lunes, 20 de julio de 2020

Un día nos vamos a morir, pero los otros días no.

Los huesos de las articulaciones, además de estar diseñados para funcionar como bisagras, lo están también para amortiguar caídas, en sus partes planas. La parte plana del hueso proporciona una plataforma de apoyo, por más pequeña que sea, que permite abrsober el impacto del peso del cuerpo, aunque sea al precio de un bonito moratón.

Así también el propio pensamiento sobre el cuerpo está diseñado para llevarnos mejor con él, para amortiguar caídas, y evitar un tipo de dolor, o más bien un grado, que viene sobre todo de la tensión nerviosa ante la idea del dolor. El dolor intenso pero breve de un resbalón en la cocina puede no ir a más si durante la caída somos capaces de ralentizar la escena, y por lo tanto volvernos solamente un cuerpo que quiere caer bien, en esos segundos preciosos en los que podría traicionarnos el pánico y hacer que la experiencia física y psicológica de la caída fuese todavía más traumática.

Una vez en el suelo, conviene no levantarse demasiado rápido, sino permanecer abajo, respirando con tranquilidad, escuchando qué nos está diciendo el dolor sobre el tipo de daño que podamos haber sufrido. Generalmente la agudeza del dolor inicial remite relativamente pronto (si no se ha roto nada) con ese ejercicio de respiración, al que podemos sumar otro ejercicio filosófico sobre el significado de poder decir: "pa habernos matao". Buena señal cuando se puede decir eso, buen analgésico también.


No hay comentarios:

Publicar un comentario