lunes, 28 de febrero de 2011

Miedos y dudas

Siento un poco de vértigo con esto de la radio, y al mismo tiempo estoy motivadísima. A lo mejor va demasiado rápido, o quizá le estoy dedicando tanto tiempo estos días, tanto espacio mental y conversacional, que le pongo yo misma un plus de ansiedad. Humm, ¿peligro, quizá? No lo parece, desde el momento en que la respuesta es tan buena que no indica otra cosa que la suma de urgencias parecidas a las mías, mezcla de ganas, dudas y necesidad. No pueden ir mal las cosas con tanta gente animada y animando, y menos mal pueden ir aún con el asesoramiento de lujo que tenemos desde Radio Nikosia.(MUCHAS GRACIAS UNA VEZ MÁS)

Lo que más está costando es explicar, por la novedad y el carácter fronterizo, esa flexibilidad identitaria que queremos promover, fuera del ámbito clínico. Por cierto, me es imposible acceder a la tesis doctoral de Martín Correa, el fundador de Radio Nikosia, cada vez que lo intento me da error en la conexión a internet. Si alguien la tiene en archivo y me la puede enviar, lo agradecería mucho.

Quizá esta dificultad para concretar una declaración de intenciones proviene de una consideración social falsa, pero muy extendida en el imaginario colectivo, de que cuando nos habita la locura nos deshabita todo lo demás. También de la consideración de cronicidad casi obligatoria según las descripciones oficiales de determinados trastornos, y del propio significado sobreentendido de esa cronicidad. ¿Qué pasa si mientras preparamos un programa de radio dejamos de sentirnos locos para sentirnos personas que preparan un programa de radio? ¿significa eso que ya, en tanto que no locos, no podemos hacer una radio de locos? ¿Qué es, para cada uno de nosotros, ser locos? ¿en qué lo notamos, en cualquier caso, más allá de lo que los manuales dicen de nosotros? ¿Qué decimos nosotros de nosotros?

Locos, enfermos, personas con diagnóstico psiquiátrico, víctimas de la psiquiatría, eslabones perdidos de la sociedad, diagnosticado de, etiquetado de ... ¿acaso hay lugar para la inocencia cuando se trata de elegir nombres, o de que elijan por nosotros? ¿Qué elegimos si nadie elige por nosotros? ¿qué quiero decir si me dan un micro? ¿seré entonces tan diferente de quién me escucha?

Vaya semanita.

domingo, 27 de febrero de 2011

La fuerza de lo comunitario

Esta semana, en el concierto de Kase (Uno de los raperos de Violadores del Verso), me encontré pensando, durante el mismo, que el hiphop me gusta por el ritmo, por cierta conciencia que expresa de la dureza de la vida, y de la necesidad de la autoestima para reforzar esa conciencia, o llevarla lo mejor posible. Pero se me queda corto en la herencia individualista, en el rollo norte-americanoide del palo que aguanta de su vela con poca o nula conciencia de la acción colectiva, más allá de mi novia o mis colegas más íntimos.

Contra las carencias de la cultura del hip hop, la universalidad de lo universable, la convicción de que más allá de mis pequeñas fronteras hay gente que siente parecido a mí, aunque todavía no los conozca personalmente a todos, aunque todavía deba recorrer caminos de ruptura de prejuicios e inercias para llegar a conocerlas.

Contra la inercia de las mayorías, la fuerza de las minorías. Y no hablo de minorías en un sentido identitario de lo políticamente correcto. Pero sí de minorías multitudinarias, desperdigadas, unidas por un sentimiento de lo queer, de darle la vuelta a lo que se vuelve contra nosotros para reivindicarlo como contrapartida. Si me llamas loco, voy a convertir lo loco en algo bueno, en algo creativo, disidente, en algo que rompa con la inercia de lo normal como esperable y previsible, en algo que te sorprenda por su fuerza y novedad, no porque yo tenga ansias de destacarme, pero sí de defenderme si alguien quiere hacer de lo loco un instrumento para relegarme, para hacerme menos. Ahí me vuelvo loca con uñas y dientes, con la cabeza alta y el corazón abierto para defender lo irracional de tu ataque con la inteligencia de mi diferencia.

Si te molesta mi visibilidad es que estabas cómodo con mi invisibilidad anterior, pero eso no es problema mío. Eres tú quien debe chequearse los parámetros de la normalidad, yo ya lo hice y espero los frutos. Tu trabajo es tuyo como el mío lo fue mío, si no te has cuestionado esta sociedad fábrica de locos, puede que algún día la sociedad te cuestione a tí, quizá ese día vengas a vernos, como loco, como igual, como amigo, aunque yo no esperaría tanto.

Al final, el rap se me ha metido dentro, a pesar de todo. Todo es fusión compleja, en detrimento del purismo. Interesantes tiempos, estos que nos toca vivir.

Embrión de radio

Después de acabar, por el momento, con el fantasma de la psicosis, y decirle al del delirio "espérate un rato que estoy ocupada", corro el riesgo de paralizarme, de repetirme, de sentirme incompleta solo con mi conciencia habitual, sin rupturas del pacto de ficcionalidad, sin psiquiatras que eludir ni medicación contra la que rebelarme, pero con una insistencia profunda y cabezona en posicionarme del lado de los locos, porque todo el tema de la locura, lo que sea que sea, ya es parte de mi, y como dice un buen amigo, el que tuvo retuvo. Vamos, que no sé si estoy loca ni rábano que me importa, pero sí harta de que se mezclen las churras con las témporas, de que se use la locura como insulto, desprecio, o disculpa para impertinencias varias. De que se le llame loco al violento y violento al loco. De que los autodenominados cuerdos lo flipen en su delirio prepotente, sin acabar de tomar conciencia de su falta de conciencia. Quiero jugar con la palabra loco y devolverla como pelota que rebota, quiero darle la vuelta como ser en el mundo en un mundo al revés.

Parece que queremos ser felices, con delirios o sin ellos. Es de locos aspirar a serlo, es de locos acercarse a serlo, y es de locos juntarse para hacer una radio de locos.

Así que quiero juntarme con más gente loca y hacer una radio. Inspirada y hermanada con Radio Nikosia, con un toque idiosincrásico imposible de eludir para amigos lacanianos. En A Coruña, junto al mar, rodeados de viento y modernos aquelarres, que para algo dicen que si las meigas y tal y cual, pues que nos aprovechen, conjuros a tutiplé contra los malos humos,las malas caras, los malos días, las palabras envenenadas, las noticias falseadas, los intereses creados, el estigma, el autoestigma, las pesadillas, las agresiones, las discriminaciones, la soledad, y todo lo que se atreva a molestarnos.

Y fiestas de carnaval para todo lo celebrable, que no lo cerebrable.

Sugerencias, adhesiones, deserciones, y cualquier comentario, por favor en "comentarios", aquí debajo de la entrada. Se irá actualizando información.

jueves, 24 de febrero de 2011

Pasos atrás ni para coger impulso

Absurdo sería volver a tener brotes psicóticos sabiendo cómo evitarlos, o cómo reconducirlos si amenazan con volver. No me gusta el refrán que dice que el hombre siempre tropieza con la misma piedra,¿será porque soy una mujer? Es broma, pero no me gusta porque no me lo acabo de creer, es un refrán determinista, como ciertas teorías biologicistas sobre las llamadas enfermedades mentales.

Me acuerdo de una entrevista al psiquiatra Guillermo Rendueles, donde contaba que, tras la reforma psiquiátrica, desapareció casi completamente la categoría diagnóstica "esquizofrenia catatónica", puesto que se hayaba directamente vinculada con la situación manicomial. Desaparecido el encierro perpetuo, desaparecida la catatonia que provocaba tal encierro.

Entonces, si no perdemos el hilo de estos jugosos hechos históricos, podríamos seguir tirando de la madeja hasta encontrar múltiples paralelismos. Por ejemplo la cronicidad vinculada al uso prolongado y excesivo de la medicación, así como al conocido efecto llamado profecía autocumplida. Las pastillas antipsicóticas, por poner un ejemplo, poseen, al menos, un efecto placebo consistente en desterrar el "miedo a la psicosis", pero basado en un silogismo tramposo, que paso a explicar inmediatamente:

- Experimento una psicosis
- Me dan pastillas y dejo de experimentarla
- Si sigo tomando las pastillas no la experimentaré
- Ergo si no las tomo volveré a experimentarla

¿donde está la trampa? En que no se considera ningún otro factor diferente al vínculo psicosis-pastillas. Contado así, y sin detenernos en ninguna otra consideración, el silogismo cuela y Oh la la lá! parece que la explicación biologicista triunfa para asombro ojiplático de propios y extraños. Pero los lectores avispados, entrenados en el arte de leer con atención, habrán de fijarse en un detalle: no se menciona la causa de la psicosis.

Siguiendo con el razonamiento trampa, podría pensarse que la causa es la ausencia previa de pastillas, de lo que se derivaría una farmacologización absoluta de toda la población, sin distinción de sexo, edad, origen...como medida preventiva. Esta medida drástica, con la que la industria farmacéutica estaría encantada, afectaría a los propios empleados de tal industria, a los políticos, a los psiquiatras, a los fontaneros, a los niños, a las niñas, a las mamás, papás.... bueno, ¿qué hay de malo en confiar en la ciencia? ¿qué hay de malo en prevenir?¿qué hay de malo en admitir que, en ausencia de pastillas, todos estamos en riesgo de experimentar una psicosis, puesto que la ausencia de pastillas puede producirla?

Si esta medida, que supone tomarnos a todos por "psicóticos" potenciales, parece bastante impopular, es porque nadie quiere verse a si mismo como "psicótico" potencial, y porque nadie se cree, en el fondo, que la ausencia de pastillas cause psicosis...a todo el mundo.

Hasta aquí bien, hemos conseguido desmontar la última parte del silogismo, esa que decía "Ergo si no las tomo, experimentaré psicosis", al menos en lo que se refiere a la población autoconsiderada "free psicosis". Pero ¿qué hay del sujeto que YA ha experimentado psicosis? ¿No está determinado biológicamente para volver a experimentarla? Experimentar psicosis es un hecho que, en principio, no informa sobre la causa. Los mejores psiquiatras del mundo siguen, a día de hoy, buscando el santo grial de la causa biológica concluyente y definitiva. Tampoco informa, experimentar psicosis, sobre la evolución. Y sobre todo, tenemos que considerar algo que "suele" pasarse por alto: el individuo que experimenta psicosis conoce también la experiencia de no experimentarla.

La psicosis, como experiencia, es un estado más relativo que absoluto, más fluctuante que fijo, más temporal que crónico, más subjetivo que objetivo. Tan escurridizo a la comprensión y gestión que puede manejarse casi a voluntad, conceptualmente hablando: como herencia (un poco extraña, tan fluctuante y subjetiva), como enfermedad clásica (sin mediciones biométricas a las que agarrarse para determinar esta sí, esta no), como enfermedad crónica(la profecía autocumplida, método de rigor científico donde los haya, funciona bárbaro para vender pastis, pero no sé cómo luce cuando nos ponemos serios, y creo que ya va tocando). Había más consideraciones conceptuales, sociológicas, políticas, religiosas (imprevisibles,incapacitados, endemoniados...), poéticas también, psicológicas, culturales,identitarias...es que el tema no se acaba nunca, es una mina.

Decía también Rendueles en la entrevista que actualmente los profesionales se mueven en un continuum entre dos posturas extremas en la gestión del binomio psicosis-medicación: La postura paternalista (heredera de la manicomial) que consiste en medicar de forma crónica por si acaso, y la postura libertaria, que consiste en arriesgarse sin la medicación, y a ver qué pasa. La postura libertaria es actualmente tan minoritaria que es casi un acto de insumisión adentrarse por ella. Pero un acto de insumisión gratificante como reto y como postura ante uno mismo, además de una herramienta de activismo desde el momento en que la otra postura pretende reforzar posiciones a la brava, con propuestas legislativas que pretenden la medicación con carácter represivo y por orden judicial, pues no se me ocurre ningún uso terapéutico para una medicación forzosa, que es de lo que se habla cuando se habla del TAI (tratamiento ambulatorio involuntario). En el ranking de nominados al TAI figuraban los ciudadanos "enfermos mentales" de Alicante, Cataluña, y ahora, en primicia, también los de Navarra (que me corrijan los nikosianos si me equivoco).

Sobra decir que no tengo nada en contra de las personas que, con sus razones propias y legítimas, y con toda la información disponible en su haber, eligen medicarse de forma crónica. Pero que estas personas elijan ese camino no justifica en modo alguno que se obligue a nadie a seguirlo, y mucho menos que se pretenda vender como "lo mejor para familiares y afectados, para evitar hospitalizaciones, recaídas, y para garantizar que estas personas reciban el tratamiento adecuado". Hasta he oído llamarle al TAI un derecho fundamental a la asistencia médica, lo juro.

Así que vamos a hablar de derecho, resumiendo mucho:

- El derecho a la salud, que nunca puede confundirse, por más carambolas lingüísticas que se hagan, con medidas coercitivas. En salud mental, una medida coercitiva no cura absolutamente nada. (y en cuanto a las otras, pues depende)
- El derecho a la elección de tratamiento, que incluye el derecho a rechazar el tratamiento.
- El derecho a la integridad (física y mental)
- El derecho a la igualdad (pacientes psiquiátricos iguales a pacientes no.psiquiátricos)
- El derecho a la no-discriminación (más de lo mismo)

Textos jurídicos de apoyo, para ampliar información:

- Constitución Española, 1978 (al loro, porque recientemente han declarado inconstitucionales ciertos artículos que regulaban las garantías judiciales en procesos de incapacitación. Más información en el blog "Foro andaluz de bienestar mental)

- Declaración de Helsinki, 2005
- Convención Europea Discapacidad, 2008


En el continuum que va de la postura manicomial a la libertaria, pasos atrás ni para coger impulo.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Esquizodidáctica (ejercico práctico)

Paso 1: Visionado del video:





Paso 2: Redacción: "Este fotoshop es una mierda. El mío de serie es mucho mejor"
Paso 3: Propuesta para debate: "¿Loca yo? Mucha envidia es lo que hay"
Paso 4: Adjuntar bibliografía




Criterios de evaluación: Se valorarán conocimientos de informática, psicofarmacología, cocina mediterránea, ioga y macramé para la nota final. Junio está a la vuelta de la esquina, queridos alumnos, no se me duerman en los laureles que nos conocemos.

Paul's Dance



Quedaos un ratito a ver el vídeo, seguro que os pone de buen humor ver con qué poco puede uno pasárselo bien. Atención a la comunicación entre los músicos, decidme si no os entran ganas de ser así de serios, y así de buenos llamándose Penguin Café Orquestra.

Espero que os guste.

martes, 22 de febrero de 2011

ALTA (médica) MENTE

Con la consideración de determinados trastornos como crónicos, se niega el derecho al alta médica cuando se está bien. Creo que Arhinld Lauveng, si no me equivoco, hablaba de lo mismo en una entrevista que le hicieron cuando vino por estas tierras.

Crear categorías médicas de discutible rigor científico, al menos en lo que se refiere a pronóstico, cronicidad y gravedad, crea a su vez situaciones médico-legales bastante absurdas, en las que, resumiendo, parece que el alta es imposible. Y conste que ni siquiera me estoy refiriendo a altas definitivas, pero sí da la impresión de que un episodio psicótico o delirante tendrá un bautismo médico con el prefijo esquizo- (esquizoafectivo, esquizofrenia, esquizotipia...), y a su vez tendrá unas perspectivas muy negativas en lo que se refiere a la consideración de un alta médica, y no me refiero al alta hospitalaria, sino a desetiquetar hasta que se demuestre lo contrario.

De todas formas, aunque intuyo que es así, me encantaría que algunos de vosotros, que estais bien informados por vuestra actividad profesional, me sacaseis de dudas. Que explicaseis en qué se basa la diferencia entre tener una crisis de ansiedad, superarla y obtener un alta, y tener una crisis psicótica, superarla y no obtener el mismo o resultado a nivel médico-legal-administrativo o como se llame.

Agradecería mucho cualquier explicación, para ir familiarizándome con los argumentos