miércoles, 29 de diciembre de 2010

Coleman on Bach - Ornette Coleman @ Gent Jazz 2010

Un humilde regalo de año nuevo, una fusión entre el barroco de J.S. Bach y el Free Jazz de
Ornette Coleman. Una mezcla nada inocente para una época muy barroca en su decadencia política y muy poco free para todo lo que nos merecemos. Menos mal que del siglo XX nos queda el jazz, para soñar con mundos que soñaban con la Libertad, con mayúsculas. Martin Luther King tenía un sueño, y yo tengo otro, que es la despatologización de la angustia existencial.

Feliz año nuevo, feliz intento, feliz rabia de resistir. Y mucha atención a las felicidades pequeñas, las que pasan inadvertidas, las que nos hacen ser quien somos, sin complejos ni culpas.


martes, 28 de diciembre de 2010

¿Pero qué le pasa a esta tía?

Esta tía debo ser yo, con mis particulares visiones del hecho delirante. Parece que hago proselitismo del mismo, parece que digo...¡anímese usted a delirar un poquito, verá qué bien le sienta...! a veces lo hago, también es cierto.

No es exactamente eso, la mayor parte de la gente vive su vida completita sin haber estado ahí ni por asomo, afortunadamente para ellos no saben lo que es la psicosis, ni la cantidad de miedo que se puede tener, sólo comparable al de cualquier persona que vive bajo bombardeos constantes o amenaza de muerte, pues es así como puede una llegar a sentirse. También es cierto que no lo quieren saber, yo en su lugar haría lo mismo.

La psicosis es fea, mala, indeseable, horrible. Psicosis caca. Yo no la quiero ni tú tampoco, ni para mi ni para nadie. Creo que en esto estamos todos de acuerdo, hasta yo me apuntaría a la medicación llegado el caso.

Mi particular gestión de estos asuntos llegó por un proceso de rechazo al sistema psiquiátrico, por una conciencia de cuidarse alternativa a la forma que tal sistema me ofrecía. No tengo ni la más remota idea de porque algunas personas deliramos y otras no, en eso creo que me parezco a los profesionales, que tampoco lo tienen muy claro. Lo que puedo saber de estos asuntos es por mi experiencia, y mi experiencia me enseña que hay variaciones sustanciales en la manifestación de estos estados. La psicosis es una, y las demás vinieron de dos premisas que adopté bajo mi cuenta y riesgo:
- Neutralizar la psicosis
- Negarme a todo tipo de tratamiento "oficial"

Partiendo de estas premisas, y viendo que resultaba bastante inevitable delirar de vez en cuando, APRENDÍ a delirar con el mínimo riesgo, entendiendo como riesgos unos cuantos:
- riesgo de psiquiatrización, que me vean tan mal que alguien llame a los servicios de salud en modo emergencia, o en su defecto intenten convencerme de que acuda a ellos.
- riesgo de generar alarma y preocupación en mis allegados, íntimamente vinculado al primero
- riesgo de "hacer el ridículo", exteriorizar las ideas más alejadas de la razón práctica y del sentir general.
- riesgo de dependencia económica, si la intensidad del delirio me impididiese desarrollar mis actividades habituales (como me dedico a la pintura, a veces son estas actividades las que se intensifican, puesto que pintar permite exteriorizar de forma abstracta ideas o pensamientos que verbalizados generarían cierta extrañeza en el oyente)

En la tarea de alcanzar estos objetivos, me propuse una selección del material mental durante esos días. Me agarro a los pensamientos más positivos, más naïf, capaces de hacer sonreir, me vuelvo más atenta y sensible a las buenas noticias, que busco por todas partes. Intento dedicar todo el tiempo que puedo a las actividades que más me gustan, ya que me refuerzan el buen rollito, y combato la ansiedad que me puedan generar algunos pensamientos concretos bailando, cantando, pintando, cualquier cosa sublimadora de pensamientos confusos.

Lo que proyecto hacia afuera en esos días es una mezcla de euforia e hiperactividad, y por esa combinación de estados han aprendido mis amigos a saber que estoy "volando", así que si me quieren acompañar (cosa que agradezco muchísimo y disfruto) les toca salir más, ir a más conciertos, venir a comer a mi casa con sesiones musicales, hablar de filosofía, de retos científicos para el futuro, de pacifismo, de ecologismo, de estados de conciencia...una hippiada tras otra, gran descubrimiento antipsicótico. Supongo que lo que pide el cuerpo y la mente es evasión, y poner en valor lo que se supone debería ser un contratiempo. ¿toca delirar?, pues saquémosle provecho! en buena compañía todo se lleva mejor, hasta eso.

De puertas para adentro el delirio también son lloreras, consecuencia de la hipersensibilidad ante cualquier asunto que la merezca, y en este mundo hay demasiadas personas pasándolo muy mal. Así que lloro por ellas, ya que no rezo porque no soy creyente.

Y si me dan a elegir, me siento más yo cuando no deliro, pero no me siento otra cuando lo hago, para quién todavía se crea la chorrada de la doble personalidad, sobradamente alimentada por la industria cinematográfica, habitualmente experta en simplificaciones nada inocentes, por otra parte.

Pero si toca delirar, prefiero hacerlo a mi manera, sin medicación y sin miedo. Creo que cualquiera que se lo propusiese podría conseguirlo, siempre que empezase por quererse y respetarse en cualquier circunstancia, con más razón cuando más se necesita.

Lo que me da más fuerza, en cualquier caso, es la conciencia disidente, el saber que las cosas pueden ser de formas muy diferentes a la versión oficial. En este punto me vuelvo radicalmente antipsiquiátrica, con la locura también se resiste a todo lo que no nos gusta del mundo que nos rodea.

martes, 14 de diciembre de 2010

Razón delirante

Acostumbro a ver bastante la tele para poder disimular, hacerme una idea de lo que se considera normal y lo que no, lo que se lleva, las últimas tendencias en opinión, gestualidad, moral, relaciones humanas, interacciones comunicativas, sudaderas para miniperritos...

El resultado suele ser "pues si a esto lo llaman normal..."

Siempre hay excepciones. Afortunadamente (para la tele).
Vamos con ellas,un repaso a la semana:

Buenafuente, como encogido, entrevista a Juan José Millás. Y este señor listo listísimo se pone a hablar de alucinaciones inversas, y lo explica. Una alucinación es ver algo que no está, y una alucinación inversa es no ver algo que sí está. Como por ejemplo los psiquiatras que no ven las recuperaciones. Es que no están(en su consulta)

Un programa cultural de la 2 dedicado a la filósofa María Zambrano, cuyo mayor logro conceptual es la formulación de la "razón poética". Y dicen lo siguiente, de ella y de su poética razón: "no se parece a nadie", "no está en los programas universitarios porque es inclasificable", "su pensamiento no es sistemático", "su pensamiento puede hacerte divagar, perderte, sobre todo si el amor guía tu lectura", "habla de lo invisible, de la intuición, de lo inaprensible".

Sacar esto de la tele es como sacar agua de un pozo seco. Además de pedirme su libro voy a contaros un secreto: la razón delirante se parece bastante a lo que no se parece a nada, tampoco la enseñan en las universidades, (aunque sí la manera de patologizarla, despreciarla, tenerle miedo y asociarla solo al miedo, farmacologizarla y bla bla bla), la razón delirante es rabiosamente ecléctica, y por tanto las posibilidades de divagar y perderse forman parte del razonamiento. Y por último, tiene una querencia especial por lo invisible, inaprensible, incognoscible e intuitivo.

Las personas no razonamos de una única forma. No existe lo que se llama la Razón, así en absoluto. La Razón, así entendida, es un constructo intelectual depositario de muchas "razones", que a modo de sedimento se han ido depositando a lo largo de los siglos, con mayor fortuna de unas sobre otras según intereses dominantes. Actualmente conviven tantas razones heredadas de los diferentes sistemas filosóficos que sería largo enumerarlas todas, cada razón emana de una forma de ver el mundo, o si se prefiere, de una forma de utilizarlo para nuestro provecho, sea este material, intelectual, espiritual...

Si quieres construir un avión será de utilidad la razón técnica y científica, si quieres agarrarte a una idea de trascendencia que te quite la angustia de la mortalidad será de utilidad la razón teológica, si quieres disfrutar del amor será bueno usar razones del corazón, lo que quiera que eso signifique. Y así van apareciendo razones que ni sabíamos que existían, o que no les dábamos esa categoría, quizá por pensar que la única razón existente eran las leyes de la lógica aristotélica, o las de Newton, o las Críticas de Kant.

¿Cual es la mejor razón? ¿cuál es la mejor comida?¿cual es la mejor persona?¿el mejor trabajo? ¿la mejor obra de arte? La razón de la competencia, suma y sigue.

Las razones, puesto que les hemos dado carácter de "realidad", están para usarlas inteligentemente. Entendida la inteligencia como la capacidad de procurar el mejor provecho para uno mismo y para los otros. Para procurar lo bueno, como diría Spinoza, y que lo explica como aquello que sienta bien, que ayuda a estar mejor.

La razón delirante sirve a quien la respeta y conoce su medida, y con ello su mesura y desmesura. A quien, no temiéndola, tampoco le otorga categoría de absoluto, entendiendo que es un modo de conciencia más de aquellos que conoce, y con los que quiere mantener relaciones de conocimiento en equilibrio. Pero la razón delirante está tomada por los muros de las otras, ahogada en maleza secular de rechazo e incomprensión, de juicios y condenas durísimos que sólo se reservan para lo que no se comprende ni se quiere comprender, quizá porque toca lo más invisible de lo invisible, lo inefable.

La razón delirante no es necesariamente poética, aunque puede serlo, no es necesariamnete musical, aunque también puede serlo. Lejos del oficio artístico, que puede, a su vez, ser o no delirante, el delirio es, ante todo, una forma más de ver el mundo, de dejar que el mundo entre en nosotros de una determinada manera, de prestar atención a posibilidades interpretativas nuevas, que pueden influir en lo sensorial, en lo intelectual, en lo emocional, en una de esas áreas o en todas a la vez, como no hay programa tampoco se da nada por supuesto. El encanto reside en la sorpresa ¿cómo se manifestará esta vez?, ¿qué aprenderé?, ¿qué sentiré? Recuerdo un eslogan publicitario, no sé si de coches o preservativos, que decía "la potencia sin control no sirve de nada" Pues eso. Ya que el delirio es básicamente potencia(entendida en el sentido aristotélico de posibilidad,)el control se activa pulsando diferentes teclas:

- La experiencia, que permite no tenerle miedo.
- La responsabilidad, que evita causar daños, a uno mismo o a los demás.
- La divulgación, que tranquiliza al entorno.
- La autoestima, que impide sentirse enferma.
- El gusto por la filosofía, que permite aprovechar la experiencia.
- La razón dominante, que sirve de puente y de freno si es necesario.
- La confianza, que mantiene a raya la psicosis.

Es un poco como la diferencia entre tomar drogas a lo chorra y tomarlas con sabiduría, moderación y buena compañía(aunque sea para hacer chorradas).

Lo único que no puedo controlar es el comienzo. Conscientemente no lo busco, pero por lo menos cuando toca sé qué hacer con él. Durante el proceso adelgazo muchísimo, y cuando termina me quedo aliviada porque puedo suspender el control. Aliviada y cansada psicológicamente, supongo que también se debe a la pérdida de peso, aunque el cansancio dura pocos días. Luego, durante una temporada, pienso sobre eso, ya fuera, sorprendida de haber estado ahí otra vez. Y lo que se refuerza siempre es la alegría, el buen humor, la reivindicación de estos estados como no patológicos, la capacidad de disfrutar el día a día, de que cada lugar y momento, si quieres, es el mejor del mundo.

En cierto grado, todos conocemos la razón delirante, esa especie de clic que se activa no sabemos por qué ni para qué, pero que nos deja dudando de la realidad automática, que nos sumerge, aunque solo sea un momento, en el centro de una especie de ensueño en medio de la vigilia. Con los años he llegado a conocer miles de historias de la irrealidad de los otros, y siempre pienso que hay algo bonito e invisible dentro de nosotros que no nos cuentan en la escuela. Si se vive con miedo o vergüenza,(propios o ajenos) hace sufrir mucho.

Los sueños dulces y las pesadillas beben de la misma razón onírica.



Sapere aude (Atrévete a saber)

jueves, 2 de diciembre de 2010

Amigos

¿Cómo se hace una amiga de alguien?

- Con química, de repente alguien te cae bien y tú le caes bien, es un buen comienzo. A lo mejor la vuelves a ver, a lo mejor no, pero es un buen punto de partida.

- Con admiración, tú admiras, la otra persona también. La admiración es lo contrario de la envidia, piensas que esa persona tiene cualidades que la hacen merecer buena suerte, tú le deseas esa buena suerte, ayudas a que la tenga en la medida de tus posibilidades, y ella a ti.

- Con respeto, te esfuerzas por conocer al otro, y eso implica respetar su espacio, su dinámica. Hay gente que te llama mucho, otra que te llama menos, no estás contando, estás disfrutando cuando toca. No puedes exigir lo que no das, tampoco puedes exigir lo que das, en general es mejor no exigir nada.

- Con libertad, la amistad es una forma de amor, el amor sin libertad se parece al amor, pero es otra cosa.

- Con humildad
- Con atención
- Con optimismo
- Con generosidad
- Con ilusión
- Con paciencia

Nadie es perfecto, las decepciones vienen muchas veces por no entender algo tan simple.

Un amigo es un tesoro, una fuente de alegría y de conocimiento, una aventura que no acaba nunca. Y cada amigo es único.

Si cada persona que lee esto escribiera su propia entrada con este título, tendríamos tantas entradas diferentes como personas que las escribiesen. Si queréis completar la mía con los comentarios, estais invitados.

Con amigos somos más y mejor.

lunes, 22 de noviembre de 2010

De la psicosis

Hace tiempo que no hablo de la psicosis, últimamente me centro más en el delirio, mucho más agradable, dónde va a parar. Me parecen dos caras de la misma moneda, no dejan de ser elecciones, extremas quizá, de la interpretación de la realidad.

¿Bases bioquímicas? Consecuencias, diría yo. Si cualquiera de nosotros estuviese en la circunstancia real que recrea la psicosis, con seguridad nuestro cerebro nos brindase todo un cóctel de sustancias, capaces de provocar shocks, alucinaciones, depresiones o extrañas euforias y estados de máxima alerta también conocidos como adrenalina.

Así que la mente psicótica, por una serie de circunstancias existenciales, elige transitar el lado oscuro, viajar al corazón de todos los miedos y mudarse a esas tierras interpretativas. Cuando hablo de elección, no puedo hablar de elección del todo consciente, pero sí considero importante no perder de vista este detallle, puesto que va a servir para tomar conciencia y prevenir.

Como dije muchas veces, la primera experiencia psicótica es la peor, la más extrema, peligrosa y desconcertante, puesto que llega de sorpresa y sin conocimiento previo alguno. Esas primeras veces son las que entrañan más riesgo de suicidio. He podido comprobar, hablando con amigos que han pasado por ello,incluyéndome a mi misma, cómo después de la primera vez puede haber recaídas, y cómo esas recaídas, aunque graves, lo son mucho menos que la primera.

Ayuda mucho la memoria y la voluntad de usarla. Memoria para "reconocer" ese estado mental, voluntad para usar esa memoria a nuestro favor. Si la otra vez "no era cierto", ahora tampoco. Si la otra vez salí, ahora también.

Es imprescindible, y doloroso que no haya forma de garantizarlo, el apoyo firme y sincero de las personas queridas. Este apoyo tendría que pasar por un gran conocimiento de lo que es una experiencia o crisis psicótica, y este conocimiento es difícil de alcanzar por varias razones:

- ausencia de experiencia en primera persona.
- ausencia, o escasez, de información narrativa, no biologicista.
- presencia de tabú, muchas veces el tabú viene de la "vergüenza" de reconocer haberse ido de la realidad, o del sentimiento de culpa de haber hecho sufrir a esas personas queridas.

Por eso vuelvo a la memoria. Cuando se ha pasado una crisis psicótica, la información que recuerda el cerebro es muy dolorosa, y la tendencia más frecuente, y altamente comprensible, es olvidarla. Siempre se puede dejar en barbecho una temporada, cuya duración dependerá de la capacidad de gestión emocional de cada uno.
Sin embargo, y lo digo por experiencia, la posibilidad de "contar", "de narrar con distancia" es enormemente preventiva, y por tanto, terapéutica.

Aunque pudiera parecer imposible hacerse entender, cuando se prueba se descubre que no es una tarea tan titánica. He conocido a mucha gente que, al contar cómo me había sentido, en algún momento del relato encontraban un punto en común. "A mi me pasó algo parecido con los porros", o también "cuando murió x estuve perdidísimo, tenía miedos extrañísimos, casi como alucinaciones". Son solo dos ejemplos de espectro psicótico de baja intensidad, pero suficiente para abrir caminos en la comprensión.
La comprensión crea lazos de confianza, y es, en sí misma, el principio de una red de autoapoyo. Cuando consigues que alguien te entienda, ese entendimiento redunda en nuestra relación particular, pero también en la relación de esa persona con otras. Esa persona te ayuda con su escucha y comprensión, y tu le ayudas también,con información que puede servirle para comprender más adelante casos similares.

También se ayuda sentando precedente, muchas veces contarle a alguien tus "viajes" puede ser el punto de partida para que te cuente los suyos, para salir de su incomunicación en relación a ese aspecto. Por ahí también me he llevado sorpresas.

Es cierto que no hay estadísticas de éxito con este "método", tampoco de fracaso. La "investigación" es informal y extraacadémica, tampoco tiene plazos ni grupos control. La mueve la amistad, la voluntad de comunicarse, de romper lanzas contra el tabú y contra los diagnósticos cerrados y falsamente proféticos.También hay que enfrentarse, muchas veces, con la asunción acrítica de tales diagnósticos. Mucha gente huye del diagnóstico de esquizofrenia como del diablo, por qué será. Mucha gente te discute "no, lo mío es trastorno bipolar", mientras te cuenta exactamente lo mismo por lo que has pasado tú. Entonces le dices, "da igual cómo lo llamen", el caso es que te conozcas y sepas cómo prevenirlo. Pero como no eres psiquiatra no te hacen caso, normal. Se cierran en banda y piensan que les estás vendiendo algo. Sobre todo porque una persona con este discurso y sin medicación no puede ser de fiar. Afortunadamente, esta reacción no es mayoritaria, pero aunque lo fuese, tampoco sería problema mío, en realidad. Mi intención no es tirar piedras contra la psiquiatría, sino tender puentes complementarios. Con quien lo entiende así me llevo muy bien. Con quien no lo entiende también, puesto que lo respeto y no insisto.

Cuestión más espinosa es que acepte el delirio (diferenciándolo de la psicosis, y esto sí que es un ejercicio de voluntad consciente)sin medicación ni trauma, que acepte que de vez en cuando, cada ciertos años, mi imaginación se dispara y transita interpretaciones nuevas, estados de especial sensibilidad creativa, compasiva, de relaciones sociales...son estados que muchas veces comparto en tiempo real con quien sé que puede entenderlo. Y no me va mal, las personas con las que convivo han aprendido a aceptarlo sin alarma. Saben que como viene se va, sin daños colaterales. (Esa es otra, tener que justificar casi constantemente que no me meto con nadie, que no soy violenta, ni incoherente, que ni tengo ni doy miedo)

Volviendo al "método", conmigo funciona. Cuando entro en territorio delirante, activo la visión cuántica: si estoy en universos paralelos, puedo elegir la opción menos peligrosa. Si se pasea un "aire psicótico", lo desactivo, muchas veces pido ayuda, siempre con humor: oye,creo que tengo una paranoia (...)Ah vale, gracias, estupendo, ya decía yo. Eso es la confianza, y hay que trabajarla cada día. Para mis amigos no deja de ser toda una experiencia, y soy consciente de que la procesión va por dentro, por eso intento adelantarme a sus cuidados, deshacer sus preocupaciones con argumentos, con demostraciones de autocontrol, con humor. Sólo poniéndome en su lugar puedo pedir que se pongan en el mío. Insisto, conmigo funciona.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Larga noche de lluvia

insomne y postmoderna dondequiera que me lleve. Como dice un amigo, hay dos clases de personas. Punto. Nuestro chiste preferido, empieza y termina en el escatérgoris de cada uno.

Lo de la posmodernidad es un chiste eskizo.

Debo salir del armario, me digo a veces. ¿hacia dónde? Si hay un lugar en el mundo verdaderamente democrático, es el nuevo DSM. Como decía un amigo, no se preocupen, cabemos todos.

Mi ciudad, lo estoy comprobando con los años, es el territorio más surrealista que conozco, está llena de superdotados cuyo mayor logro es hacerse los tontos. Y presumen, que es lo bonito. Tenéis que venir, es increíble. Tenemos hasta un psiquiatra que afirmó en la prensa que el aumento de brotes psicóticos puede deberse a la proliferación de ondas de los teléfonos móviles. Si esto no es poesía, paren el mundo que me bajo. En mi ciudad el delirio es un estilo de vida, devenido en arte aplicada por obra y gracia de la retranca, que es como el duende, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Cada interacción es un viaje al infinito, y nada de malos rollos, gana el que descorcha la botella de la risa. El ala de psiquiatría tiene más luz que el nirvana, y el señor de los móviles te da la mano al llegar y te dice: es un placer conocerle (embajada imaginaria). Luego te empastilla como en todas partes, pero oiga, qué distinción, qué tacto. Muchísimos años después de aquella visita, mi hermana me contó que me sacaron de allí antes de tiempo porque me conocen muy bien, y saben que estoy mejor en los bares, dónde va a parar. Bueno, así así no lo dijo, pero sucedió.

Yo con los psiquiatras tengo como síndrome de Estocolmo, lo vi en una película. Otra vez vi, en Marruecos, cómo una persona le bajaba del tripi a otra con una breve conversación. Ha sido, hasta la fecha, la mayor optimización tiempo-recursos en salud mental, que yo recuerde. Qué viaje aquel, virgen santa embarazada sin coito.

A mi me encanta viajar, pero como ando mal de pasta me veo obligada a hacerlo de forma estática, aunque viviendo donde vivo tengo de sobra. Ayer fumé una calada de María y se multiplicó por veintisiete, pero no pasó nada."¿Vosotros veis los colores más intensos? Claro". Hecho, donde podía haber problemas, sólo había amigos. Es frecuente en la amistad la comunicación telepática. Si no tienes telepatía, cuestiónate si tienes amigos, es urgente. Aunque también puede ser que seas presa de delirios hiperracionalistas, en tal caso se recomienda hacérselo mirar. Si no cabes en el DSM no eres nadie, y a vivir que son dos días. Todos pal corral.

¿Será el DSM V, en estos tiempos de crisis, el único camino verdadero hacia la renta básica? ¿Podrán los malvados poderosos sobreponerse al ingenio anarquista de la asociación americana de psiquiatría? ¿Podremos los ciudadanos manifestarnos pacíficamente a la puerta de los hospitales, pidiendo nuestro queso, nuestro pan y nuestro vino? ¿Contando fantásticos relatos de alucinadas alucinaciones? Todo esto y mucho más parió la lluvia.

Buenos días.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Tratamiento Ambulatorio Involuntario

Donde digo digo diga diego

Tratamiento: droga psiquiátrica

Ambulatorio: viaja en el maletín de un profesional de la salud mental, custodiado por las fuerzas del orden, en un recorrido que va del alijo del hospital al domicilio de la víctima

Involuntario: Obligatorio, forzoso, sin derecho a réplica, negación, defensa, cuestionamiento, alternativa o resistencia.

Delitos merecedores de tal castigo: Estar triste, estar enfadado, transitar la diversidad funcional mental, haber dicho NO A LA DROGA, desconfiar de los psiquiatras, desconfiar de la droga, ser hipersensible a los problemas del mundo, preferir las sustancias autosegregadas a las sintetizadas en laboratorio, no sentirse enfermo sino distinto, estar en paz con la diversidad y en guerra contra la psiquiatría entendida como arma de control social.


Hay personas que viven tranquilas gracias a estas drogas, es su respetabilísima decisión, gozan de todas las facilidades para acceder a ellas y se encargan de acudir voluntariamente allí donde gustosa y profesionalmente se las proporcionan.


LOS QUE NO ESTAMOS EN ESE CASO PEDIMOS RESPETO Y GARANTÍAS DE NO DISCRIMINACIÓN, NO CRIMINALIZACIÓN. EXIGIMOS IGUALDAD DE CONDICIONES EN RELACIÓN A CUALQUIER OTRO USUARIO DEL SISTEMA DE SALUD, INDEPENDIENTEMENTE DEL DIAGNÓSTICO.
A CAMBIO, OFRECEMOS FRONTERAS NUEVAS PARA LA CIENCIA QUE TODAVÍA TIENE MOTIVOS PARA NO AVERGONZARSE DE SU CONTRIBUCIÓN AL FASCISMO, Y QUE POR TANTO AVANZA EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA RELACIÓN TERAPÉUTICA QUE CONSIDERA A LAS PERSONAS COMO DIGNAS Y MERECEDORAS DE DERECHOS FUNDAMENTALES,CON CAPACIDAD DE ELECCIÓN Y DE RESPONSABILIDAD, Y NO COMO OBJETOS DE EXPERIMENTACIÓN INDUSTRIAL, ACADÉMICA, ECONÓMICA,O POLÍTICA.

(me quedó solemne esta última parte, es la indignación, nunca mejor dicho)