jueves, 7 de abril de 2011
Espectros y espíritus uhhhh
Espectros:
- Autista: No me vengas con milongas emocionales que estoy pensando
- Depre: Total...¿pa qué?
- Ansiedad: Me late el corazón, me late el corazón, me late el corazón...buff, buff
- Esquizo: Esto no es cierto, pero es cierto, es cierto, jodeeeer, qué fuerte.
- Trastornos alimenticios: Todo el mundo es guapo, menos yo.
- Bipolar: yupiiiii!! Joder, qué resacón de anfetas.
Espíritus:
- El espíritu del fuego: Quemar las naves, todo para ya.
- El espíritu del agua: Fatal si no sabe nadar.
- El espíritu del aire: Ahora sí, luego no, ahora sí, luego no.
- El espíritu de la tierra: De toda la vida, como dios manda, de una pieza..crok
Y los fantasmas!
- El fantasma de la Ópera: no podrásss olvidarme...
- El fantasma de Canterville: juega conmigo, anda...
- El fantasma de la Navidad: arrepiéntete de tus malas acciones...
No olvide la combinatoria de todos los factores para que las cuentas le salgan redondas, y si aún así no salen del todo ... está usted ante una persona, tenga cuidado, es contagioso. Es importante, a mayores, situarse en el espacio, según las enseñanzas infalibles de Barrio Sésamo:
arriba
abajo
dentro
fuera
Prescripción genérica: Bálsamo de Fierabrás, si no lo tomas no te curarás. (Y si lo tomas tampoco)
- Autista: No me vengas con milongas emocionales que estoy pensando
- Depre: Total...¿pa qué?
- Ansiedad: Me late el corazón, me late el corazón, me late el corazón...buff, buff
- Esquizo: Esto no es cierto, pero es cierto, es cierto, jodeeeer, qué fuerte.
- Trastornos alimenticios: Todo el mundo es guapo, menos yo.
- Bipolar: yupiiiii!! Joder, qué resacón de anfetas.
Espíritus:
- El espíritu del fuego: Quemar las naves, todo para ya.
- El espíritu del agua: Fatal si no sabe nadar.
- El espíritu del aire: Ahora sí, luego no, ahora sí, luego no.
- El espíritu de la tierra: De toda la vida, como dios manda, de una pieza..crok
Y los fantasmas!
- El fantasma de la Ópera: no podrásss olvidarme...
- El fantasma de Canterville: juega conmigo, anda...
- El fantasma de la Navidad: arrepiéntete de tus malas acciones...
No olvide la combinatoria de todos los factores para que las cuentas le salgan redondas, y si aún así no salen del todo ... está usted ante una persona, tenga cuidado, es contagioso. Es importante, a mayores, situarse en el espacio, según las enseñanzas infalibles de Barrio Sésamo:
arriba
abajo
dentro
fuera
Prescripción genérica: Bálsamo de Fierabrás, si no lo tomas no te curarás. (Y si lo tomas tampoco)
miércoles, 6 de abril de 2011
martes, 5 de abril de 2011
Pequeña depresión nocturna
Uno, dos, tres...si fuera tan fácil trazar una línea
.
.
.
entre el paquete de tabaco
y el mando a distancia
o que saltando atravesase la mediocridad de lado a lado
marcando como un sendero
para recorrer descalzos
noche tras noche
en uno
y otro
sentido
con la vista fija únicamente en las estrellas,
menos anhelando cualquier forma de futuro
que celebrando
por fin
algo que brilla.
Un club de astronomía a la medida del hambre
insaciable de poemarse un poquito
apenas en privado y en silencio
aunque luego salga afuera y ya no importa
porque ya no es tanto como había sido
otro drama
Como mucho salvando cierta estéril documentación del aleteo
sin más leña que la que arde ni más pereza que la de siempre
especialmente cuando esta duele
sin que en el fondo se entienda por qué.
Mucho tiempo atrás
dice Oliveira en Rayuela:
"Por supuesto que nos encontraremos mágicamente en los sitios más extraños"
.
.
.
entre el paquete de tabaco
y el mando a distancia
o que saltando atravesase la mediocridad de lado a lado
marcando como un sendero
para recorrer descalzos
noche tras noche
en uno
y otro
sentido
con la vista fija únicamente en las estrellas,
menos anhelando cualquier forma de futuro
que celebrando
por fin
algo que brilla.
Un club de astronomía a la medida del hambre
insaciable de poemarse un poquito
apenas en privado y en silencio
aunque luego salga afuera y ya no importa
porque ya no es tanto como había sido
otro drama
Como mucho salvando cierta estéril documentación del aleteo
sin más leña que la que arde ni más pereza que la de siempre
especialmente cuando esta duele
sin que en el fondo se entienda por qué.
Mucho tiempo atrás
dice Oliveira en Rayuela:
"Por supuesto que nos encontraremos mágicamente en los sitios más extraños"
lunes, 4 de abril de 2011
Acción/Reacción
Unos hacen, o tratan de hacer, un ejercicio de radicalidad crítica, de cara a desmontar constructos argumentativos de hormigón, basados fundamentalmente en alianzas del poder con la ciencia, y destinados a que un determinado grupo ejerza su autoridad sobre otro, históricamente vulnerado y discriminado.
Un día, quizá inspirados en ideas progresistas de igualdad y derechos humanos, este grupo históricamente aislado, ninguneado, cosificado y un largo etcétera, mira hacia arriba e increpa, denuncia su situación de desventaja, las barreras que se le ponen, la negación de su derecho a decidir si quiere ser cuidado y de qué forma, la negación de emociones y conductas que pasan a ser "síntomas", a la par que su persona pasa a ser "enfermo mental", sin que esa nueva condición deje de afectarle cada minuto de su vida, por la conciencia dolorosa de que, siendo eso, para muchos con los que comparte leyes y planeta es "menos", con suerte, y casi nada sin ella.
Al día siguiente, en cuanto esa increpación eleva, aunque sea de forma paulatinamente imperceptible, su volumen y, con ayuda de aliados solidarios, su presencia en medios de comunicación de todo tipo,aparece casi siempre algún empresario del hormigón argumentativo, intentando acallar las voces nuevas con aspavientos grandilocuentes, enfados muy fundados y un cierto temblor en la voz, sólo perceptible por quien sabe leer entre líneas.
Llegados a este punto, se está avanzando, pues sucede que se reconoce la existencia de un conflicto con varias partes, algunas de las cuales acceden, quizá por primera vez, a una visibilidad a partir de la cual se reconocen como sujetos activos y participativos en una sociedad que empieza, aunque tímidamente al principio, a escucharlos y reconocerlos como interlocutores válidos.
Las confrontaciones dialécticas permiten, en cualquier caso, la formulación de preguntas nuevas, que exigen también, en cualquier caso, respuestas nuevas. Cuando la respuesta suena prehistórica, cabe preguntarse si realmente se ha entendido la pregunta, lo que añade capas de complejidad orientadas a un futuro en el cual, al menos por la parte que toca a los nuevos actores, toda reacción defensiva será considerada prueba irrefutable de movimiento in crescendo.
No sería del todo inconveniente señalar la frescura, entusiasmo y novedad de quien está descubriéndose como motor de acción, y diferenciarla de la apatía intransigente de quien es incapaz de afrontar los cambios de otra forma que no sea el repliegue inmovilista en la posición más cómoda, beligerante e intelectual y sociológicamente más pobre y menos atractiva. Por no hablar del "flaco favor" que se le hace a una ciencia humana como la psiquiatría, no reconociendo que los cambios sociales (y por qué no, políticos) tienen también repercusiones en un entorno laboral tan sensible a la sensibilidad, valga la redundancia, como debería serlo una profesión cuyo objetivo es aliviar, de la forma más eficaz y personalizada, el sufrimiento psíquico de personas con las que se comparte sociedad y cultura, además de plasticidad cerebral y otras capacidades inherentes al hecho de nacer como personas, y no como cangrejos.
Un día, quizá inspirados en ideas progresistas de igualdad y derechos humanos, este grupo históricamente aislado, ninguneado, cosificado y un largo etcétera, mira hacia arriba e increpa, denuncia su situación de desventaja, las barreras que se le ponen, la negación de su derecho a decidir si quiere ser cuidado y de qué forma, la negación de emociones y conductas que pasan a ser "síntomas", a la par que su persona pasa a ser "enfermo mental", sin que esa nueva condición deje de afectarle cada minuto de su vida, por la conciencia dolorosa de que, siendo eso, para muchos con los que comparte leyes y planeta es "menos", con suerte, y casi nada sin ella.
Al día siguiente, en cuanto esa increpación eleva, aunque sea de forma paulatinamente imperceptible, su volumen y, con ayuda de aliados solidarios, su presencia en medios de comunicación de todo tipo,aparece casi siempre algún empresario del hormigón argumentativo, intentando acallar las voces nuevas con aspavientos grandilocuentes, enfados muy fundados y un cierto temblor en la voz, sólo perceptible por quien sabe leer entre líneas.
Llegados a este punto, se está avanzando, pues sucede que se reconoce la existencia de un conflicto con varias partes, algunas de las cuales acceden, quizá por primera vez, a una visibilidad a partir de la cual se reconocen como sujetos activos y participativos en una sociedad que empieza, aunque tímidamente al principio, a escucharlos y reconocerlos como interlocutores válidos.
Las confrontaciones dialécticas permiten, en cualquier caso, la formulación de preguntas nuevas, que exigen también, en cualquier caso, respuestas nuevas. Cuando la respuesta suena prehistórica, cabe preguntarse si realmente se ha entendido la pregunta, lo que añade capas de complejidad orientadas a un futuro en el cual, al menos por la parte que toca a los nuevos actores, toda reacción defensiva será considerada prueba irrefutable de movimiento in crescendo.
No sería del todo inconveniente señalar la frescura, entusiasmo y novedad de quien está descubriéndose como motor de acción, y diferenciarla de la apatía intransigente de quien es incapaz de afrontar los cambios de otra forma que no sea el repliegue inmovilista en la posición más cómoda, beligerante e intelectual y sociológicamente más pobre y menos atractiva. Por no hablar del "flaco favor" que se le hace a una ciencia humana como la psiquiatría, no reconociendo que los cambios sociales (y por qué no, políticos) tienen también repercusiones en un entorno laboral tan sensible a la sensibilidad, valga la redundancia, como debería serlo una profesión cuyo objetivo es aliviar, de la forma más eficaz y personalizada, el sufrimiento psíquico de personas con las que se comparte sociedad y cultura, además de plasticidad cerebral y otras capacidades inherentes al hecho de nacer como personas, y no como cangrejos.
domingo, 3 de abril de 2011
La importancia del diagnóstico. La visión de la diagnosticada.
Un diagnóstico es un nombre florido que te ponen debido a una crisis psíquica en la que algún psiquiatra ha estado presente como espectador, nombrador y dispensador farmacéutico.
Un diagnóstico, especialmente si es del grupo de los llamados TMG(trastorno mental grave), lleva una letra pequeña nada inocente, consistente en predicciones tipo Rappel, para que interiorices principalmente tres palabras mágicas: grave, crónica, incurable.
Un diagnóstico, si con el tiempo y esas premisas pronósticas, resulta no adecuarse a, por ejemplo, una realidad posterior asintomática, ni grave, ni crónica, ni con nada que curar.... (silbidos de disimulo por parte del respetable)
Un diagnóstico, como mucho, es lo que a mi me de la gana que sea.
Un diagnóstico, para mi, es intentar construir una categoría de persona, es un constructo subjetivo, con las misma validez científica que palabras como "guapa", "simpática", "salerosa", y un largo etcétera.
Un diagnóstico es un intento de poner nombre a una persona en base a un sufrimiento concreto, del que los psiquiatras saben generalmente poco, debido a que el propio sistema sanitario no deja tiempo para que sepan más. Así, se intenta paliar la falta de información con la contundencia del término elegido para nombrar, que ni siquiera es original, sino sacado de un manual(DSM, habitualmente)que aspira a ser el sumum de los diccionarios nombra-personas-que-sufren-más-de-lo-que-se-considera-normal-que-sufran-comparadas-con-la-media-sufriente-y-mientras-no-exista-acción-política-que-denuncie-sus-abusivas-y-desproporcionadas-implicaciones-pronósticos-errores-falacias-y-sobremedicalizaciones-de-acontecimientos-vitales-de-diversa-índole-cuya-causa-meramente-orgánica-no-acaba-de-aparecer-y-mira-que-se-esfuerzan-en-buscarla.
Un diagnóstico es una herramienta de trabajo, para los obreros de la psiquiatría,y ahí se debería quedar, sin tanta cátedra ni alumbrado navideño, que consume mucha energía y no están los aires para derrochones. Luego se acercan las mariposas y se estampan contra las bombillas, como si les sobrase tiempo.
Un diagnóstico, especialmente si es del grupo de los llamados TMG(trastorno mental grave), lleva una letra pequeña nada inocente, consistente en predicciones tipo Rappel, para que interiorices principalmente tres palabras mágicas: grave, crónica, incurable.
Un diagnóstico, si con el tiempo y esas premisas pronósticas, resulta no adecuarse a, por ejemplo, una realidad posterior asintomática, ni grave, ni crónica, ni con nada que curar.... (silbidos de disimulo por parte del respetable)
Un diagnóstico, como mucho, es lo que a mi me de la gana que sea.
Un diagnóstico, para mi, es intentar construir una categoría de persona, es un constructo subjetivo, con las misma validez científica que palabras como "guapa", "simpática", "salerosa", y un largo etcétera.
Un diagnóstico es un intento de poner nombre a una persona en base a un sufrimiento concreto, del que los psiquiatras saben generalmente poco, debido a que el propio sistema sanitario no deja tiempo para que sepan más. Así, se intenta paliar la falta de información con la contundencia del término elegido para nombrar, que ni siquiera es original, sino sacado de un manual(DSM, habitualmente)que aspira a ser el sumum de los diccionarios nombra-personas-que-sufren-más-de-lo-que-se-considera-normal-que-sufran-comparadas-con-la-media-sufriente-y-mientras-no-exista-acción-política-que-denuncie-sus-abusivas-y-desproporcionadas-implicaciones-pronósticos-errores-falacias-y-sobremedicalizaciones-de-acontecimientos-vitales-de-diversa-índole-cuya-causa-meramente-orgánica-no-acaba-de-aparecer-y-mira-que-se-esfuerzan-en-buscarla.
Un diagnóstico es una herramienta de trabajo, para los obreros de la psiquiatría,y ahí se debería quedar, sin tanta cátedra ni alumbrado navideño, que consume mucha energía y no están los aires para derrochones. Luego se acercan las mariposas y se estampan contra las bombillas, como si les sobrase tiempo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)