miércoles, 16 de julio de 2014

Carta abierta a Carlos Colón

Sr Colón:

   Leído su reciente artículo en el Diario de Sevilla: "Víctimas de la antipsiquiatría", y desconociendo si es usted psiquiatra, comercial de la industria farmacéutica, ideólogo de la Reforma del Código Penal, o ciudadano con mucho tiempo libre, permítame decirle, y no me lo tome a mal, que le noto nervioso.

  Nervioso con la trágica noticia que relata, ciertamente muy triste. Pero nervioso también por tener que incluir la ,palabra "presuntamente" junto a "provocó". y a su vez, ambas cerca de la poco afortunada expresión "antecedentes de brotes psicóticos". Verá, señor Colón, le voy a explicar algo que quizá no sabe, pero que cae de cajón para cualquier persona que piense por si misma: la relación entre brotes psicóticos y violencia, y sólo si la hubiera o hubiese, es una relación de casualidad, no de causalidad. La demostración de lo que acabo de explicarle es fácil, tanto si se ve el tema desde una óptica biologicista como desde una psicosocial, sistémica, psicoanalítica, o la que usted quiera, incluída antipsiquiátrica: si A ("brote psicótico") fuese = B (conducta violenta), entonces todo A sería =  B, todo el tiempo, en todos los casos, siempre, todas las personas, cualquier persona, (¿se imagina? estaría usted agotado escribiendo en periódicos), así sería si hablásemos de una relación de causa-efecto. Pero no. Ergo, insinuar eso es manipular la información (un sesgo de nada).
 
 También le noto nervioso, muy nervioso, con el fantasma de la antipsiquiatría, que parece recorrer Europa, o como mínimo sus insomnios, provocando todo tipo de desastres, incluído aquel que usted relata. ¿Cree usted en poderes sobrenaturales, sr. Colón? ¿Muertos que vuelven de la tumba para perpetrar terribles crímenes? ¿No es susceptible tal creencia de tratamiento psiquiátrico? (Bueno, usted verá, no seré yo quien le recomiende que se lo haga mirar, tengo por costumbre no aconsejar visitas a los psiquiatras). Ese fantasma, del que al parecer hay tantas víctimas ( me sonroja su lenguaje, pero es para que me siga), palidece ante lo que imagino que es la verdadera razón de sus desvelos: no son esos autores, (que también, como precursores) sino otros autores más recientes, vivos, activos, comprometidos con los derechos de las personas diagnosticadas, otras voces, muchas de ellas autorizadas por la experiencia propia de recuperación FUERA de la psiquiatría, movimientos internacionales que empiezan a aterrizar incluso en las mentes científicas de algunos de sus colegas. Y eso debe de doler, me hago cargo.

  Le noto nervioso además porque sabe que usar el sensacionalismo para una pataleta profesional, y por supuesto ideológica, es caer bajo, ser poco elegante, y mucho menos científico. Pero se atreve, lo ha hecho, incluso habrá recibido elogios, pues ahora aténgase a las consecuencias, porque le noto nervioso por hacer historia: un lugar de honor en el museo de la naftalina, de la caspa, del olor a cerrado (como esos manicomios cuya clausura fue "tan mala decisión"), de la corrupción de la ciencia a manos de mercaderes (¿le parece ideológico el neoliberalismo, sr. Colón? ¿y la sobremedicación? ¿y los marcadores biomédicos que nunca terminan de aparecer?), de leyes regresivas, antidemocráticas y anticonstitucionales, como la Reforma del Código Penal que usted parece, con sus palabras, aplaudir con las orejas.(¿Es ideológica esa Reforma, sr. Colón? ¿Es científica, acaso?)

 Por último, le noto nervioso porque sabe que los cimientos de la psiquiatría son endebles, subjetivos, cambiantes con los tiempos, a merced del concepto de normalidad de cada momento histórico (¿ideológicos, quizá?), o más recientemente, del principio activo de moda con su correspondiente campaña publicitaria y "psicoeducativa", siempre en riesgo de perder clientes a medida que estos alcanzan reconocimiento de sus derechos civiles, entre ellos el no ser psiquiatrizados por su condición (¿recuerda cuando la homosexualidad era una "enfermedad"? ¿también fue culpa de la antipsiquiatría que ahora no lo sea? ¿tiene nostalgia, sr Colón?)

 Ay, sr Colón, perdone, me olvidaba del estigma, de las campañas anti- estigma, de las asociaciones contra el estigma, mmm... de las directrices de la OMS, de la Convención de la ONU de los Derechos de las Personas con Discpacidad.... qué despiste.

Me despido ya, no sin antes desearle fama y descanso, en el orden que usted prefiera.

Fdo: Paula, superviviente de la psiquiatría


Pd: Puede usted responderme, si le apetece, abiertamente en la zona de comentarios.





15 comentarios:

  1. Muy buena respuesta.

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  2. Ay, Sr. Colón..."Ay Manolete, si no sabes torear, pa qué te metes", vaya repaso Paula, bssss

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  3. muy buena tu respuesta haber si entre todos ponemos a este en su sitio

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  4. Según Sevillapedia, Carlos Colón: "Profesor de Historia del Cine en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, de la cual ha sido decano, también es crítico de cine, colaborando con diversos medios de comunicación de Sevilla como columnista, así en el Diario de Sevilla (donde es consejero editorial) y ligado a varias hermandades hispalenses."
    Creo que una reflexión que se puede hacer es que este señor da voz a un colectivo muy numeroso de personas que nos rodean y que piensan que los manicomios -y sus prácticas- debieran permanecer en activo. Agradecería un poco más de acierto en sus argumentos, pero nada más: será porque no tiene espacio suficiente para desarrollarlos. Una pena, porque me froto las manos...
    Pone en boca de un familiar su conclusión y esto me resulta sintomático. Me da a la nariz que Carlos Colón es una persona afectada por una enfermedad mental y sus opiniones se basan en experiencias personales. Con esto no quiero decir que tenga un diagnóstico de trastorno mental: todavía es más probable que lo tenga un familiar o un amigo.
    Creo que las personas que son capaces de decir lo que muchos piensan deben ser escuchadas: ahí es donde nos hacen reflexionar, argumentar, demostrar con nuestras vivencias que no existen patrones. Y hacérselo saber.
    No creo que sea cuestión de poner a nadie en ningún sitio. Ni de propinar repasos dialécticos. Prefiero a un demagogo que expresa sus opiniones en público, las que sean, a un ser que me trata sin respeto escondido en las normas sociales.
    De modo que animo a Carlos Colón y a todos los que opinan como él sobre manicomios, antipsiquiatría, hospitalizaciones o medicaciones a que lo sigan haciendo.Me harán pensar y encontrar argumentos contrapuestos aportando mis experiencias, confiando en saberlos expresar sin que me dé otro brote psicótico, no vaya a pegar fuego a nada.
    Sergio Saldaña Soto.

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  5. Una carta muy bien escrita. Destaco el afán por figurar de muchas personas, ese narcisismo imposible que les conduce por senderos deshonestos, nada solidarios. Me encanta este párrafo: un lugar de honor en el museo de la naftalina, de la caspa, del olor a cerrado (como esos manicomios cuya clausura fue "tan mala decisión"), de la corrupción de la ciencia a manos de mercaderes (¿le parece ideológico el neoliberalismo, sr. Colón? ¿y la sobremedicación? ¿y los marcadores biomédicos que nunca terminan de aparecer?), de leyes regresivas, antidemocráticas y anticonstitucionales, como la Reforma del Código Penal que usted parece, con sus palabras, aplaudir con las orejas.(¿Es ideológica esa Reforma, sr. Colón? ¿Es científica, acaso?)

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  6. Vamos a ver...de lo único que se peca es de hipócresia. Yo creia que era desconocimiento, pero aquí todo el mundo sabe lo que hay. Se trata de quitar al pesadito/a de enmedio, que no moleste a nadie y que además parezca piadoso. No nos engañemos, no se trata de desconocimiento...
    Saludos Paula.

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  7. Hola Sergio, estoy de acuerdo en parte en que este señor diga lo que piensa mucha gente, faltaría más que me pusiese yo a censurar nada. En cuanto a los repasos dialécticos, si lo dices por mi texto, que lo es, creo que tengo el mismo derecho que él. No trato de ponerlo en ningún sitio, simplemente hago uso del derecho a réplica, por alusiones. Puesto que tengo un diagnóstico, he tendio brotes y nunca me he metido con nadie, su artículo me parece criminalizador. Que yo tenga cierta facilidad para escribir y "dar repasos" no me quita razón en lo que digo. De la misma forma que él expone en público lo que piensa mucha gente, yo hago lo mismo, pero desde el otro lado. Igual piensas que me pasé, y que debería haberme contenido, callado, dejarlo pasar, no darle importancia... así ha sido casi siempre hasta ahora. Este tipo de opiniones forman parte de las campañas de márketing de la industria farmacéutica, y desembocan peligrosamente en asuntos como la Reforma del Código Penal. ¿Debo ver la relación, indignarme, y aún así contenerme de "dar repasos"?. Es la reflexión que me suscita a mí la tuya.
    Un saludo
    Paula

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    1. Buenas noches, Paula.
      En respuesta a tu reflexión, no creo que nadie deba quedarse tragando bilis ante opiniones como la del señor Colón. La contención es nociva para la salud, me parece a mí.
      En cuanto a lo de dar repasos y poner en su sitio, me refería a los comentarios que hay en tu blog.
      Yo no soy quien para dar lecciones de diplomacia comunicativa. Es más, en algunas ocasiones me he despachado en mi blog sobre ciertos temas relacionados y me han traído consecuencias muy dolorosas. Como dices, y creo que estamos en la misma trinchera al menos en este aspecto, el silencio y la desidia nos hacen mucho mal. Por eso mismo estoy convencido de que personas que tienen el alcance y la difusión que tú tienes no tienen que dejar pasar oportunidades que podrían crear debates fértiles. No creo que este sea el caso: bien que le invitas a Carlos Colón a hacerlo.
      A lo mejor lo que me chirría es el maniqueísmo tan judeo-católico de buenos contra malos; ellos a un lado, nosotros en frente. Siendo Carlos Colón tan cofrade y tan cinematográfico, lo veo capaz de no rectificar su artículo ante la respuesta que está recibiendo.
      Todos los que estamos en este ajo de la Insalud mental nos hemos tropezado con gente así. Es a lo que iba en mi comentario. Que de ellos se puede aprender, que hay muchos de ellos insertados laboralmente en el sistema que son tan críticos como tú o como yo, que tienen el conocimiento, la experiencia y el espíritu. Aliados al otro lado de la mesa, que digo yo.
      Si las luchas contra el estigma, contra ese anteproyecto que se sigue modificando en otros aspectos y, estoy convencido de que también en lo relativo a la criminalización de la persona con diagnóstico y demás batallas que quedan, toman un rumbo de radicalización extremo -me estoy refiriendo siempre a nivel social-, con afectados y asociaciones por un lado e instituciones, sistemas psicosociales-sanitarios y laboratorios por otro, todo va a ser más lento. Y los que vienen detrás nuestra no se van a encontrar un camino mucho mejor.
      También creo que la soberanía y la libertad empiezan donde empieza mi pellejo.
      También creo que toda lucha, por el hecho de serlo, es válida y digna.
      Mi experiencia personal me dice que muchas veces aprendo a hostias Yo sí me he puesto violento en mis psicosis maníacas y en mis encierros (perdón, hospitalizaciones).
      Sigo aprendiendo que hay otra forma de hacerlo (no suelo ser capaz de hacerlo siempre), pero quiero pensar que no voy mal. Me baso en experiencias ajenas, de otros que, en circunstancias parecidas a las mías, se han ido moderando en sus acciones y en la expresión de sus opiniones.
      Lo que sé con certeza es que la intransigencia y la radicalidad, siendo muy útiles a veces, para ciertas personas son la excusa perfecta para escurrir el bulto de debates como éste.
      Quizás lo vea claro por ser de Pamplona/Iruña: ese discurso lo venimos oyendo de los poderosos toda la vida.
      Por último, y quizás sea lo más importante de toda esta incontinencia, me gustaría que te quedara muy claro que tienes no sólo a alguien que te apoya en mí. Tienes un incondicional en muchos aspectos.
      Muchas gracias por responder al comentario y nos encontraremos en el camino.
      Sergio Saldaña Soto
      https://tengotrastornobipolar.wordpress.com

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  8. A todxs los demás que me habéis apoyado, gracias. Sólo lamento que haya tantos anónimos...

    Un saludo
    Paula

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  9. bueno no me puedo callar el tema de la antipsiquiatria me toca de cerca lo vivo en primera persona vamos,yo persnalmente estoy probando terapias ocionales a los psicofarmacos si por que te meten en un circulo viscioso que cuando te quieres salir es casi imposible casi pero no imposible yo creo que tienen miedo al que ese sistema que se han montado entre farmaceuticas y profesionales se les venga abajo por que no avalan otros estudios com pacientes y los comparan es la comodidad de decir como no lo entiemdo lo emborracho con un poco de todo y a por otro historial espero que tenga la valentia de contestarte un saludo.

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