ahora, cuando friego los platos, canto fado, y parece que empiezo a entonar, a cerrar las vocales, a cantar con emoción. Cuando deliro "en serio", la concentración, el arrebato como diría Zulueta, hacen más de la mitad. Pero no puedo delirar a tiempo completo porque me canso, así que la mayor parte del tiempo funciono "normal" o parecido.

Cuando noto que, desde hace varios días, el delirio se ha marchado, me pongo hasta triste, porque es como si pensase que todo lo que despertó entonces se ha vuelto a dormir. Pero no es cierto, es pereza. Pereza de encarar las mismas actividades sin esa permanente sensación vibratoria, que se parece a tener todas las células en el pico más alto de la atención.

Ayer, hablando con una amiga de esto:

- Puff, estoy cansadísima, llevaba tantos días flipando que ahora que bajé me encuentro como plof.
- Ah¿sí?, ¿muchos días?
- El último mes, más o menos. No sé si se notaba mucho.
- Bueno, algún día te noté algo, pero nada exagerado.
- Ya

Conversaciones como estas forman parte de lo que llamo "encuesta de evaluación", en la que me dedico a verme desde fuera a través de los ojos de mis amigos. El año pasado mi novio intentó una vez, al principio, convencerme para ir al médico. ¿Y a qué médico voy?, le pregunté yo, sabiendo que cualquier médico de entonces extendería la correspondiente receta cuyo contenido no me iba a tomar. No fui al médico, pero la pregunta no fue estéril en absoluto, sino que inauguró la era del fin de la psicosis, pues a partir de entonces me animé mucho más a compartir con él mis impresiones delirantes, a fin de contrastarlas con su buen criterio y su mejor cariño. También adquirí la responsabilidad de no volver a preocuparlo, y esa responsabilidad pasaba porque mis pensamientos "especiales" no fuesen un oscuro secreto, sino una peculiaridad tan comentable como cualquier otra. Menos samba e máis traballar...

Tenía tanto material acumulado sobre esta extraña forma de funcionar que cuando empecé el blog me sentí como si hubiese abierto las compuertas de una presa, como si en medio de un desierto creciese de repente la selva amazónica.Hasta llegué a ser cariñosamente reprendida por tales excesos, sobre todo horarios. No soy capaz de explicar bien el placer de que me tiren de las orejas mientras me comen a besos, ni falta que me hace.

Lo del fado va en serio, ahora tengo que aprender a cantar y sonreír al mismo tiempo, precisamente porque es fado. Creo que el flamenco viene mucho más tarde, pero "la paciencia es una virtud..¡y un sustantivo!"(Bob Esponja)

jueves, 4 de noviembre de 2010

Más música de la ciencia

Sólo existe una raza: la humana*

I. Las razas humanas no existen. La existencia de las razas humanas es una abstracción que se deriva de una falsa interpretación de pequeñas diferencias físicas, que nuestros sentidos perciben, erróneamente asociadas a diferencias "psicológicas" e interpretadas sobre la base de prejuicios seculares. Estas abstractas subdivisiones, fundadas en la idea de que los humanos constituyen grupos biológica y hereditariamente muy distintos son puras invenciones que siempre se han utilizado para clasificar arbitrariamente hombres y mujeres en "mejores" y "peores" y, de esta manera, discriminar a los últimos (siempre los más débiles), después de haberles achacado que son la clave de todos los males en todos los momentos de crisis.

II. La humanidad no está formada por grandes y pequeñas razas. Es, sin embargo y ante todo, una red de personas vinculadas. Es verdad que los seres humanos se juntan en grupos de individuos, comunidades locales, etnias, naciones y civilizaciones. Pero esto no sucede porque tengan los mismos genes sino porque comparten historias de vida, ideales y religiones, costumbres y comportamientos, formas y estilos de vida, incluso culturales. Las agrupaciones nunca son estables a partir de los DNA idénticos; al contrario, están sujetas a profundos cambios históricos: se forman, se transforman, se mezclan, se fragmentan y se disuelven con una rapidez incompatible con los tiempos exigidos por los procesos de selección genética.

-III. El concepto de raza no tiene significado biológico en la especie humana. El análisis de los DNA humanos ha demostrado que la variabilidad genética en nuestra especie --menores que las de nuestros "primos", los chimpancés, gorilas y orangutanes- está representado sobre todo por diferencias entre personas de la misma población, mientras que son menores las diferencias entre poblaciones y continentes diversos. Los genes de dos individuos de la misma población son, como promedio, ligeramente más similares entre ellos que las de aquellas personas que viven en continentes diversos. Precisamente a causa de estas reducidas diferencias entre poblaciones incluso los científicos racistas nunca definieron cuántas razas constituyen la especie humana, estableciendo unas estimaciones que oscilan entre dos y doscientas razas.


Rita Levi Montalcini,cómo no.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Delirio semiótico

La semiótica, como bien explica Umberto Eco que creo que hasta la inventó como Teoría General, es el estudio de la interpretación de los signos en su contexto social.

Los alegres delirantes jugamos con las interpretaciones, las volteamos y las superponemos en un intento constante de relacionarnos con el mundo exterior sin renunciar al propio, pues tanto uno como el otro dan para reír y llorar, y eso es lo que tiene habitar el mundo como persona "sentipensante" (bonito término de Eduardo Galeano que tuve el placer de conocer en su estupendo El libro de los abrazos)

Así que el asunto es más humanista de lo que parece, a pesar de los decadentes gruñidos de los biologicistas con orejeras.

Pero volvamos a Umberto Eco, y a una obra suya que todavía no he leído pero que sé de qué va, Obra abierta, donde se postula la interactividad de la creación artística, como un diálogo nunca del todo cerrado entre creador y espectador. Más tarde se lo replanteó un rato y escribió su complemento Los límites de la interpretación (también pendiente de leer)en el que básicamente escribe sobre los límites de la interpretación, cercando un poco la libertad interpretativa.

El tándem conceptual que propone Eco es lo que me propongo yo todos los días: interpreto libremente(ya que la recepción de la vida tiene mucho de creación artística) y pongo los límites donde empieza la psicosis, o sin llegar a ella, en los caminos por donde creo que me la podría encontrar a la vuelta de la esquina. Es un ejercicio mental duro y constante, hace falta la disciplina de un corredor de fondo y toda la ayuda externa que me atrevo a pedir y que me es generosamente concedida. Nunca se está del todo seguro de nada, es difícil decir "ya pasó, ya no hay de qué preocuparse". Pero también es cierto que se acostumbra una, y que la costumbre trae un relajante "modo piloto automático" que me impide estar constantemente al borde del ataque de nervios, dicho jocosamente para quitarle hierro a algo que, siendo mera pregunta, esconde siglos de perplejidad, por decir algo.

La mía es, desde hace casi una década, una apuesta psico-bio-social(saludos, Antonio), también sexual, cultural, artística, gastronómica, familiar, y un largo etcétera. Si no pareciera un eslogan, diría que otra forma de "pasar" la ¿esquizoqué? es posible, si no pareciera un mal chiste, diría que tengo evidencias y testigos. Pero lo más importante e imprescindible es la amistad en todas sus variantes.

sábado, 30 de octubre de 2010

La música de la ciencia

El racismo es simultáneamente homicida y suicida. Los imperios se convirtieron en tales gracias a la convivencia de pueblos y culturas diversas, y se colapsaron cuando se fragmentaron. Así ha ocurrido y sucede en las naciones con las guerras civiles y cuando, para enfrentarse a las crisis, tomaron a las minorías como chivos expiatorios. El racismo es suicida porque no sólo golpea a los que pertenecen a pueblos distintos sino a los mismos que lo practican. La tendencia al odio indiscriminado que lo alimenta se extiende por contagio de ideas a toda alteridad externa o extraña con respecto a una definición cada vez más estrecha de la "normalidad". Agrede a quienes están "fuera de la raya", los "locos", los "pobres de espíritu", los gays y lesbianas, los poetas, los artistas, los escritores alternativos, todos los que no son homologables a tipologías humanas estándar, aunque sean quienes permiten realmente a la humanidad cambiar continuamente y vivir. Todo sistema viviente se mantiene tal si sólo es capaz de cambiar, y nosotros, los seres humanos, cambiamos cada vez menos con los genes y siempre más con los inventos de nuestros "benévolamente desordenados" cerebros.


Rita Levi Montalcini, Neuróloga y premio Nobel de Medicina

Nicola Matteis (1670-1698) - Diverse bizzarie sopra la vecchia sarabanda...

Ignorancia

Intento ser positiva, animosa, optimista, desdramatizadora, fuerte. Intento, y consigo, entrar en un rapto de toda voluntad al despertar de cada orgasmo largo y dulce que me regala el amor. Serenidad y alegría es lo que pido para mí y para el mundo. Pero yo estoy loca, así que puedo pensar y decir lo que me de la gana porque nadie me va a tomar en serio. El estigma es eso, entre otras muchas cosas más graves que que me den o me quiten la razón.

Cosas mucho más graves como la desigualdad ante la ley. Cosas como que en documentos legales de acceso al empleo público se especifique que la persona aspirante declare que no tiene ninguna enfermedad física o mental que le impida el desempeño de sus funciones. Ya me están quitando, o poniendo seriamente en duda, el derecho a un trabajo para el que estoy sobradmente cualificada, por formación académica, vocación, aptitud y actitud. Pero mejor ocultarse para minimizar las capacidades, mejor hacerse la tonta para no llamar la atención, mejor dedicarse a trabajos alegales para los que, curiosamente, también tengo muchas aptitudes, mejor vivir modesta y tranquilamente, rodeada de buenos amigos y decelerando mis espectativas. Buenos amigos. Tengo tantos como merezco.

Estoy, a pesar de todo, contenta de conocerme.

Nada me impide encabronarme y compadecerme, al mismo tiempo, por tanta ignorancia. Me hace hasta gracia proponer que tratemos a cada persona con la que interaccionemos como si fuese la sabia más sabia, en un intento de ofrecer, si no respuestas, sí al menos un elevado concepto de la interlocución, el que cualquier persona merecería por el hecho de serlo, en cualquier circunstancia. Desmontando,elegantemente a ser posible, actitudes profundamente reaccionarias que ocultan las ideologías, las relaciones afectivas, las relaciones laborales, por no mencionar otros espacios de relación donde resulta más obvio.

Así nos relacionamos nosotros en la tribu del amor a primera vista y los seres imperfectos que aprenden todos los días cómo minimizar las actitudes lesivas, rumbo a un concepto de inteligencia que recicle el lado oscuro.

Cuanto más loca estoy más tiendo, escuchando con cariño y paciencia a quien pretende, con la mejor intención, desengañarme. Pero, insisto, ya estoy demasiado loca para querer ser normal. La normalidad, en mi opinión, no sólo está sobrevalorada sino que pongo seriamente en duda su existencia cada vez que abro los ojos a un nuevo día, también cada vez que un nuevo día me los abre a mí.

Confío muchísimo, confío patológicamente, estoy enferma de confianza.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Lucideces

cosas que tu psiquiatra nunca me dijo


Había una vez una chica que padecía de lucideces, crónicas, intermitentes o invisibles, según el día. Era su tierra especial en fenómenos telúricos, de forma que fantaseó muy pronto con decicarse al turismo cultural, geografía e historia de las principales penínsulas rodeadas de mar por todas partes menos por una que venía siendo el viento. Arrebatósela por el camino la literatura en su empeño fantástico de contar el mundo con pocos nombres y apellidos que no lo fueran o fuesen, o, al menos, fantasmagóricos. Y quedó pendulada de Rayuela en medio de un tren. Casi se muere del susto.

Si no llega a ser por la chamana supermana, hubiera permanecido multiproblematizada por el concepto de familia, pero no. Resistiendo resistiendo se fue acostumbrando a la idea de hacer habitualmente lo que le viniese en gana, tan habitualmente como su férrea voluntad le viniese permitiendo, cayendo en desgracia cuantas veces fueran necesarias para alcanzar lo inalcanzable, que nunca era igual a sí mismo.

Tal panorama no podía salir gratis, ni pagando. Pero no era la morosidad, tampoco, su punto fuerte. Tonteó con el delito y ahí se le dió la vuelta el mundo, qué sudores fríos para una nena de colegio de monjas, y por qué tontería tan fácil de reparar se hubo de quedar para el arrastre y no de barcos. Y tampoco fue eso lo que la había de llevar a conocer no tanto el hielo como el infierno en una noche de miedo serio, tan serio e indeseable, o más, que el peor enemigo de cualquiera.

Los que habían de salvarla usaron también el miedo, entretejiéndoselo en el cuerpo con hilo blanco industrial y primorosamente bordado a máquina. Acuarelar las consecuencias no fue del todo mala idea, teniendo en cuenta las pocas personas que comprenden sus extraños cuadros. Ahora bien, toda la vida pintando miedos acaba con la paciencia de cualquiera, mejor le hubiera ido con buenos amuletos de los que venden en todo a cien.

Qué importa ahora que la buena música le baila las lucideces. Y más que hubiera.

No por mucho madrugar...

No por mucho madrugar entre las sábanas
amanece más temprano entre las piernas

domingo, 17 de octubre de 2010

Inmigración y salud mental

Todo lo que voy a decir bajo este título son reflexiones y memorias de interesantes cursos a los que asisto en la universidad(cualquiera).

La defensa de los derechos de los inmigrantes es la defensa de los derechos de todos. Los derechos, o son universales o entonces no son sino privilegios.

Si te niegan los derechos como persona, la salud mental se tambalea. Es duro vivir con miedo debido a los papeles, a mi la historia, en cierta forma, me suena.

Necesidades urgentes: prácticas transnacionales, compromiso, horizontalidad en las relaciones, solidaridad y respeto. Y añado empoderamiento y compasión (entendida como "sentir con", "ponerse en el lugar de")

Porque los inmigrantes no vienen sólo buscando trabajo, que también (y qué trabajos, muchas veces), vienen buscando trato igualitario, disfrute de libertades, ampliación de perspectivas vitales, acceso a la sanidad, derechos laborales. Eso es, en muchos casos, más importante que el trabajo. Como decía Amin Maalouf en "El desajuste del mundo", ojalá "¿Occidente?", cuando va por ahí a llevar la democracia, lo hiciese de verdad, que si tal fuera se recibiría con los brazos abiertos,muchas personas hasta se quedarían en sus paises de origen,liberados de la angustia de la huida forzosa( otro aspecto relevante para la salud mental)

Vienen buscando y vienen trayendo y llevando, aquí cultura, impuestos, y compras,y para allá se llevan lo que pueden, también cultura, también impuestos, también compras, las remesas que los inmigrantes envían a sus países de origen suponían el año pasado tres veces más que toda la ayuda al desarrollo, hablamos de cifras globales.

Inmigración y salud mental, por favor.

martes, 12 de octubre de 2010

Buenos días

Fai un sol de carallo! Onte pedazo de juergha e hoxe invítannos a café. Non se pode pedir máis. Feliz día do Spa(nadade que é moi bo para a espalda)

sábado, 9 de octubre de 2010

Me he quedado sin palabras

Eso es porque tengo muchísimo sueño. Esta mañana me he ido a trabajar de reenganche, pasé por el dormitorio, pero sólo descansó mi cuerpo (que no es poco). Ahora que mi mente parece serenarse y poner cada cosa en su lugar(en la medida en que tal empeño es posible en estos tiempos)parece que mi mente empieza a descansar, o lo que es lo mismo, tomar carrerilla para seguir hablando de lo que creo que importa, creencia mucho más ética(lo que quiera que eso pueda ser)que religiosa. Pero ese seguir hablando queda para otro momento, ahora me voy a enchufar unas mágicas pastillitas de modestas hierbas que tampoco están libres de efectos secundarios, revuelven un poco el estómago pero no mucho más que un café a deshora, o el exceso de tabaco, cuando me da por ahí.
Me siento vulnerable y cansadísima,hoy estoy poco.

martes, 5 de octubre de 2010

Otoño templado

Algunas hojas se caen de los árboles,un montón de amigos vuelven a probar todo lo nuevo del otoño en el mundo del otoño, nuestro estado natural. Bienvenidos!!!!

domingo, 3 de octubre de 2010

Terapias (deshaciendo la maleta)

Cariño
Sexo
Cariño
Pintura
Cariño
Salir de marcha
Cariño
Chatear
Cariño
Acción política
Cariño
Valeriana
Cariño
Viajes
Cariño
Estudio
Cariño
Lectura
Cariño
Cine
Cariño
Cualquier cosa

Cariño:Sentido de la amistad, sentido del humor, sentido del amor, sentido del cuidado responsable, sexto sentido.

Sexo: sentido del placer y la confianza

Pintura: Sentido de la expresión de lo sentido

Salir de marcha: Sentido de la diversidad

Chatear: Sentido de la agilidad mental

Acción política: Sentido de la justicia

Valeriana: Sentido de la necesidad del sueño

Viajes: Sentido de la electricidad interpersonal

Estudio: Sentido del desarrollo de la inteligencia

Lectura: Sentido del mundo sentido como atemporal

Cine: Sentido de la mirada ajena

Cualquier cosa que desarrolle los sentidos

martes, 28 de septiembre de 2010

Unidad sistemática enredada

Antena parabólica hipersensible a mentiras recurrentes

Autodiagnosticada de optimismo(determinada genéticamente para evolucionar)

Ávida de perspectiva

Máster invisible de análisis estadísticos

Conocimientos básicos

Diseño de proyectos comunicativos

Interlocución válida

Relaciones públicas sólidas

Aficiones poco serias

Vacaciones pagadas

Seguridad social y derechos incluidos

Financiación a medida

Venta directa y al contado

Espacio libre de malos humos

Espacio libre en el maletero

Cuestión de confianza

Proyectos en tiempo real

Necesidades de personal

Formación a cargo de la organización

Conciliación a domicilio

Burocracia asamblearia

Universos enreversos

Transfelicitaciones al chef



Atentamente

viernes, 24 de septiembre de 2010

Vivir es un riesgo

Estar vivo implica la perspectiva de dejar de estarlo. Con millones de variantes, todos estamos expuestos a riesgos, de algunos pretende librarnos el estado, al tiempo que nos expone a otros. En algunas ocasiones, hace las dos cosas al mismo tiempo, exponernos a ese riesgo cuando se supone que nos libra de él. No pongo ejemplos, cada cual que busque los suyos según afinidades y experiencias.

La cosa no es fácil,si lo fuese no estaríamos a estas alturas hablando de esto. No es fácil ni lo será nunca, porque implicaría volver a creer en utopías acabadas, utopías de punto final, donde se llega a un sitio y ahí se queda uno. Lo más parecido es el cielo de los angelitos, bastante devaluado por aburrido y sospechoso, además de ser un territorio que se sale de la vida, cuestión de la que estábamos hablando. Generalizando bastante, la gente tiende a pensar que vida solo hay una, sólo se vive una vez, que yo no sé quién soy ni lo pretendiera, y que buscando cariño por la frontera se quita uno las penas y se encuentra una más de un amigo. Hablando con el amigo se aprenden cosas, se enseñan otras, se hacen cosas juntos, también se hacen cosas por separado y se comparten. Es feo subestimar la amistad pretendiendo que cada palo aguante de su vela. Me gustaría sacudirme esa pretensión que nos arrojan encima todos los días como si fuésemos contenedores de basura, me molesta y me pica como ciertas fibras sintéticas que nos venden a precio de saldo, para que las compremos sólo porque son baratas. Claro que en el terreno económico no siempre se puede elegir, a veces hay que comprar zapatos de plástico porque son esos o ninguno, y a ver quién es el listo que va descalzo a menos de quince grados centígrados.

Del modelo económico pasamos, por un ejercio de alehop! al modelo de los afectos, cuyo máximo exponente de socialización es la fama. Soy famoso, luego importo y/o me pagan por ello. Sí, me vienen a la cabeza muchos famosos ilustres, y otros no menos famosos y mucho menos "ilustres" (tampoco aquí pongo ejemplos, casilla en blanco, juego interactivo)La doble cara de todas las monedas, fíjense en la redundancia de la metáfora, no salimos. Otro ejercicio de alehop! y somos todos monedas de dos caras, la buena y la mala, la oveja blanca y la oveja negra. Siendo moneda de cambio, cuántas más caras pretendemos tener, una moneda es una moneda, como objeto material da para poco. Como metáfora reduccionista es un crack, superventas. Soy famoso/soy un don nadie. Nadie es famoso como condición esencial, como mucho estás famoso porque otros (esos otros palos que aguantan de tus velas) te han concedido tal circunstancia, santa rita rita rita lo que se da también se quita. ¿Cómo se alcanza la fama sino es mediante la interacción de múltiples sectores sociales? ¿Cómo conociendo la evidencia del mecanismo, muy famoso él también, no se transfiere a objetivos menos, digamos, espectaculares, y más prácticos para un mayor número de personas?

Cambio de párrafo tras llegar al puente. Con la llegada de los medios de comunicación de masas, varios autores aplicaron el cuento de la moneda a esta novedad. Apocalípticos e integrados eran los futuros previstos para tal revolución tecnológica, entes manipuladores y nihilistas para los primeros, posibilidades infinitas para los segundos. No estoy segura de que ninguno de los dos futuros se haya cumplido plenamente, más bien parece que conviven en barroca tensión, como sueño y realidad, o si se prefiere realidad y apariencias (¿Qué carajo será la realidad, por cierto?, mira que le doy vueltas al rollo ese)

Este mundo tan grande se parece cada vez más a un patio de vecinos, cuánto más manejable en apariencia, cuantas tensiones infinitas, cuanto ruido en las reuniones de la comunidad, qué imposible hacerlo todo sin reuniones, sin embargo. Parece como si nos obligasen a elegir entre soledad o conlicto, como si aferrarse a una parte fuese librarse de la otra, o peor aún, como si no existiesen más opciones. Binarismo, maniqueísmo, bipartidismo...parece que nos suena.

Desde que la Revolución Francesa nos demostrase que papá estado sabe lo que nos conviene, dándonos a elegir entre chocolate o fresa cuando nos compra un helado, ha llovido bastante. Por eso a esta época la llaman posmodernidad, y no porque la gente se tiña el pelo de azul o esté al loro de las últimas tendencias. Parece que es porque post- significa "después de", o también, hablando sincrónicamente "¿y ahora qué?"

Buff, cuántas preguntas.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Convención europea diversidad funcional

Texto cargado de buenas intenciones de cuyo cumplimiento las personas con diversidad funcional, o sea todos nosotros, nos encargaremos, por la cuenta que nos trae. Como cuando llegas a la panda y dices "por mi y por todas mis compañeros".

Recomiendo bastante acercarse a la filosofía del Movimiento Vida Independiente, con un discurso centrado en la autonomía y el empoderamiento de las personas con diversidad funcional (no dis-, ni minus-, ni res),y por supuesto la dignidad personal que sólo puede venir de exigir la igualdad en derechos y oportunidades.

No somos ni estamos solos.




http://www.sidar.org/recur/direc/legis/convencion.php

Homo discapacitatus dependienti

http://www.youtube.com/watch?v=T1EaYSeBDbU

miércoles, 22 de septiembre de 2010

otras cosas que aprendo en mi tiempo libre

Función social del estigma: eliminar oportunidades de socialización (laboral, sexual, de ocio...)

Función social de los discursos proteccionistas: robar la voz, usurpar el empoderamiento, sentar cátedra sobre la identidad no-autónoma de aquellas personas a las que definen desde una posición de poder.

Victimización: Consecuencia frecuente de la pérdida de empoderamiento

Exclusión social: no ser considerado interlocutor válido, de lo que se deriva no poder actuar como sujeto político. La exclusión social deriva muchas veces en la judicalización de las fricciones, desde el momento en que pasan al territorio de la marginalidad=criminalización.




(desde aquí doy las gracias a todos los movimientos sociales, que son muchos y cada vez más, basados en la búsqueda del empoderamiento como camino constante hacia una sociedad mejor, más igualitaria, garante de derechos y más libre)

martes, 21 de septiembre de 2010

Cosas que aprendo en mi tiempo libre

"Ningún colectivo oprimido puede prescindir de su memoria histórica" Carol Bateman

La desigualdad es una construcción sociopolítica, ninguna desigualdad social es independiente de relaciones de dominación

Lo personal y lo familiar es político(que se lo digan a los diagnosticados por la psiquiatría)

Lo natural, el concepto de lo natural, es una construcción del poder para establecer verdades inconmovibles.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Red Europea de (ex-)Usuarios y Supervivientes de la Psiquiatría

Acabo de conocer la existencia de una Red Europea de (ex-)Usuarios y Supervivientes de la Psiquiatría (ENUSP son las siglas, para quien quiera más información.) El descubrimiento llega de la revista de FEAFES, que le cede espacio para anunciar una reunión internacional que tendrá lugar en Grecia a finales de este mes.

Sorprendente. Refrescante. Necesario.

Buscando más información, encuentro una reseña en la revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (esa asociación que en principio no me cae mal puesto que están en contra del TAI). La reseña se la hacen a un libro publicado por miembros de ENUSP, que de momento parece que no está disponible en castellano. De todas formas, adjunto aquí el enlace a la citada reseña, donde nos podemos hacer una idea bastante aproximada del contenido del libro.

Bueno, lo siento, lo mío con los enlaces es paranormal, nunca lo consigo. Pero como me vais a leer los de siempre, podéis poner en el buscador "ENUSP AEN" y seguro que llegareis al mismo sitio. Y si llegais a otro y descubrís algo, pues me lo contais si os apetece.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Hasta los ovarios del fascismo

homofobia
machismo
racismo
discriminación
segregación
desigualdad
ignorancia
desprecio
estigmas
prejuicios

(si se me olvida algo tengo zona de comentarios)

Cualquier persona perteneciente a un colectivo históricamente discriminado tiene las mismas probabilidades que cualquier otra persona de agredir y muchísimas más de ser agredida. No es victimismo, son matemáticas. Concretamente la teoría de los juegos. Peligrosos. Aquí todo el mundo juega y apuesta fuerte. El tipo papa acaba de relacionar el ateísmo "radical" con el nazismo, casi en la misma frase que los abusos a menores tan largamente encubiertos por su modélica secta.

O educamos para la paz y la igualdad o acabaremos todos combatientes.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Juan Gelman también oye voces

"Esas invenciones laten en las entrañas de la lengua y traen balbuceos y brisas de la infancia como memoria de la palabra que de afuera vino, tocó al infante en su cuna y le abrió una herida que nunca ha de cerrar. Esas palabras nuevas, ¿no son acaso una victoria contra los límites del lenguaje? ¿Acaso el aire no nos sigue hablando? ¿Y el mar, la lluvia, no tienen muchas voces? ¿Cuántas palabras aún desconocidas guardan en sus silencios? Hay millones de espacios sin nombrar y la poesía trabaja y nombra lo que no tiene nombre todavía.



Esto exige que el poeta despeje en sí caminos que no recorrió antes, que desbroce las malezas de su subjetividad, que no escuche el estrépito de la palabra impuesta, que explore los mil rostros que la vivencia abre en la imaginación, que encuentre la expresión que les dé rostro en la escritura. El internarse en sí mismo del poeta es un atrevimiento que lo expone a la intemperie. Aunque bien decía Rilke: "[...] lo que finalmente nos resguarda/es nuestra desprotección". Ese atrevimiento conduce al poeta a un más adentro de sí que lo trasciende como ser. Es un trascender hacia sí mismo que se dirige a la verdad del corazón y a la verdad del mundo. Marina Tsvetaeva, la gran poeta rusa aniquilada por el estalinismo, recordó alguna vez que el poeta no vive para escribir. Escribe para vivir."


Fragmento del discurso de J. Gelman al ser premiado con el Cervantes.

Canción, de Juan Gelman

Calentó el lecho
un pan caído en claridad,
arde el revés del día
en muchas diferencias-
Eso, no saber
nada,ser nada en el
océano de las manos perdidas.
aquí y allá desordenadas las
fiestas del delirio,
el árbol donde paran
los crepúsculos. Hoy
viene mañana con ayer.
Se juntaron en un
viaje a la sombra
de la canción que empieza
con la palabra fue.

Mundar, de Juan Gelman(Ciudad de México 2004-2007)

sábado, 4 de septiembre de 2010

Reinvención esquizo

Me gusta la palabra esquizo, tiene resonancias punk. Usada combativamente es fuerte, es expresiva, remite a guitarreo y trash metal, remite al conflicto interno de una forma elegante, clásica, etimológica, y a la vez contemporánea. También remite a su opuesto matemático, la multiplicación, se confunde, o se une en pacto simbiótico de alcance íntimo, furioso, insostenible, devastador.

Hasta que se detiene, la marea baja de golpe y se vuelve, confusamente al principio, con claridad después, con historias propias sobre las que pensar, sin que el acto de comprenderse acabe nunca. ¿por qué? ¿por qué hasta ahora sí y ahora ya no? ¿para qué? La inmersión esquizo llena el cerebro de preguntas, el aburrimiento se torna imposible, nada vuelve a ser igual que antes. Hay cuestiones urgentes,dentro y fuera. ¿Y ahora qué? ¿Quién soy después de esto? Una persona enferma es una respuesta pobre, insufiente, muy poco precisa y sospechosa. ¿Enferma para qué? No hay dolor, el cuerpo está bien, la conciencia se asienta de nuevo en sus cimientos, de nuevo se comparten las imaginaciones colectivas, las ilusiones colectivas, o sus reversos, o lo que se pueda atisbar como real corroborado, sin recurrir a la cuántica, a la espera de su democratización. Con voluntad de realidad social, con buena voluntad.

Hay una invención pseudoesquizo, desde las gradas, llamada esquizofrenia, robada, sesgada, sucia de intereses, pobre en recursos, alienada, mal traducida, peor interpretada, perversa, anegada en mitos y mentiras, ofrecida por la cúpula y aplaudida por el gentío ávido de espectáculo y linchamiento. Los locos a los leones, pan y circo del imperio para el pueblo más ignorante. ¡Un loco ha sido malo, todos los locos son malos!¡encerradlos, no los queremos!¡controladlos, tenemos miedo! Un clamor que se eleva y crece, un clamor que se aprovecha, una ola de rechazo recorre la historia y llega a nuestros días. Poderoso caballero es don dinero: pastillas de por vida, es incurable, punto final. Rechazo humanitario, misión de paz. Las palabras,como armas letales desde el púlpito mediático, zalameras, se "feminizan", se vuelven piadosas, blandas, sisean protección, se contonean como serpientes domésticas. Está enfermo de la cabeza, pobrecito, no sabe lo que hace, no sabe lo que dice, perdónale señor.

Experiencia esquizo: hunde sus raíces en lo que se sabe del mundo, confunde lo que se sabe con lo que se cree saber, confunde pasado y futuro, vigilia y sueño, deseo y profecía, persona y personaje, espacio y escenario, una confusión enorme se cierne sobre el experimentante, una confusión ¿multidisciplinar?, ¿monotemática?, ¿romántica?,¿persecutoria? en todo caso una confusión a la carta, individualizada, con similitudes argumentales en tanto en cuanto se comparten referencias culturales, espaciales, psicológicas. Una experiencia tal de deconstrucción del ser puede tener un impacto devastador en la persona, pero no necesariamente mayor, ni menor, que la pérdida de referencias sociales(deconstrucciones también, al fin y al cabo), tales como el desempleo, el desamor, el duelo, los celos...y un largo etcétera. Los riesgos son propios de la condición humana, ni necesariamente más violentos ni autodestructivos que los de cualquier otra circunstancia. La opción de recurrir a psicofármacos también se da en todas estas circunstancias. Es importante distinguir los conceptos opción y obligación.

Remisión esquizo: la mente abandona el estado de confusión, la búsqueda se detiene, suspendiendo sus curiosos métodos. La conciencia recupera su punto de vista, sus criterios, sus emociones. La duración del proceso es subjetivamente variable e individualizada. Los psicofármacos actúan sobre el proceso como una moneda de dos caras, pueden detenerlo, pero también pueden manipularlo, cronificándolo o haciendo entrar a la persona en un territorio distinto, diferente a la experiencia y diferente también a su remisión. Toda sustancia de alteración psíquica actúa de modo diferente en organismos diferentes. Es suficiente con pensar en el alcohol.

Estigma esquizo: Problemas relacionados con la incomprensión social del proceso. Ostracismo. Criminalización. Discriminación. Paternalismo. Las consecuencias son conocidas, devastadoras en igual o mayor medida que la experiencia esquizo, estigma, prejuicio, autoestigma, soledad, aislamiento. La imagen "clásica" de la persona esquizo es la imagen del estigma esquizo, en la mirada del que mira está lo que espera ver. Dice un proverbio zen que la acción justa sólo puede venir de la visión justa.

Reivindicación esquizo: En la medida en que aumente la comprensión y solidaridad hacia los procesos esquizos, disminuirá la carga de angustia experimentada en tales procesos. En la medida en que disminuya el estigma, aumentarán las posibilidades de que tales procesos remitan de forma rápida y más o menos natural, dependiendo de la decisión de la persona de ayudarse de profesionales y/o fármacos. La persona que ha experimentado más de uno de tales procesos, constata que acumula experiencia en el acto de autogestionar su intensidad, exteriorización y remisión. En ausencia de tales procesos, una vez remitidos, una persona no es, por esa causa, en absoluto una enferma. En presencia, es discutible. Lo es sólo en la medida en que la sociedad decida que lo sea, como en otros momentos históricos se consideró enfermedad la homosexualidad o la ninfomanía. Que se ponga aquí en entredicho la consideración de tales experiencias como enfermedad no niega la carga de sufrimiento psíquico que tales experiencias puedan acarrear a la persona, de la misma manera que perder un empleo no es enfermedad y sí puede acarrear grandes dosis de sufrimiento psíquico.Y así como una persona es muy libre de contar con la ayuda de un profesional y/o fármacos en caso de desempleo, la misma libertad deben otorgar las leyes civiles y sanitarias en caso de experiencia esquizo, sin olvidar el hecho de que una experiencia esquizo, bien comprendida por quien la experimenta, puede no acarrear angustia ni sufrimiento. Aceptar esto último no está, de momento, al alcance de demasiadas personas, pero no es en modo alguno imposible (En la medida en que las personas con experiencias esquizo alcen su voz sin miedo, y la sociedad les responda en igualdad de condiciones, escuchando sin miedo).

domingo, 29 de agosto de 2010

Judicalizar la salud, medicalizar la justicia.

Judicalizar la salud es dejar en manos de jueces asuntos que, en teoría, deberían corresponder, única y exclusivamente, a la relación paciente-médico. Al decir paciente-médico estoy considerando que es el paciente el que voluntariamente establece tal relación. Estamos hablando, pues, de relaciones contractuales: el paciente y el médico tienen un trato, según el cual el primero acude al segundo en busca de ayuda, y éste la ofrece, basándose en sus conocimientos científicos y siempre bajo el prisma de un código deontológico, código que incluye información y respeto a la persona-paciente, que será escuchada en condiciones de igualdad según un marco jurídico que establece que todas las personas son iguales ante la ley.

Medicalizar la justicia es dejar en manos de médicos asuntos que conciernen al estamento jurídico, como por ejemplo la consideración de una persona como "potencialmente peligrosa", sin que medie delito alguno cometido por la persona así considerada. Esta consideración viola un principio jurídico fundamental, como es la presunción de inocencia. Si los llamados "enfermos mentales" no pueden acogerse a este principio de presunción de inocencia, estamos ante un trato claramente discriminatorio. El estigma se basa, precisamente, en la generalización de este trato discriminatorio, generalización que se propaga por múltiples vías, desde la propia descripción de los síntomas,(que incluye valoraciones subjetivas, en absoluto científicas, como "agresividad" o "tendencias suicidas"), a la difusión mediática de estas valoraciones.

Ambas acciones , judicalización y medicalización, se intercambian a conveniencia para justificar medidas represivas contra los enfermos mentales, como por ejemplo el Tratamiento Ambulatorio Involuntario, al que me referí en otras ocasiones en este mismo blog. La falacia que pretende justificar la necesidad social de estas medidas radica, por un lado, en el intento de presentar la enfermedad mental como "una enfermedad más". Si las enfermedades son "iguales", ¿por qué los enfermos no lo son?
La falacia se apoya también, en otro orden de cosas, en la consideración del enfermo mental como "incompentente": incompetente para decidir, incompetente para comprender, incompetente para controlar sus acciones. Algo así como un menor dependiente, y además incapacitado para la comunicación más básica en la relación contractual con su médico. De esta consideración, que se da de bruces, obviamente, con la realidad, se deriva el desposeer al enfermo de su empoderamiento en la relación con su médico y su "enfermedad". La enfermedad es una más, el enfermo es uno menos.

Otro aspecto es la división entre enfermedad mental grave y enfermedad mental ¿menos grave?. En la medicina fisiológica, la gravedad se mide por el riesgo de muerte. En la "medicina psiquiátrica", la gravedad se mide por "riesgo de suicidio" o "riesgo de asesinato". Según esta definición, las personas con diagnóstico de enfermedad mental son más potencialmente suicidas o potencialmente asesinas que las personas sin diagnóstico, y es en base a esta definición que se justifican las medidas ("terapéuticas discriminatorias" ¿?) Como se ve claramente, la definición contiene el estigma.

Si consideramos que en España, por poner un ejemplo que nos toca cerca, entre la población reclusa, sólo un 4% (dato publicado por el periódico El país, hace menos de cinco años, en un artículo sobre cárceles) lo es por delitos de sangre, y de ese porcentaje de 4% extraemos otro porcentaje en base a si esas personas tienen o no un diagnóstico de enfermedad mental, pues nos sale un número no demasiado elevado de personas en la siguiente situación:
- Poseer un diagnóstico de enfermedad mental
- Haber cometido un delito de sangre
- Estar cumpliendo condena por ello

Ahora si, por otra parte, consideramos el número de personas que poseen un diagnóstico de "enfermedad mental grave" en una población como España, y lo comparamos con el número del supuesto anterior, nos sale que el porcentaje de personas con diagnóstico de enfermedad mental grave que han cometido delitos de sangre y están cumpliendo condena por ello es ....

Faltan las cuentas, faltan los datos, falta la investigación, pero las primeras impresiones apuntan a un peso desproporcionado del estigma en relación al peso de los datos estadísticos. Otra reflexión posible es pensar en los móviles de los asesinatos que se cometen cada año en este país, y que porcentaje ocupa, en la variedad de móviles posibles, la crisis psicótica. Eso lo sabe muy bien la policía, pero tengo la impresión de que en ese lote hay más celos, venganza y codicia que idas de olla sin más. Si todas las personas con celos, codicia y/o deseos de venganza tuviesen que recibir "tratamiento preventivo" para evitar que sus pasiones derivasen en asesinato, se pararía el país.

Judicalizar la salud es agarrarse al estigma como a un clavo ardiendo para justificar cierto tipo de represión hacia personas cuyos mecanismos mentales no comprendemos muy bien, y cuya comprensión requiere más esfuerzo que obligarles a tomar pastillas.
Medicalizar la justicia es conseguir que el psiquiatra sea cómplice de la destrucción institucional del principio de presunción de inocencia, así como de la igualdad de derechos de los pacientes y de la relación contractual médico-paciente en la que ésta se basa.

martes, 24 de agosto de 2010

Insumisión psiquiátrica

Este concepto designa la desobediencia por parte del paciente a las prácticas psiquiátricas institucionales que le son impuestas de forma involuntaria/forzosa/violenta , entre las que se podría citar:
- Ingreso y traslados involuntarios
- Tratamiento ambulatorio involuntario

También alude a la desobediencia, por parte de los profesionales de la salud mental, a la hora de ser cómplices de tales prácticas discriminatorias hacia los pacientes psiquiátricos, en contraposición a los enfermos "físicos" o "fisiológicos".

"La ley tiene una función legítima en la sociedad. La función de la ley es organizar la sociedad de manera que la justicia sea respetada por todos. Para ello, la ley, ante todo, debe defender los derechos de los más débiles y de los más pobres contra los privilegios y los poderes de los ricos y poderosos. Mientras la ley cumple su función, merece nuestra "obediencia". Pero cuando la ley, por el contrario, defiende los intereses de los ricos y poderosos-y esto ocurre con mayor frecuencia en la medida en que son ellos quién hacen la ley-, cuando la ley cubre y garantiza la injusticia, entonces no sólo es un derecho, sino un deber el desobedecerla . Lo que hace posible la injusticia no es la ley injusta, sino la obediencia a esta ley injusta, y la mejor manera de luchar contra esta injusticia es desobedecer la ley.

(...)Después de la Segunda Guerra Mundial, el tribunal de Nuremberg, juzgando a los responsables nazis, que ponían todos como pretexto su obediencia a la ley del Reich, afirmó claramente que la obediencia a una ley criminal es criminal en sí misma. Las condenas que pronunció este tribunal lo fueron por delito de obediencia.

(...) Aquel que se niega a obedecer no se desolidariza con la colectividad a la que pertenece: no se niega a ser solidario, se niega a ser cómplice. La historia nos enseña que la democracia se ve amenazada mucho más a menudo por la obediencia que por la desobediencia(...)Los Estados han hecho de la obediencia a la autoridad una virtud cuando, en realidad, la mayoría de las veces es una cobardía, y tanto el valor como el honor exigen desobedecer.

(...)Gandhi fue detenido. Pero hubo que detener también a todos los que le habían imitado:estos no solamente aceptaban ir a la cárcel, sino que lo exigían. Existe un límite de saturación de las cárceles, más allá del cual un gobierno no puede gobernar tranquilamente. Si una determinada proporción de ciudadanos está dispuesta a ir a la cárcel, el pueblo se hace más fuerte que el gobierno(...) La represión ejercida contra una acción noviolenta en una causa justa, se queda sin verdadera justificación. Si soy llevado ante los tribunales, puedo utilizarlos como tribunas en las que yo, el acusado, seré quién juzgue a mi adversario"


Jeanne-Marie Muller, Significado de la Noviolencia. Editado por el Colectivo para una Alternativa Noviolenta (CAN)1983

Descubrí este texto a través de la novela Rompan Filas, de Julia Martinez Sánchez, editada por Virus en 1995.

Desde aquí pido permiso a las autoras por trasladar sus contenidos a otras causas que también los vienen necesitando.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Adicciones ilegales, adicciones legales

Si eres adicto a la heroína, por ejemplo, tu adicción es un problema. Si para dejarla tienes que pasar un mono fuerte, sobrarán las voces(y no precisamente imaginarias)que te dirán que seas fuerte, que lo aguantes, que lo pases, porque eso te conducirá a una vida mejor. Es probable que sea así, no seré yo quién lo discuta.

Si eres adicto a los psicofármacos(los que te recetan los médicos titulados),la droga entonces pasa a llamarse medicación y es una "necesidad para tener una vida normal". Si intentas dejarla y pasas un mono fuerte, sobrarán las voces (tampoco imaginarias) que dirán: "está fatal porque ha dejado la medicación","tenemos que conseguir que vuelva a tomar la medicación"

Si hay un revés en tu vida y te das a las drogas ilegales, eres débil, o vulnerable, o macarra, o te va la fiesta, o todo a la vez.

Si hay un revés en tu vida y vas al psiquiatra para que te medique con drogas legales, eres normal, eso le pasa a cualquiera, estás en manos de profesionales,no tienes por qué pasarlo a pelo, para eso están las pastillas.

Para eso están las palabras, para conceptualizar, para unir conceptos y elaborar argumentos, para unir argumentos y elaborar juicios. Lo contrario de este esfuerzo mental son los prejuicios, que vienen envasados al vacío, para consumo rápido.

¿Tenemos tiempo para pensar, o preferimos los prejuicios?

martes, 10 de agosto de 2010

Actualmente deliro en vacaciones

...y es que el trabajo no me deja tiempo. Cuando tengo un mes libre...allá voy, viaje que te crió. Hace falta tiempo y dinero, si no, te das de cabeza contra problemas mundanos y se produce el chirrido, se corta la mayonesa. En vacaciones, en cambio, una tiene tiempo para desconectar, o reconectarse con esa parte espiritual, especial, dar paseos autorreferenciales, soñar con un mundo libre y telepático, mirar a las personas a los ojos y dar rienda suelta al amor. Porque delirando me enamoro de todo lo que se mueve, veo el querubín que cada ser humano lleva dentro, y veo el sufrimiento como lo veía Buda: ¡caca, cancelar!Delirando se despiertan los sentidos, y puedes respirar el aroma de una flor como si fuera la primera vez, o la última, sin importar la diferencia. Todo está en su sitio, todo tiene sentido, ves al asesino que esconde el vecino y piensas ¡huy huy mi gato líbrame de los hombres malos! El pelo ondea al viento y desprende fragancias milenarias, hueles a romero, espliego e imperio romano, ves a las SS cuando pasan los munipas y te emborrachas, porque esta vez a lo mejor te pillan, y mejor estar anestesiada. El sexo es magia al alcance de la mano y siempre hay alguien querido que te pregunta dónde estás, y vela por tu viaje y tú vuelves, con los ojos muy abiertos y diciendo "¡huau!, la de cosas que tengo que contarte" Y se las cuentas, más que nada porque se acaban las vacaciones y es bueno tener historias para contar en invierno a la luz de la lumbre, sobre todo cuando llueve y las gotas golpean los cristales. "Cuando estaba loca..." así empiezan todas las historias, así es la historia del mundo, delirio tras delirio.

Yo conozco mi locura, ¿conoces tú la tuya?

lunes, 2 de agosto de 2010

A Beatriz Preciado (por si se cansa de hablar de sexo)

Querida Beatriz:

Tras leer tu "Manifiesto contra-sexual" se me han ocurrido una serie de transferencias a vuela pluma, sobre las que espero que disculpes mis lagunas filosóficas, y en concreto las referentes a la comprensión de tus postulados.

Cuando hablas de biopolítica pienso, cómo no, en la biopolítica aplicada a las "desviaciones de la norma psicológica", cuyo correctivo represivo se llama psicofármacos,(el "síndrome de hiperactividad y déficit de atención" es el primero que se me ocurre como ejemplo) que sirven para que estés tan tranquilito y adaptadito como el común de los mortales, que no protesta ni siquiera cuando les bajan el sueldo, les amenazan con desnudarlos en los aeropuertos o dejarlos con el culo al aire en contextos plusmetafóricos(al fin y al cabo al culo literal le viene muy bien el aire). Los psicofármacos suponen un aparato hightech de lo más de lo plus, aunque como muy bien dices tú, que los tome quien quiera pero que por lo menos sepan de qué van.

Junto a la tecnología psicofarmacológica surge el auge identitario: soy un "discapacitado psíquico", que me den el carnet, que me hagan descuentos, que me den una pensión... que nadie se rasgue las vestiduras, estas reivindicaciones son absolutamente legítimas, (a modo de indemnización por daños y perjuicios) desde el momento en que se despliega todo un aparato tecnológico-mediático destinado a difundir las siguientes ideas:
- Los discapacitados psíquicos (en adelante DS)son potencialmente violentos. (Como cualquier persona, pero esta parte siempre olvidan mencionarla)
- Los DS son enfermos, graves y crónicos (asunción altamente performativa, no sabemos si describe algo,teniendo en cuenta las lagunas biologicistas, pero tiene el potencial tecno-lingüístico de que muchos DS se sientan así)
- Los DS están incapacitados, generalmente para adaptarse al way of life de la máquina capitalista: horarios interminables, competencia vampírica, todo por un fondo de pensiones, todo por un mañana parecido al insoportable "hoy no puedo más"-
- Los DS son irracionales, o al menos no se adaptan del todo a la racionalidad normativa, que básicamente consiste en que la ciencia es un dogma (sin atender a quién la financia y por qué), ni tampoco a la también normativa irracionalidad que se mueve en los límites de la palabra de dios(siempre que sea el verdadero).
- Los DS que no se ven a sí mismos como DS son los más DS, y además es imposible.
- Ser DS es genético, nace la identidad bioDS.
- Los DS ven muy reducida su participación social en tareas alejadas del macramé y la jardinería, oficios ambos muy nobles pero que están extrañamente sobredesempeñados por los DS.(¿algún tipo de gueto,quizá?)

En definitiva, si vas a pedir trabajo o cualquier actividad que se le parezca remotamente, es mejor que no enseñes tu carnet de DS. Que lo adivinen si es cierto que se nota tanto. Aunque otra opción es pasar de tener el carnet, que vendría a ser como no sentirte obligado a dar información sobre ciertos aspectos de tu vida, tipo religión, prácticas sexuales o frecuencia con la que te haces la manicura o vas a la biblioteca.

Querida Beatriz, ya para despedirme, quisiera que la crítica que haces a la izquierda clásica sobre la desatención a lo sexual,se la hicieses también sobre la desatención a lo psicológico, no tanto en favor de la revolución, sino en contra de todos sus impedimentos.

Felicidades por tu trabajo. Por muchos años.

miércoles, 28 de julio de 2010

Dentro y fuera

Primera mentira: La esquizofrenia es una enfermedad incurable

Más que una mentira, tres en una. Adivina por qué.

¿Conoces a alguién a quién le hayan puesto esta etiqueta?

Te propongo que reflexiones sobre esa persona, lo que tú piensas y sientes por ella. Olvida todo lo demás, desaprende si te atreves. Si te cuesta mucho, mírate en el espejo, a ver qué encuentras para ofrecer, tú que eres tan listo y tan cuerdo, tan racional e integrado.

Bien, te dejo tiempo, a mí me sobra.


Así empezaba este blog, allá por febrero. Hablando de mentiras, una, dos, tres... y las que faltan. Se habla del poder de la escritura para domesticar demonios. Domesticar: hacer doméstico, casero, hogareño... Un demonio casero parece bien poca cosa, siempre queda la posibilidad de conocerlo, entenderse con él, hacer que se sienta como en casa, nuestra casa. ¿La redecoramos? venga, va.

Los demonios que vienen de fuera... esa es otra historia. El estigma, la sospecha, la vinculación esquizofrenia-violencia, el fantasma de la medicación forzosa, sentirse con "antecedentes", trabajar la racionalidad como un oficio para pasar despercibida. Y explicar, explicar hasta la extenuación, explicarme primero para explicaros después. No me llega, tengo que recurrir a la poesía, a la divagación, a la reivindicación, a la risa... Nunca es suficiente, nunca lo consigo, siempre hay algo que se escapa, y ya sé lo que es: la necesidad de la necesidad. El preguntarme para qué y para quién, y por qué.

¿Quién soy?
¿De dónde vengo y adónde voy?

Como una canción infantil, como un cuento de hadas, la salud mental es un problema filosófico. La filosofía piensa en todos los problemas y no resuelve ninguno. Todo es filosofable, pero no todo es lógico. Los fundamentalistas de la lógica tienen miedo a perderse, más. Por eso no salen del camino de baldosas amarillas, ni pasan nunca al otro lado del espejo, por eso no saben que son caminos de ida y vuelta. Y por eso no se les puede explicar nada.

Pero entonces...

domingo, 11 de julio de 2010

Si yo digo electroshock...

...alguién pensará que estoy hablando de prácticas psiquiátricas abominables, pensarán que remito a la noche oscura de los tiempos, esos tiempos donde no había unidades de salud mental en los hospitales públicos, y lo que había era asilos, manicomios, frenopáticos, y nidos del cuco.

Pero si digo TEC (terapia electro-convulsiva) también estoy diciendo electroshock, y el nombre nuevo es tan actual y real como los hospitales públicos(y supongo que privados, aunque sobre eso no tengo datos) donde se practica.

Parece inverosímil, pero como todos sabemos, la realidad supera a la ficción, y adelanta por la derecha. Para poneros al día sobre estas "modernas" técnicas para achicharrar cerebros, os recomiendo la lectura(en mi opinión indispensable y de interés general) de las últimas entradas de dos blogs sin desperdicio, que podréis enlazar visitando mi perfil:

SOBRE LO DIVINO Y LO HUMANO

EL RINCÓN DE JANO

Se recomienda difusión por cuestiones de supervivencia.

Si yo digo electroshock...

jueves, 8 de julio de 2010

DESPATOLOGIZACIÓN

La laguna Estigia constituye el trayecto que va de la vida a la muerte. El tráfico por la laguna es intenso, y hace falta un barquero, o más de uno. Parece un camino sin vuelta, y parece que lo es en el caso de la muerte corporal, la que nos deja sin cuerpo, y sin nada que lo sustituya. ¿Qué es la mente sin el cuerpo? La mente pura no existe, todo lo que sucede en ella se traduce de alguna forma en el mundo físico, en forma de parpadeo, de sueño, de inmovilidad, de acción, de palabra. Todo se proyecta, aunque no sea de forma inmediata. Podemos pensar hoy y proyectar mañana, podemos hacer lo que pensamos, o lo contrario. La mente está al servicio de lo físico, y esa parece ser su función: regular el acontecer físico, la acción, el deseo, la forma de caminar, sea a priori o a posteriori, sea para anticipar o dar sentido a lo ocurrido.
Así pues, la mente muere más veces que el cuerpo, pero también vuelve a nacer en numerosas ocasiones. El cuerpo lo tiene más difícil. Un amigo, muy aficionado a las filosofías de la India, adonde viaja habitualmente, siempre dice de la gente, como piropo: "está más muerto que vivo". Todavía no estoy segura de entenderlo, pero he puesto mi mente en modo búsqueda para lograrlo. Como primer apunte se me ocurre: es más fácil renacer si se sabe morir. (la mente como sistema, como cuerpo teórico, no como espíritu, no pretendo hablar de religión)
Así pues, lo que se llama patología mental es una cierta organización mental, susceptible de morir. Un sistema de organización de lo físico, un modelo teórico. Antes de que se haga tarde, el esencialismo no cabe en esta mente de la que hablo. Una mente esencialista es sólo un tipo de mente, ahogada en esfuerzos estériles por mantenerse igual a sí misma, una mente feroz, superviviente de una vida que cree única, una mente peleada con la mortalidad, pagada de sí misma, circular, con dificultades para enfrentar retos diferentes a la resistencia al cambio.
La mente puede estar enferma, pero no de la misma forma que el cuerpo. Sus dolores son abismales, inasibles, como inasible es el mundo físico con el que no acaba de comunicarse. Para esta mente enferma, el mundo físico es una carga atroz, es un recordatorio de la exigencia que no puede satisfacer. Pues si la mente está al servicio de lo físico, y no le sirve, el cuerpo es una carga, el cuerpo sobra, pesa, mancilla, el cuerpo es un espejo siniestro. ¿Qué hace con el cuerpo una mente enferma?: castigarlo, negarlo, forzarlo, lesionarlo, ignorarlo. "No te sirvo, desaparece, porque sólo desapareciendo tú podré desaparecer yo". Es al revés.

Es al revés, es la mente quien debe castigarse, lesionarse, negarse, desaparecerse, morir. Convertirse en otra cosa, aprovechar la plasticidad que tiene concedida para ese fin. Pero esa plasticidad ha de tener un reconocimiento fuera de ella, en el mundo físico de la otredad, en las otras mentes que conducen los otros cuerpos. Si una mente se renueva, se nota. Lo nota el cuerpo y lo notan los otros cuerpos. Físicamente percibimos sonrisas, posturas, formas de respirar, tonos de voz, percibimos cuándo las mentes sirven a los cuerpos, cuándo los cuidan y los acogen, como percibimos lo contrario.

No podemos seguir llamando enfermo a quién se ha reconciliado con su cuerpo físico, a quién proyecta para él, a quién lo interpreta lo más armónicamente que este patologizado mundo permite. La mente es la teoría, el cuerpo es la práctica.
Patologizar es confundir la muerte del cuerpo con la muerte de la mente, es pensar que la mente, como el cuerpo, sólo tiene una vida.

Hay patologías que molestan más que otras, que marcan más que otras. Molestan cuando se tienen y molestan, de otra forma diferente, cuando dejan de tenerse y sin embargo pesan, porque si nos miran como enfermos cuando ya no lo estamos, la mente tiene que morir más veces de lo que su cuerpo le reclama. Se hace más fuerte, sí, pero se cansa. Y al final el cansancio, como todos sabemos, lo paga el cuerpo.

miércoles, 7 de julio de 2010

El tratamiento ambulatorio involuntario

Copio literalmente este texto de un foro de Radio Nikosia:


"Hace unos años, se presentó en el Parlamento Español una Propuesta de Modificación de la ley de Enjuiciamiento Civil, para regular los tratamientos no voluntarios de las personas con trastornos psíquicos, que fue rechazada. De nuevo, se abre otro intento de llevar adelante dicha propuesta. En la Comunidad Valenciana, se va a decidir la aplicación del Tratamiento Ambulatorio Involuntario (TAI), lo que supondría disponer de operativos judiciales y policiales para su aplicación. Y como era de esperar, ya se han escuchado muchas voces partidarias de la implantación de esta medida. Estos intereses provienen de entornos de la magistratura, la psiquiatría o incluso de algunas asociaciones de familiares de "enfermos mentales". Los partidarios de la aprobación de estos protocolos se sustentan, tanto en las campañas de pánico y alarma social que se generan desde los medios de información, como en la calidad de la atención de las personas diagnosticadas. SE SUPONE, QUE LO PIDEN POR NUESTRO BIEN. ¿Pero qué pensamos las personas diagnosticadas, o no, de ello?. Evidentemente, nuestras sensibilidades al respecto, son muy amplias y diversas, pero sí que entendemos que tenemos capacidad para discernir y valorar lo que la aprobación de una medida de estas supone. Además, sabemos, por experiencia propia, lo que no dicen los partidarios de judicializar lo que llaman "salud mental".

De entrada, el nombre ya encubre ciertas intenciones. Se habla de tratamiento involuntario, cuando debería de decir claramente forzoso o forzado. Este matiz, apenas perceptible, apunta al preciado interés de una limitación de libertades.

Por otra parte, se inhabilita a la persona diagnosticada para poder decidir sobre su propio tratamiento. Las personas diagnosticadas, pasan por etapas de crisis, pero no siempre están en ella. Uno de los principales motivos para el rechazo de la medicación, es como consecuencia de sus devastadores efectos secundarios, que privan a la persona de muchas de sus capacidades. Esta cuestión, no entra en consideración de los promotores de la medicación a la fuerza. De nuevo, se coarta la libertad de la persona a poder expresarse y decidir. Además, no se reconoce el desconocimiento real sobre qué tipo de trastorno le afecta a una persona, y pese a todo se le medica.

Otra cuestión que también se ignora, es la desinformación sobre los tratamientos y sus efectos indeseables, en los que, irremediablemente, va a quedar sumida la persona diagnosticada. Otro derecho más que se vulnera.

Con la aplicación del TAI, se produce una estigmatización social y sanitaria, de la persona afectada, lo que puede redundar en una peor asistencia médica, y en una criminalización de las personas diagnosticadas.

A nosotras, las personas diagnosticadas, lo que no nos pueden ocultar es que, la judicialización del tratamiento psiquiátrico, jamás puede obedecer a criterios terapéuticos. Más bien deja en evidencia una grave vulneración de derechos fundamentales y de ciudadanía; pues pone un mayor énfasis en el control que en la asistencia y desvaloriza el hecho de que en ocasiones, las razones para no llevar un tratamiento, puedan ser competentes y legítimas.

El hecho de establecer una legislación específica para personas diagnosticadas, supone institucionalizar el estigma y es una medida altamente discriminatoria; ya que acepta que la situación "natural" de la persona diagnosticada, sea estar bajo control o encerrada.

Como casi siempre, esa imperiosa "necesidad" de legislar nuestras vidas, esconde además de la limitación de libertades, poderosos intereses económicos de grandes y multinacionales industrias. Estos intereses para la aplicación del TAI, toman como referente los EE.UU., que no sólo nos importan sus crisis económicas producidas por las guerras que emprenden, sino también sus políticas de control social. El TAI, toma como referente leyes que, como la Ley Kendra en New York, se han ido extendiendo por todo el orbe de influencia occidental. Así el TAI, en sus diferentes versiones, se encuentra ya implantado en países como Estados Unidos, Canadá, Australia, Reino Unido, Nueva Zelanda, Israel...; y ahora quieren imponerlo en todas las comunidades del estado español, obviando que ya existen leyes, como la Ley de Sanidad y la Ley de Autonomía del Paciente, que garantizan una atención integral; pero que nadie, de quienes abogan por el TAI, tienen un verdadero interés en exigir que se cumplan. Esto ya por sí, es suficientemente sospechoso, pues intenta desviar la atención de los verdaderos problemas con los que nos encontramos, y nos enfrentan, al juicio paralelo que provocan los medios de información con su alarma social.

En definitiva, y como han reconocido muchos profesionales de notoria trayectoria, el TAI, es inútil e incluso perjudicial. Es contrario a los derechos humanos y no mantiene ninguna coherencia con las hipótesis del choque emocional que puede provocar, ni con el riesgo de recaída. El TAI intenta, una vez más, buscar complicidad en la psiquiatría y en la industria psico-farmacológica, como instrumentos de poder y coerción, en lugar de encontrar su aliado en la persona diagnosticada. Y no hay suficientes datos experimentales y científicos que avalen su eficiencia, y sí los mismos argumentos confusos y prejuiciosos de siempre.

Lo que pone en evidencia este nuevo intento de aprobación del TAI, es que nuestro sistema sanitario carece de suficientes recursos en el terreno de la salud mental, y que nuestro esfuerzo debiera de dirigirse en este sentido más que en la extensión de intervenciones coercitivas a las personas diagnosticadas con algún trastorno mental."

jueves, 17 de junio de 2010

Na na na...

o lado pasmarote da miña crisálida
anda a rebullir no compost eco-lóxico
do nivel de azucre en sangue

non ten presa, porra
para xa coas inmersións burbullentas nos solsticios poéticos do sporting casino
embebédate e loita

para chorar por escrito vai pola xaneliña da mae que pariu formulacións, a miña casa non quero que veñas sempre me fodes nunca me preñas

miércoles, 16 de junio de 2010

Spinoza llamando...

Spinoza vive su corta existencia de acuerdo con esta ética: rechazo de los honores, las riquezas, los bienes materiales, los excesos sensuales y búsqueda de una sociedad capaz de permitir "a la mayoría de las personas llegar de la manera más fácil y segura posible a este fin" (el de la concordia de los entendimientos)Frugalidad, ascetismo, austeridad, porque lo esencial se halla en la libre disposición de uno mismo.

Con frecuencia escribe que la universidad impide pensar...

No se trata de moralizar, hay que situarse más allá del bien y del mal para intentar comprender mejor lo que ocurre, cómo y de qué manera ocurre, y esto con el objetivo de alcanzar la serenidad del sabio.

El Bien no existe; tampoco el Mal. Ajeno a todo vuelo platónico, Spinoza no cree en una idea del bien que, por ser general y universal, funcionaría de una manera ahistórica. En cambio, cree en la existencia de un Bueno y un Malo en lugar de los antiguos valores Bien/Mal. Llamamos bueno, explica, a aquello hacia lo cual vamos, y Malo a aquello de lo que nos alejamos. Lo Bueno denota el aumento del poder de actuar, esto es, la Alegría; lo Malo, la disminución de ese poder, o sea, la Tristeza. Lo bueno es lo útil, lo malo es lo nocivo.

Lo malo lleva a la tristeza y a su aumento. El remordimiento, el sentimiento de culpa, el pensamiento de la muerte, he aquí cosas malas. De nada sirve lamentar lo que ha sucedido y no podía haber sucedido. Pero, por otro lado, lamentar un hecho, un gesto, una palabra, un comportamiento, es sufrir dos veces, lo cual es un exceso. De la misma manera, hacer de la muerte un tema de meditación permanente es algo que entraña pasiones tristes. MÁS VALE MEDITAR SOBRE LA VIDA.


PD: Ya me gustaría a mí haber leído la Ética de Spinoza... Toda esta entrada (¡excepto el título!) ha sido robada y manipulada del ensayo de Michel Onfray, Los libertinos barrocos, parte de una serie de tres ensayos agrupados bajo el título Contrahistoria de la filosofía

sábado, 5 de junio de 2010

Derechos Humanos para Gaza

Qué bonito título ¿verdad?

Hace unos meses, en mi ciudad hubo unas jornadas sobre la situación de Palestina.
Dos palestinos, un israelí y la chica de la ong que organizaba las jornadas.
Aprendí muchas cosas, pero me quedo con una respuesta a una pregunta que se hizo.

-¿Qué nos pediríais, vosotros como palestinos, a nosotros como europeos?
- Que reflexionéis sobre los valores en los que se asienta vuestra cultura. Que reflexionéis en serio y en profundidad.

Todavía no he terminado con la reflexión, pero la carta de los derechos humanos sobrevuela mi cabeza con insistencia y terquedad. A ver si me ayudáis.

A ver si les ayudamos.
A ver si nos ayudamos.

martes, 1 de junio de 2010

Esquizo tribu

Mi tribu no tiene uniforme, mi tribu no tiene ideología. Mi tribu no tiene patria, pero las estadísticas dicen que es mayoritariamente urbana. En los pueblos hay leyendas, en las ciudades paranoias. ¿?

En la mente de mi tribu hay historias milenarias, hay saltos en el tiempo y fenómenos paranormales. En la mente de mi tribu hay esperanza y terror en estado puro, hay de todo, superpuesto, entremezclado, paralelo, agonizante, alienado, renacido, reducido, hecho polvo, abrillantado... Hay de todo lo que no se entiende.

Mi tribu está viva y siente, mi tribu se droga y la drogan, mi tribu a veces acepta, tanto lo uno como lo otro. Mi tribu no tiene prejuicios propios, se le han gastado de tanto cargar con los ajenos. Mi tribu tiene que justificarse siempre, también tiene que ser paciente y no levantar la voz, no delatarse, sobre todo si no quiere que la droguen contra su voluntad. Mi tribu, a veces, es un poco clandestina.

Mi tribu transforma la realidad, la realidad transforma a mi tribu.
Mi tribu duda de su propia existencia.
Mi tribu piensa, quizá demasiado.