lunes, 17 de mayo de 2021

Verde sombra

Dime, bosque,

en cuál de tus senderos

anida el pájaro

que visita mi azotea

cada noche.


Dime, pájaro,

con cuántas plumas menos

volarías en tinieblas

por llevarte mi lamento

entre las alas.


Decidme, tinieblas, 

lo cobardes que sois

ante cada madrugada

de esperanza.


Decidme, alas,

que si os invoco fuerte,

mi lamento, mis tinieblas

y mi sombra de esmeralda

volarían, sin más, 

y sin volverse.

martes, 30 de marzo de 2021

Al compás

Como los ríos que van a la mar

de la tempestad despierto sin camino

con lo a gustito que yo vivía.

Por tu cariño no hay castigo

ni rosas que me desangren,

que a mí se me daba cuidado, 

y el barquito de vapor 

está hecho con la idea

que en echándole calor

navega contra marea.

"Pidiendo imposibles me quitas el sueño"

soñaba sobre el tiempo

flotando como un velero.

Yo no sé quién soy,

ni lo pretendiera.

Como el agua clara que baja del monte

así quiero verte de día y de noche.

 


martes, 12 de enero de 2021

Locas pasiones

Oye qué loca

está muy loca

excéntrica

intensa

escribe

¡Escribe! 

Solo me duele

cuando me caigo.

Me levanto contigo, y contigo y contigo y también contigo.

¡¡Gracias!! 

He dormido bien

gracias, alas.

Burlas desde el armario

oscuro.


A fugitivas sombras doy abrazos

Está bien.

Un corazón gigante antes de comer...

¿será una estrella fugaz? 


sábado, 26 de diciembre de 2020

"Ay qué trabajo me cuesta pa buscar mi bienestar..."

Hilvanando las trampas de los ojos

las comedias y los vinos.

Llorando bien,

llorando bonito,

como se llora el flamenco 

(cuando no hay nadie al volante).

Digno.

 

Que lo que vale 

siempre se busca, 

(dice Argentina). 

Pito pito

gorgorito. 

Con un compás que bailaban, primito mío, y hasta los gatos.

jueves, 17 de diciembre de 2020

Palabras pesadas

Hay palabras que pesan toneladas. "Psicosis" es una de ellas, porque hace hace falta carnet de maquinaria pesada para moverla con soltura por el mundo. Vas a tener mil ojos esperando que fracases, que le des la razón a las teorías biologicistas, que justifiques el sueldo, la reputación y el salario de muchos expendedores de relatos cronificantes, y recetas que los clavan en el cuerpo. Vas a tener mil ojos pendientes de un error de cálculo en el traslado de una experiencia a una esperanza. Empezando por tus propios ojos, aquellos que no pueden dejar de observar con la máxima atención los detalles relacionados con esa palabra, con la mirada que esa palabra imprime sobre tu persona. Hace falta, muchas veces, una fuerza sobrehumana para levantar cabeza en medio de todos y cada uno de los prejuicios que se ciernen sobre ti cuando paseas la psicosis ante los otros, que a veces se vuelven pequeños infiernos momentáneos (no siempre). Y sin embargo, esa fuerza estuvo y sigue estando, construyéndome. 

De alguna forma, esa fuerza es como la libertad, porque nunca está garantizada, porque te pone en situación de tener que luchar siempre por ella, en los entornos más cotidianos, en las interacciones más intrascendentes, en sus requerimientos más inesperados. Agotador, también.

¿Y no podías haber dejado la palabra quietecita? ¡Bum! Heridas hacia dentro, autoagresión simbólica. (Qué absurdo es el mundo, qué pobre en significados. Ni los que trabajan con palabras se salvan de esta cortedad de miras) 

Entonces llegaron las amigas, llenando mi pequeño desierto de sentido. Cargadas de amor me escuchan, restauran mi sitio, el nudo se deshace y peso mucho menos que la palabra movida. Me vuelvo ligera y escribo para que nadie agache la cabeza cuando maneje palabras tan densas. Al contrario, yo querría dibujarles unas alas, soplar sus velas, quitarles peso. No estamos solas, y cada vez menos. 

sábado, 21 de noviembre de 2020

De profundis insomnia

Llevados son mis sueños por las horas

elásticas, torbellinas, preocupadas, 

laboriosas en círculos y sanas 

insumisas del ritmo que en mí adoras.



Por más intentos de dormir ahora

que hiciese con pastilla o voltereta

no querría esta noche más repleta 

de luz que de batalla turbadora.



Por suerte se agigantan pocas veces

de un lado a otro del sol bien ocupado

como sombras que murmuran, sí, problemas,



y otras, luces de marea en tanto grado

que una siente que las pesca, como peces

y las cuenta abrazaditas en la arena.


 

Barroca tú

Perla extraña, irrupción de la vida, 

guarda para la rima un participio,

no temas de la noche el precipicio

ni digas tu pasión mal merecida.


Busca del mundo imágenes oscuras

que puedan discurrir con tu lamento,

y no pierdas cuidado en sufrimiento

que mal competirá con tu locura.


No siendo ya enemiga, si la entiendes

habrá de concederte más ventura

que tanta normalidad despiadada


pues no es desolación, ni pena dura,

que aquello que nos cuenta, desvelada, 

formas son de vivir, resplandecientes.