jueves, 25 de octubre de 2012

No puedo porque no quiero

Me gustaría decir "No puedo, debido a mi enfermedad", hay días en que me gustaría mucho decirlo, pero estaría mintiendo. Siempre sé por qué no puedo, y nunca tiene nada que ver con estar enferma, porque no lo estoy.

Me gustaría decir "No puedo, porque son muchas cosas", pero no sería honesta, puesto que nadie me obliga a meterme donde me meto.

Me gustaría decir "No puedo" y punto.
Pero siempre querría decir "No quiero"

No quiero porque no me compensa
No quiero porque no vale la pena
No quiero porque no me lo creo
No quiero porque no me da la gana de querer
No quiero porque no me da la gana de ponerme en el lugar de los demás
No quiero porque prefiero hacer otra cosa
No quiero porque no tengo razones para querer

Así que casi siempre tengo razones para querer poder, y si no las tengo, me las invento.

A veces, simplemente, estoy cansada.
Entonces no quiero porque estoy cansada.
No hace falta estar enferma para estar cansada

A veces no quiero porque estoy asustada
No hace falta estar enferma para estar asustada.

Las palabras "querer", "poder", "cansada", "asustada", no las inventaron los psiquiatras, por eso me gustan.

3 comentarios:

  1. ¿será una crisis de honestidad? ¡ojo! porque esto puede llevar muy lejos..
    abrazote,

    ResponderEliminar
  2. Pues no lo tengo muy claro, pero en cualquier caso ya pasó, a veces uso el blog para desahogarme, sólo espero no ofender a nadie, prefiero cargar yo sola con mi vulnerabilidad, cuando me dan estas pataletas públicas. En realidad es un texto algo confuso, y aunque las palabras se entiendan bien por separado, no estoy muy segura de cuál es la idea de conjunto, a veces pasa. Supongo que pretendía decir que soy un tanto obstinada, y que a veces juega en mi contra. Lo que no me gusta es que en cierto modo hago lo mismo, en este texto, que los psiquiatras, que es individualizar energías o actitudes que tienen mucho de social, como si lo social no fuera conmigo. Así que, por esa parte, me sonrojo un poco y pido disculpas. Por otra parte, a estas alturas sólo se puede aspirar a un equilibrio entre ambas realidades, la individual y la social. El individualismo está ya demasiado instalado en los discos duros del personal, y me incluyo, claro.

    Un abrazote

    ResponderEliminar
  3. habiáse una vez unos señores que fueron llamados estoicos. uno de ellos en particular, llamado Epicteto, era aficionbado a simplificar todas las cuestiones y a llevarlas hasta puntos en que se hacía claro cual era la decisión. Decía: "de lo que te tienes de dar cuenta es de que -en toda situación- hay cosas que está en tu mano modificar y cosas que de ninguna manera puedes modificar".
    De ahí el ideal de "paciencia para soportar lo que no puedo modificar, coraje para modificar lo que sí está en mi mano mejorar, discernimiento para distinguir entre ambos".

    El punto es que esto requiere una alta dosis de honestidad (con uno mismo, la otra se adopta como consecuencia) y que lo contrario (empeñarse en cambiar algo más allá de las propias capacidades) puede considerarse una locura insana; dejar de mejorar lo que sí puede mejorarse sería una pereza grave; y la parte más interesante de la vida está, precisamente, en la frontera entre ambas situaciones (posible-imposible).

    El comentario primero venía a cuento de este último punto, la honestidad necesaria.

    Abrazote,

    ResponderEliminar