Por suerte, mi psicosis me deja en paz desde hace muchos años, tantos que hasta me cuesta recordar como era, a veces. Por suerte...o porque he trabajado mucho para que así fuese, no lo sé. Es difícil hablar con certeza absoluta de los entresijos de la mente, de sus extremos. Si fuera certeza absoluta, sería un delirio (psiquiátrico, empírico, da igual, delirios los hay de todas clases, y en las mejores familias)
He leído, o escuchado, varias veces, que la psicosis provocada por consumo de drogas es la que tiene mejor pronóstico. Pero no he leído sobre la causa de por qué es así. No sabemos por qué a unas personas el consumo de ciertas drogas les causa psicosis, y a otras no.
Pero se me ocurre una hipótesis de por qué es la que tiene mejor pronóstico, y es una cuestión cultural, que va más allá del propio efecto de la droga en si. Las personas que consumen drogas, especialmente drogas enteógenas o alucinatorias, lo hacen voluntariamente, y saben que la psicosis (un "mal viaje") es parte de la lotería de esa decisión. Para afrontar ese supuesto, la cultura de los consumidores de estas sustancias es prolija en información, consejos, fórmulas, etc, para aliviar, o ayudar a transitar esta posibilidad, o a quitarle importancia para minimizar el sufrimiento. Sin ir tan lejos, pensemos en un consumo mucho más habitual y frecuente, socialmente aceptado: el consumo de alcohol. De forma general, consumir alcohol puede tener efectos no deseados: pérdida de memoria, "alteración" de la conducta habitual (hay personas que se ponen más cariñosas, o más habladoras, o que se sinceran, o que se desinhiben de forma diferente, o vomitan). Pensemos, por ejemplo, en un piso de estudiantes, o en una habitación de hotel en vacaciones, ocupada por un grupo de amigxs. Pensemos en todo el apoyo, desdramatización, bromas, acompañamiento...etc, que se puede generar en torno al ritual (o rutina) cultural de beber alcohol. Ahora, imaginemos que sólo una persona del grupo bebe, que ninguna de las demás lo ha hecho nunca, ni tiene pensado hacerlo, o incluso no lo ve con buenos ojos. ¿Sería similar la reacción? ¿Estaríamos hablando de claves culturales compartidas?
Bien, ahora pensemos en la psicosis provocada por tóxicos, en una sociedad que no ve con buenos ojos que se consuman determinadas sustancias. Hay pocas claves culturales compartidas. Y sin embargo, la persona que decide adentrarse en ese mundo "prohibido", sabe que hay riesgos, que habrá alteraciones de conciencia, y que pueden ser negativas, psicóticas. Es más, busca esas alteraciones (no las psicóticas, probablemente, pero si todas las demás) De alguna forma, esa persona va prevenida, cuenta con ello, de alguna forma. Eso no le librará, probablemente, de que la psicosis pueda arrastrarla con fuerza, pero sí podemos hablar de una base fuerte para recolocar la experiencia en su sitio, una vez remitida. Para considerarla parte de esos riesgos que ha decidido correr, y por tanto asumirla, tomar conciencia de su responsabilidad en el suceso mental, incluso darle significado, como metáfora.
En cambio, la psicosis producida por traumas resulta mucho más compleja. El mecanismo psíquico podría ser similar al que se pone en marcha con las sustancias enteógenas, pero las motivaciones profundas, las causas últimas, los desencadenantes, están cerrados bajo siete llaves. No hay una "visita voluntaria" a territorios psíquicos inciertos, no hay asunción (más o menos) razonada de riesgos, ni claves culturales que la acojan, ni compañeros expertos que aconsejen (bueno, podríamos decir que empieza a haberlos, afortunadamente, en los grupos de apoyo mutuo, entre iguales). Lo que hay es una ficción (que no mentira, no me canso de repetirlo) autogenerada, subconsciente, cumpliendo un papel, desviando y transformando recuerdos demasiado dolorosos en otra cosa: en voces, delirios, psicosis...etc, transformando a su vez los argumentos, los personajes, desviando la atención, el dolor, hacia territorios exteriores, aunque sucedan completamente dentro, proyectando, quería decir. Agrede el futuro, para que no agreda el pasado. Agreden las personas presentes, para que no lo haga el recuerdo de las ausentes. Persiguen los servicios de inteligencia, o los ovnis, en lugar de, por ejemplo, un adulto violador, muy concreto y muy cercano.. Es la proyección de un miedo y un dolor descomunal, con sus ramificaciones de culpa, ira, vergüenza, baja autoestima...que se vuelven ficción psicótica, proyectada en TODO el exterior, puesto que cualquier elemento externo es susceptible de cumplir un papel en tal ficción (que no mentira, insisto) ¿La ficción suaviza la realidad? No lo parece, más bien que la ficción, a modo de metáfora gigantesca, es expresión de un dolor y/o miedo enorme, que al tiempo que se expresa, se resiste a su cuestionamiento, se resiste a que la realidad que está debajo se muestre en toda su crudeza, siendo este conflicto, a su vez, dolorosísimo también.
Es muy complejo, mucho. Y muy delicado establecer tales conexiones. Pero no es imposible, y parece que vale la pena, siempre que del otro lado haya cariño, dignidad, empatía, confianza... (y unos dedos cruzados, por si acaso, como expresión del deseo de que todo salga bien, de que la persona querida vuelva, y vuelva más fuerte, más entera, más confiada)
No creo que sean los únicos tipos de delirio, tampoco. En lo que a mi respecta, alguna vez han aparecido por estrés excesivo, acompañado de mucha preocupación, estrés emocional, por llamarlo de algún modo, y creo que, en cierta forma, había un mecanismo de memoria perceptiva, una especie de hábito mental. Darme cuenta fue crucial para romper el ciclo. (Pero de eso ya hablé en una entrada anterior: "Profecía autocumplida desactivada")
domingo, 24 de agosto de 2014
jueves, 7 de agosto de 2014
Calor espeso y vibrante
Hoy me despierto con el recuerdo de un sueño, muy nítido.
Estoy en África, en uno de los países donde el Ébola está atacando fuerte. El paisaje es apocalíptico. Las calles están vacías. La gente, aterrorizada, no sale de sus casas. Es África, pero es mi ciudad, la playa, el paseo, la calle de vinos... pero es África. Las únicas personas que todavía están en la calle son personal de ongs sanitarias. Una de estas personas se llama Laura, es médica, y es completamente encantadora, amable, dulce y serenamente consciente de una trágica verdad: probablemente esté infectada, yo lo sospecho también, de mí misma, y ella lo sabe. Sentimos las dos un calor espeso, vibrante, parecido a los principios de la gripe.
Sus compañeros médicos nos miran con infinita comprensión, solidaridad...e impotencia. Sin atreverse a decirlo, piensan que nos están perdiendo. Laura me coge de la mano. Me dice: vamos tú y yo a descansar, a tumbarnos, a una zona tranquila, vamos a bañarnos en leche. De momento eso, no tengas miedo. Y yo no tengo miedo.
Me despierto antes de tiempo. Mi plan para hoy es ir a la biblioteca a trabajar un poco, a escribir. Me da rabia no haber dormido lo suficiente, y al mismo tiempo, dormir solo cinco horas siempre me dió una lucidez un tanto extraña. Voy directa a la nevera, no siento calor pegajoso ni vibrante, pero me bebo el último medio vaso de leche. Luego enciendo el ordenador, y escribo esto.
Estoy en África, en uno de los países donde el Ébola está atacando fuerte. El paisaje es apocalíptico. Las calles están vacías. La gente, aterrorizada, no sale de sus casas. Es África, pero es mi ciudad, la playa, el paseo, la calle de vinos... pero es África. Las únicas personas que todavía están en la calle son personal de ongs sanitarias. Una de estas personas se llama Laura, es médica, y es completamente encantadora, amable, dulce y serenamente consciente de una trágica verdad: probablemente esté infectada, yo lo sospecho también, de mí misma, y ella lo sabe. Sentimos las dos un calor espeso, vibrante, parecido a los principios de la gripe.
Sus compañeros médicos nos miran con infinita comprensión, solidaridad...e impotencia. Sin atreverse a decirlo, piensan que nos están perdiendo. Laura me coge de la mano. Me dice: vamos tú y yo a descansar, a tumbarnos, a una zona tranquila, vamos a bañarnos en leche. De momento eso, no tengas miedo. Y yo no tengo miedo.
Me despierto antes de tiempo. Mi plan para hoy es ir a la biblioteca a trabajar un poco, a escribir. Me da rabia no haber dormido lo suficiente, y al mismo tiempo, dormir solo cinco horas siempre me dió una lucidez un tanto extraña. Voy directa a la nevera, no siento calor pegajoso ni vibrante, pero me bebo el último medio vaso de leche. Luego enciendo el ordenador, y escribo esto.
lunes, 28 de julio de 2014
Cuando quiera morirme
¿Y qué va a pasar cuando no quiera vivir? ¿Cuando me canse de luchar, de pintar, de escribir, de estudiar, de follar, de beber....? ¿Qué va a pasar cuando quiera morirme y no me atreva? Pasará que no podré hacerlo, que no tendré la sartén por el mango, que cada vez que cierre los ojos y lo piense, veré las caras de todas las personas a las que no puedo hacerles eso. Porque veré su dolor a lo largo de cien años. No porque yo sea imprescindible, sino porque ellas, y ellos, me quieren. Y yo también las quiero. Por eso tiemblo al pensar en el día que no pueda más, y ni siquiera pueda irme.
Hay días que estoy cerca de pensarlo, sólo cerca.
No es justo escribir esto sin explicarme mejor:
Me cansan los sudores sin fruto
Me cansa el fascismo
Me cansa la guerra
Me cansa la pobreza
Me cansa la psiquiatría
Me cansa cualquier comunicación que se frustra por tonterías
Me cansa verme más cansada cada año que pasa
Me cansa que la alegría solo sean destellos fugaces, sin mucha consistencia ni mucha continuidad
Me cansa quejarme cuando todxs estamos casi igual, de perdidxs, de cansadxs...
Me cansa todo junto y me paraliza
Me cansa que todo lo que me cansa ya no sea un día suelto, o una mala época, sino que parece que se vuelve pegajoso, que viene para quedarse
Pensar otra vez en términos existencialistas... buff
Y sin embargo, alguien me cuenta hoy, justo antes de lanzar este texto, que el monográfico de Mujeres y Salud, en el que participé junto a un montón de amigas, está teniendo mucho éxito, con difusión y felicitaciones en las redes sociales, primera tirada agotada... parece poco, pero se parece a la ESPERANZA
Hay días que estoy cerca de pensarlo, sólo cerca.
No es justo escribir esto sin explicarme mejor:
Me cansan los sudores sin fruto
Me cansa el fascismo
Me cansa la guerra
Me cansa la pobreza
Me cansa la psiquiatría
Me cansa cualquier comunicación que se frustra por tonterías
Me cansa verme más cansada cada año que pasa
Me cansa que la alegría solo sean destellos fugaces, sin mucha consistencia ni mucha continuidad
Me cansa quejarme cuando todxs estamos casi igual, de perdidxs, de cansadxs...
Me cansa todo junto y me paraliza
Me cansa que todo lo que me cansa ya no sea un día suelto, o una mala época, sino que parece que se vuelve pegajoso, que viene para quedarse
Pensar otra vez en términos existencialistas... buff
Y sin embargo, alguien me cuenta hoy, justo antes de lanzar este texto, que el monográfico de Mujeres y Salud, en el que participé junto a un montón de amigas, está teniendo mucho éxito, con difusión y felicitaciones en las redes sociales, primera tirada agotada... parece poco, pero se parece a la ESPERANZA
miércoles, 16 de julio de 2014
Carta abierta a Carlos Colón
Sr Colón:
Leído su reciente artículo en el Diario de Sevilla: "Víctimas de la antipsiquiatría", y desconociendo si es usted psiquiatra, comercial de la industria farmacéutica, ideólogo de la Reforma del Código Penal, o ciudadano con mucho tiempo libre, permítame decirle, y no me lo tome a mal, que le noto nervioso.
Nervioso con la trágica noticia que relata, ciertamente muy triste. Pero nervioso también por tener que incluir la ,palabra "presuntamente" junto a "provocó". y a su vez, ambas cerca de la poco afortunada expresión "antecedentes de brotes psicóticos". Verá, señor Colón, le voy a explicar algo que quizá no sabe, pero que cae de cajón para cualquier persona que piense por si misma: la relación entre brotes psicóticos y violencia, y sólo si la hubiera o hubiese, es una relación de casualidad, no de causalidad. La demostración de lo que acabo de explicarle es fácil, tanto si se ve el tema desde una óptica biologicista como desde una psicosocial, sistémica, psicoanalítica, o la que usted quiera, incluída antipsiquiátrica: si A ("brote psicótico") fuese = B (conducta violenta), entonces todo A sería = B, todo el tiempo, en todos los casos, siempre, todas las personas, cualquier persona, (¿se imagina? estaría usted agotado escribiendo en periódicos), así sería si hablásemos de una relación de causa-efecto. Pero no. Ergo, insinuar eso es manipular la información (un sesgo de nada).
También le noto nervioso, muy nervioso, con el fantasma de la antipsiquiatría, que parece recorrer Europa, o como mínimo sus insomnios, provocando todo tipo de desastres, incluído aquel que usted relata. ¿Cree usted en poderes sobrenaturales, sr. Colón? ¿Muertos que vuelven de la tumba para perpetrar terribles crímenes? ¿No es susceptible tal creencia de tratamiento psiquiátrico? (Bueno, usted verá, no seré yo quien le recomiende que se lo haga mirar, tengo por costumbre no aconsejar visitas a los psiquiatras). Ese fantasma, del que al parecer hay tantas víctimas ( me sonroja su lenguaje, pero es para que me siga), palidece ante lo que imagino que es la verdadera razón de sus desvelos: no son esos autores, (que también, como precursores) sino otros autores más recientes, vivos, activos, comprometidos con los derechos de las personas diagnosticadas, otras voces, muchas de ellas autorizadas por la experiencia propia de recuperación FUERA de la psiquiatría, movimientos internacionales que empiezan a aterrizar incluso en las mentes científicas de algunos de sus colegas. Y eso debe de doler, me hago cargo.
Le noto nervioso además porque sabe que usar el sensacionalismo para una pataleta profesional, y por supuesto ideológica, es caer bajo, ser poco elegante, y mucho menos científico. Pero se atreve, lo ha hecho, incluso habrá recibido elogios, pues ahora aténgase a las consecuencias, porque le noto nervioso por hacer historia: un lugar de honor en el museo de la naftalina, de la caspa, del olor a cerrado (como esos manicomios cuya clausura fue "tan mala decisión"), de la corrupción de la ciencia a manos de mercaderes (¿le parece ideológico el neoliberalismo, sr. Colón? ¿y la sobremedicación? ¿y los marcadores biomédicos que nunca terminan de aparecer?), de leyes regresivas, antidemocráticas y anticonstitucionales, como la Reforma del Código Penal que usted parece, con sus palabras, aplaudir con las orejas.(¿Es ideológica esa Reforma, sr. Colón? ¿Es científica, acaso?)
Por último, le noto nervioso porque sabe que los cimientos de la psiquiatría son endebles, subjetivos, cambiantes con los tiempos, a merced del concepto de normalidad de cada momento histórico (¿ideológicos, quizá?), o más recientemente, del principio activo de moda con su correspondiente campaña publicitaria y "psicoeducativa", siempre en riesgo de perder clientes a medida que estos alcanzan reconocimiento de sus derechos civiles, entre ellos el no ser psiquiatrizados por su condición (¿recuerda cuando la homosexualidad era una "enfermedad"? ¿también fue culpa de la antipsiquiatría que ahora no lo sea? ¿tiene nostalgia, sr Colón?)
Ay, sr Colón, perdone, me olvidaba del estigma, de las campañas anti- estigma, de las asociaciones contra el estigma, mmm... de las directrices de la OMS, de la Convención de la ONU de los Derechos de las Personas con Discpacidad.... qué despiste.
Me despido ya, no sin antes desearle fama y descanso, en el orden que usted prefiera.
Fdo: Paula, superviviente de la psiquiatría
Pd: Puede usted responderme, si le apetece, abiertamente en la zona de comentarios.
Leído su reciente artículo en el Diario de Sevilla: "Víctimas de la antipsiquiatría", y desconociendo si es usted psiquiatra, comercial de la industria farmacéutica, ideólogo de la Reforma del Código Penal, o ciudadano con mucho tiempo libre, permítame decirle, y no me lo tome a mal, que le noto nervioso.
Nervioso con la trágica noticia que relata, ciertamente muy triste. Pero nervioso también por tener que incluir la ,palabra "presuntamente" junto a "provocó". y a su vez, ambas cerca de la poco afortunada expresión "antecedentes de brotes psicóticos". Verá, señor Colón, le voy a explicar algo que quizá no sabe, pero que cae de cajón para cualquier persona que piense por si misma: la relación entre brotes psicóticos y violencia, y sólo si la hubiera o hubiese, es una relación de casualidad, no de causalidad. La demostración de lo que acabo de explicarle es fácil, tanto si se ve el tema desde una óptica biologicista como desde una psicosocial, sistémica, psicoanalítica, o la que usted quiera, incluída antipsiquiátrica: si A ("brote psicótico") fuese = B (conducta violenta), entonces todo A sería = B, todo el tiempo, en todos los casos, siempre, todas las personas, cualquier persona, (¿se imagina? estaría usted agotado escribiendo en periódicos), así sería si hablásemos de una relación de causa-efecto. Pero no. Ergo, insinuar eso es manipular la información (un sesgo de nada).
También le noto nervioso, muy nervioso, con el fantasma de la antipsiquiatría, que parece recorrer Europa, o como mínimo sus insomnios, provocando todo tipo de desastres, incluído aquel que usted relata. ¿Cree usted en poderes sobrenaturales, sr. Colón? ¿Muertos que vuelven de la tumba para perpetrar terribles crímenes? ¿No es susceptible tal creencia de tratamiento psiquiátrico? (Bueno, usted verá, no seré yo quien le recomiende que se lo haga mirar, tengo por costumbre no aconsejar visitas a los psiquiatras). Ese fantasma, del que al parecer hay tantas víctimas ( me sonroja su lenguaje, pero es para que me siga), palidece ante lo que imagino que es la verdadera razón de sus desvelos: no son esos autores, (que también, como precursores) sino otros autores más recientes, vivos, activos, comprometidos con los derechos de las personas diagnosticadas, otras voces, muchas de ellas autorizadas por la experiencia propia de recuperación FUERA de la psiquiatría, movimientos internacionales que empiezan a aterrizar incluso en las mentes científicas de algunos de sus colegas. Y eso debe de doler, me hago cargo.
Le noto nervioso además porque sabe que usar el sensacionalismo para una pataleta profesional, y por supuesto ideológica, es caer bajo, ser poco elegante, y mucho menos científico. Pero se atreve, lo ha hecho, incluso habrá recibido elogios, pues ahora aténgase a las consecuencias, porque le noto nervioso por hacer historia: un lugar de honor en el museo de la naftalina, de la caspa, del olor a cerrado (como esos manicomios cuya clausura fue "tan mala decisión"), de la corrupción de la ciencia a manos de mercaderes (¿le parece ideológico el neoliberalismo, sr. Colón? ¿y la sobremedicación? ¿y los marcadores biomédicos que nunca terminan de aparecer?), de leyes regresivas, antidemocráticas y anticonstitucionales, como la Reforma del Código Penal que usted parece, con sus palabras, aplaudir con las orejas.(¿Es ideológica esa Reforma, sr. Colón? ¿Es científica, acaso?)
Por último, le noto nervioso porque sabe que los cimientos de la psiquiatría son endebles, subjetivos, cambiantes con los tiempos, a merced del concepto de normalidad de cada momento histórico (¿ideológicos, quizá?), o más recientemente, del principio activo de moda con su correspondiente campaña publicitaria y "psicoeducativa", siempre en riesgo de perder clientes a medida que estos alcanzan reconocimiento de sus derechos civiles, entre ellos el no ser psiquiatrizados por su condición (¿recuerda cuando la homosexualidad era una "enfermedad"? ¿también fue culpa de la antipsiquiatría que ahora no lo sea? ¿tiene nostalgia, sr Colón?)
Ay, sr Colón, perdone, me olvidaba del estigma, de las campañas anti- estigma, de las asociaciones contra el estigma, mmm... de las directrices de la OMS, de la Convención de la ONU de los Derechos de las Personas con Discpacidad.... qué despiste.
Me despido ya, no sin antes desearle fama y descanso, en el orden que usted prefiera.
Fdo: Paula, superviviente de la psiquiatría
Pd: Puede usted responderme, si le apetece, abiertamente en la zona de comentarios.
domingo, 13 de julio de 2014
martes, 1 de julio de 2014
Internacional Chaladista en Xixón, Asturies
Pues en esas estamos.
Acabo de volver de un viaje a Gijón, de la presentación del monográfico especial de la revista Mujeres y Salud: "Las voces que hay que oír. Alternativas a la psiquiatrización" En este monográfico, coordinado por mi buena amiga Patricia Rey, nos hemos juntado personas psiquiatrizadas, profesionales de la salud (psiquiatras y psicólogas), trabajadoras sociales, enfermeras de salud mental, poetas, y un Escritofrénico.
A través de las personas psiquiatrizadas que colaboran en este número, más que especial, asoman los trabajos colectivos de Hearing Voices, Xixón Voices, Hierbabuena, Radio Nikosia, Radio Prometea, Las Bucles, o el Movimiento de Defensa de la Atención Pública a la Salud Mental.
Se organizó, para presentar este monográfico que me atrevo a llamar histórico, sin pizca de exageración, la primera Xornaina Alloriona: "Onde hai llocura hai enfotu" (Donde hay locura hay esperanza/empeño) en el contexto reivindicativo del Orgullín del Norte, con referencia incluída en el informativo de la Televisión Asturiana (minuto 21.26, aproximadamente) En esta Xornaina conectamos en directo con Olga Runciman, presidenta de la red Danesa de Intervoice, que estaba, a su vez, participando en Noruega en el encuentro: Beyond the Therapeutic State (Más allá del Estado Terapéutico). A este encuentro internacional de personas psiquiatrizadas y profesionales críticxs, acudieron, entre otros, Robert Withaker y David Mackler, en cuyos enlaces podéis acceder a una parte importante de su trabajo
Así que estamos de Internacional, y lo de Chaladista va con humor y orgullo, con mucho Mad Pride.
No puedo irme sin dejaros el enlace para la suscripción a la fantástica revista MyS, que, bajo la dirección de la maravillosa Leonor Taboada, hizo posible este encuentro, el primero de muchos, y sobre todo de muchas.
GRACIAS
Acabo de volver de un viaje a Gijón, de la presentación del monográfico especial de la revista Mujeres y Salud: "Las voces que hay que oír. Alternativas a la psiquiatrización" En este monográfico, coordinado por mi buena amiga Patricia Rey, nos hemos juntado personas psiquiatrizadas, profesionales de la salud (psiquiatras y psicólogas), trabajadoras sociales, enfermeras de salud mental, poetas, y un Escritofrénico.
A través de las personas psiquiatrizadas que colaboran en este número, más que especial, asoman los trabajos colectivos de Hearing Voices, Xixón Voices, Hierbabuena, Radio Nikosia, Radio Prometea, Las Bucles, o el Movimiento de Defensa de la Atención Pública a la Salud Mental.
Se organizó, para presentar este monográfico que me atrevo a llamar histórico, sin pizca de exageración, la primera Xornaina Alloriona: "Onde hai llocura hai enfotu" (Donde hay locura hay esperanza/empeño) en el contexto reivindicativo del Orgullín del Norte, con referencia incluída en el informativo de la Televisión Asturiana (minuto 21.26, aproximadamente) En esta Xornaina conectamos en directo con Olga Runciman, presidenta de la red Danesa de Intervoice, que estaba, a su vez, participando en Noruega en el encuentro: Beyond the Therapeutic State (Más allá del Estado Terapéutico). A este encuentro internacional de personas psiquiatrizadas y profesionales críticxs, acudieron, entre otros, Robert Withaker y David Mackler, en cuyos enlaces podéis acceder a una parte importante de su trabajo
Así que estamos de Internacional, y lo de Chaladista va con humor y orgullo, con mucho Mad Pride.
No puedo irme sin dejaros el enlace para la suscripción a la fantástica revista MyS, que, bajo la dirección de la maravillosa Leonor Taboada, hizo posible este encuentro, el primero de muchos, y sobre todo de muchas.
GRACIAS
domingo, 8 de junio de 2014
Aprendiendo algo de música
Como en su momento estudiar, estar aprendiendo a tocar un instrumento me está ayudando muchísimo a organizarme la cabeza. Para empezar cuento con un profesor de lujo, sin el cual no estaría escribiendo esta entrada (¡Gracias!), así que va para ti, dedicada.
Me permite experimentar con una serie de sensaciones, o impresiones, tan dispares, y a la vez tan complementarias, como anclaje y vuelo.
Anclaje por la técnica. Hay que practicar (bastante, mucho, muchísimo), y eso implica:
- Repetir, probar y volver a probar
- Memorizar, y no solo notas o posiciones, también movimientos, sonidos...
- Encauzar y estructurar, darle sentido a la relación entre teclas, notas, tiempo...
- Enfrentarse con la frustración y la limitación, en un entorno seguro
Vuelo por las posibilidades infinitas
- Aprender (con el vicio que yo tengo...)
- Improvisar
- Sorprenderse
- Descubrir
- Grabarse
- Tocar con otras personas
- Escuchar la música de otra forma
- Querer más todo el rato
- Ponerse a prueba
- DISFRUTAR
Así que voy a seguir otro ratito, hasta otra.
Me permite experimentar con una serie de sensaciones, o impresiones, tan dispares, y a la vez tan complementarias, como anclaje y vuelo.
Anclaje por la técnica. Hay que practicar (bastante, mucho, muchísimo), y eso implica:
- Repetir, probar y volver a probar
- Memorizar, y no solo notas o posiciones, también movimientos, sonidos...
- Encauzar y estructurar, darle sentido a la relación entre teclas, notas, tiempo...
- Enfrentarse con la frustración y la limitación, en un entorno seguro
Vuelo por las posibilidades infinitas
- Aprender (con el vicio que yo tengo...)
- Improvisar
- Sorprenderse
- Descubrir
- Grabarse
- Tocar con otras personas
- Escuchar la música de otra forma
- Querer más todo el rato
- Ponerse a prueba
- DISFRUTAR
Así que voy a seguir otro ratito, hasta otra.
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