Virgen Santa Castro Maceiras emprendió un extraño viaje el 17 de julio del año pasado. Sería de rigor decir que no fue del todo ella, sino un trocito de su persona, el que hizo las maletas y marchó delante de sus narices, una conciencia rara y rebelde le dijo hasta luego ya volveré pero ven conmigo, requerimiento que Virgen Santa no quiso o no supo rechazar.
Lo que a Virgen le maravillaba era no salir del barrio, acompañar a su conciencia decidida por las calles tantas veces transitadas, por los mismos parques y avenidas y tiendas de chuches, sin dejar de sentir que estaba más lejos que nunca de casa. La conciencia viajera de Virgen hacía las veces de guía y escenógrafa, le marcaba el paso y se lo iluminaba todo con la luz adecuada a cada escena, también las otras personas tenían su propia luz, mesas de mezcla de sonido y ayudantes de dirección.
Era divertido y más raro que un perro verde.
Un día volvieron, y ya está.
martes, 22 de febrero de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
History of Now
El título lo robo del disco que escucho mientras escribo, de Asian Dub Foundation. Mis pobres conocimientos de inglés alcanzan para traducir el título, los vuestros también, seguro.
Historia del Ahora, toma ya. Historias hay muchas, y ya en la universidad se acostumbraron a tenerlo en cuenta. Historia de tal período cronológico, Historia de tal zona geográfica, Historia de tal pueblo, Historia de tal movimiento político...y así hasta el infinito. Lo que viene siendo en mayúsculas. (los cuentos y relatos puntúan aparte en los historicismos varios). La historia siempre la escriben los vencedores, se dice. Si se quiere saber algo de todos los demás, viene bien el libro de Eduardo Galeano, "Espejos" (cuidado, puede herir, y mucho).
¿Quienes éramos nosotros en la Historia?, o dicho de otro modo, ¿en qué historia estábamos? ¿en cuál estamos ahora? ¿quiénes, los esquizos? ¿los delirantes? ¿los que sueñan despiertos? ¿los místicos? ¿los endemonmiados? ¿los herejes? ¿los brujos? ¿los sabios? ¿los artistas? ¿los locos?
Historia de la mística
Historia de la herejía
Historia de la brujería
Historia de la filosofía
Historia del arte
Historia de la locura
Historia de la psiquiatría
Historia de la antropología
Historia de la psicología
...pues por ahí algo encontraremos, sin acabar de encontrarnos del todo.
Historia del Ahora, mucho más interesante, dónde va a parar... Historiar el ahora tiene sus dificultades, la más común es la falta de perspectiva...histórica. Podemos prescindir de ella, en un arranque de chulería post-académica, en un volar más allá de la fijación con el pasado que aqueja a tantas tierras, incluida esta que pisamos mucho y trabajamos menos. Soltado ya el lastre, volvemos a la cuestión.
¿Qué pasa AHORA? Pasa de todo, que la vida son dos días y hay que aprovecharlos. Pasa de todo, y no todo es bueno ni bonito ni barato. Como constanteaspirante a la salud mental, me voy fijando en una serie de acontecimientos en relación a este interminable tema de conversación.
Veo fijaciones con el pasado en cuanto levanto una piedra, me llegan noticias de agresiones, coerciones, inmovilizaciones, electrocutaciones. Si saco la víctima que llevo dentro me llegan hasta recuerdos, pero por AHORA, paso. Ahora se sigue asociando loco-violento, que es como asociar vasco-etarra o mujer-tonta,la proporción de correspondencia con la realidad es similar en todos los casos, alguno o alguna siempre hay (pues no sé, ¿un 1%? ¿algo menos, quizá?) Ahora tenemos leyes discriminatorias hacia las personas agraciadas con según qué etiquetas, leyes que dificultan el acceso al empleo, que justifican medidas represivas y que se perpetúan a sí mismas con la inestimable ayuda de los medios de desinformación. Ahora tenemos teorías biologicistas similares a las que pretenden justificar la discriminación por razones fisiológicas (estos teóricos gustan de llamar raciales a este tipo de diferencias)o quizá, mucho más elegante, "plásticas" (color, forma, estructura, simetría...)
Ahora también tenemos novedades. El trabajo de las asociaciones de usuarios de salud mental, la incipiente colaboración de estos usuarios con los profesionales sanitarios en plano de igualdad (qué bárbaro, qué subversivo, qué peligroso), el trabajo de escritores, psicólogos, cienastas, psiquiatras, científicos, blogueros, abogados, fiscales... empeñados en construir la historia del AHORA sobre la base de un concepto de persona que se merece el mejor de los mundos posibles, y buena parte de los imposibles. Se lo merece porque se lo inventa y se lo pelea contra todo pronóstico histórico. Ahora tenemos redes de apoyo e intercambio de información. Si alguien se queja, enseguida se le escucha, si alguien protesta, enseguida se le apoya, y si alguien permanece obstinado en métodos rancios, enseguida se sabe, y se le hace saber de las bondades higiénicas de la ventilación mental.
Ahora bien, ¿cómo puede ser que convivan realidades tan alejadas en un mismo espaciotiempo? Si uno es usuario de servicios públicos sanitarios, ¿cómo acertar en la elección? ¿hay elección? ¿es el azar el único criterio de selección de experiencias psiquiátricas? No tengo respuestas a estas preguntas, pero si un chiste muy viejo:
En un despacho de lotería:
- ¿qué número quiere?
- ¡el que toque!
(Traducción simultánea de mi buena amiga M.: "Depende de con quién des")
Seguro que hay otra forma de saberlo. Se aceptan mapas del tesoro.
Historia del Ahora, toma ya. Historias hay muchas, y ya en la universidad se acostumbraron a tenerlo en cuenta. Historia de tal período cronológico, Historia de tal zona geográfica, Historia de tal pueblo, Historia de tal movimiento político...y así hasta el infinito. Lo que viene siendo en mayúsculas. (los cuentos y relatos puntúan aparte en los historicismos varios). La historia siempre la escriben los vencedores, se dice. Si se quiere saber algo de todos los demás, viene bien el libro de Eduardo Galeano, "Espejos" (cuidado, puede herir, y mucho).
¿Quienes éramos nosotros en la Historia?, o dicho de otro modo, ¿en qué historia estábamos? ¿en cuál estamos ahora? ¿quiénes, los esquizos? ¿los delirantes? ¿los que sueñan despiertos? ¿los místicos? ¿los endemonmiados? ¿los herejes? ¿los brujos? ¿los sabios? ¿los artistas? ¿los locos?
Historia de la mística
Historia de la herejía
Historia de la brujería
Historia de la filosofía
Historia del arte
Historia de la locura
Historia de la psiquiatría
Historia de la antropología
Historia de la psicología
...pues por ahí algo encontraremos, sin acabar de encontrarnos del todo.
Historia del Ahora, mucho más interesante, dónde va a parar... Historiar el ahora tiene sus dificultades, la más común es la falta de perspectiva...histórica. Podemos prescindir de ella, en un arranque de chulería post-académica, en un volar más allá de la fijación con el pasado que aqueja a tantas tierras, incluida esta que pisamos mucho y trabajamos menos. Soltado ya el lastre, volvemos a la cuestión.
¿Qué pasa AHORA? Pasa de todo, que la vida son dos días y hay que aprovecharlos. Pasa de todo, y no todo es bueno ni bonito ni barato. Como constanteaspirante a la salud mental, me voy fijando en una serie de acontecimientos en relación a este interminable tema de conversación.
Veo fijaciones con el pasado en cuanto levanto una piedra, me llegan noticias de agresiones, coerciones, inmovilizaciones, electrocutaciones. Si saco la víctima que llevo dentro me llegan hasta recuerdos, pero por AHORA, paso. Ahora se sigue asociando loco-violento, que es como asociar vasco-etarra o mujer-tonta,la proporción de correspondencia con la realidad es similar en todos los casos, alguno o alguna siempre hay (pues no sé, ¿un 1%? ¿algo menos, quizá?) Ahora tenemos leyes discriminatorias hacia las personas agraciadas con según qué etiquetas, leyes que dificultan el acceso al empleo, que justifican medidas represivas y que se perpetúan a sí mismas con la inestimable ayuda de los medios de desinformación. Ahora tenemos teorías biologicistas similares a las que pretenden justificar la discriminación por razones fisiológicas (estos teóricos gustan de llamar raciales a este tipo de diferencias)o quizá, mucho más elegante, "plásticas" (color, forma, estructura, simetría...)
Ahora también tenemos novedades. El trabajo de las asociaciones de usuarios de salud mental, la incipiente colaboración de estos usuarios con los profesionales sanitarios en plano de igualdad (qué bárbaro, qué subversivo, qué peligroso), el trabajo de escritores, psicólogos, cienastas, psiquiatras, científicos, blogueros, abogados, fiscales... empeñados en construir la historia del AHORA sobre la base de un concepto de persona que se merece el mejor de los mundos posibles, y buena parte de los imposibles. Se lo merece porque se lo inventa y se lo pelea contra todo pronóstico histórico. Ahora tenemos redes de apoyo e intercambio de información. Si alguien se queja, enseguida se le escucha, si alguien protesta, enseguida se le apoya, y si alguien permanece obstinado en métodos rancios, enseguida se sabe, y se le hace saber de las bondades higiénicas de la ventilación mental.
Ahora bien, ¿cómo puede ser que convivan realidades tan alejadas en un mismo espaciotiempo? Si uno es usuario de servicios públicos sanitarios, ¿cómo acertar en la elección? ¿hay elección? ¿es el azar el único criterio de selección de experiencias psiquiátricas? No tengo respuestas a estas preguntas, pero si un chiste muy viejo:
En un despacho de lotería:
- ¿qué número quiere?
- ¡el que toque!
(Traducción simultánea de mi buena amiga M.: "Depende de con quién des")
Seguro que hay otra forma de saberlo. Se aceptan mapas del tesoro.
lunes, 14 de febrero de 2011
A Dosky, con todo mi cariño.
Busco música especial para escuchar ahora mismo, mientras escribo,y encuentro "Silent movies", de Marc Ribot. Dejo el título de la entrada para el final, ya saldrá algo. Conservo todavía algún nudo de emoción de la última peli que lo consiguió, y no traigo nada para comer porque no tengo hambre. Intentaré fumar poco y escribir poco también. Me refería a escribir despacio, pero me cuesta.
Acabo de leer la última entrada de El rincón de las palabras, y me queda una mezcla de miedo y esperanza. Miedo por lo de siempre, por lo de siempre, por lo de siempre...da miedo. No me tengo miedo a mí, ya no, pero sí a "ellos", los del relato de Dosky (leedlo, por favor, se llama "Ingreso(In)-Voluntario", y está inspirado en hechos cotidianamente reales) Pienso que no quiero estigmatizar en bloque a ningún colectivo profesional, no es justo, no es inteligente, no es serio. No lo hago, no me lo permito, pero historias como la de Dosky me llenan el corazón de rabia.
Como si Marc Ribot pudiera escucharme como yo a él, comienza un guitarreo errante, doliente, extraño. Dejo de escribir y escucho. Tengo sed. Me voy a perder un tema mientras voy a la cocina. No importa, no tengo prisa. Mientras el agua cae desde la jarra al vaso me siento en calma, al volver ya no tengo miedo, sólo ganas de fumar.
La música y yo hace ya rato que hablamos, a solas, aunque ahora estés tú, o vosotros, conmigo. Qué bien estar acompañada, gracias. Fue una buena idea crear este blog, en serio que lo fue. No podía imaginarme al principio la de fuerza que me iba a dar, que me sigue dando. Tenía mucha razón el último psiquiatra de Dosky, no se puede privar a nadie de la dignidad de la comunicación, somos tan poca cosa sin ella.
Así que al final vamos a hablar de la comunicación, parece que esta noche me lleva por ahí. ¿Cuántos ingresos, voluntarios o no, evitaría? A mí, desde luego, me ha evitado unos cuantos, me voy a quedar sin saber el número, y qué bien no saber de números. Qué bien haber olvidado el sabor de las pastillas, cuánto lo siento por la industria farmacéutica, cuánto más quiero sentirlo.
¿Crees que más gente podría controlarlo como tú, sin medicación?, me preguntaste el domingo. Es una pregunta compleja, con muchas respuestas complejas. Por ejemplo ¿cuánta gente lo hace ya?, mucho me temo que no interesan en absoluto estudios sobre esta cuestión, también tengo mis dudas sobre la disposición voluntaria a participar en ellos. Otra respuesta ¿cuánta gente estaría dispuesta a arriesgarse por una senda tan poco transitada? ¿tan llena de maleza y bichería agazapada entre las conciencias?Otra respuesta es no lo sé. Otra respuesta es quién soy yo para saberlo.
Sobre mí puedo hacer y deshacer, de momento mando yo en mis pensamientos. Capitanear este barco es mi tarea existencial, mi responsabilidad. Elegir un verbo para contarlo implica acción, implica conjugarlo también, contigo, con vosotros, con quien haga falta y esté por la labor, por el viaje, por el mar llenando la boca y el pelo de sal, por las tormentas si las hubiese.
Todavía no he encontrado las causas de tal peculiar tarea, o encuentro tantas y tan diferentes que no me atrevo a destacar ninguna. Pero le llevo ventaja a los científicos, porque tengo mi información y la suya, además de la voluntad y la rabia de resistir sin ceder a sus creencias, tan erráticas, o más, que las mías al respecto. Ellos tienen teorías y poder, yo tengo refutaciones, experiencia y confianza.
Banda sonora para esta guerra, Ultime Cosmos, seguimos con Marc Ribot. Esta guerra es dialéctica y juguetona, puedo hacerme amiga de mis contrincantes, de todos los que compartan el mismo espíritu deportivo. Podemos jugar partidos amistosos, y salir luego de farra, o podemos hacer un solo equipo y jugar juntos. Estaría bien, está bien, pero esto no ha hecho más que empezar, y todos los Doskys del mundo tienen que poder escribir donde les de la gana y vestidos como les de la gana, sin demora, hay prisa, para eso sí.
Acabo de leer la última entrada de El rincón de las palabras, y me queda una mezcla de miedo y esperanza. Miedo por lo de siempre, por lo de siempre, por lo de siempre...da miedo. No me tengo miedo a mí, ya no, pero sí a "ellos", los del relato de Dosky (leedlo, por favor, se llama "Ingreso(In)-Voluntario", y está inspirado en hechos cotidianamente reales) Pienso que no quiero estigmatizar en bloque a ningún colectivo profesional, no es justo, no es inteligente, no es serio. No lo hago, no me lo permito, pero historias como la de Dosky me llenan el corazón de rabia.
Como si Marc Ribot pudiera escucharme como yo a él, comienza un guitarreo errante, doliente, extraño. Dejo de escribir y escucho. Tengo sed. Me voy a perder un tema mientras voy a la cocina. No importa, no tengo prisa. Mientras el agua cae desde la jarra al vaso me siento en calma, al volver ya no tengo miedo, sólo ganas de fumar.
La música y yo hace ya rato que hablamos, a solas, aunque ahora estés tú, o vosotros, conmigo. Qué bien estar acompañada, gracias. Fue una buena idea crear este blog, en serio que lo fue. No podía imaginarme al principio la de fuerza que me iba a dar, que me sigue dando. Tenía mucha razón el último psiquiatra de Dosky, no se puede privar a nadie de la dignidad de la comunicación, somos tan poca cosa sin ella.
Así que al final vamos a hablar de la comunicación, parece que esta noche me lleva por ahí. ¿Cuántos ingresos, voluntarios o no, evitaría? A mí, desde luego, me ha evitado unos cuantos, me voy a quedar sin saber el número, y qué bien no saber de números. Qué bien haber olvidado el sabor de las pastillas, cuánto lo siento por la industria farmacéutica, cuánto más quiero sentirlo.
¿Crees que más gente podría controlarlo como tú, sin medicación?, me preguntaste el domingo. Es una pregunta compleja, con muchas respuestas complejas. Por ejemplo ¿cuánta gente lo hace ya?, mucho me temo que no interesan en absoluto estudios sobre esta cuestión, también tengo mis dudas sobre la disposición voluntaria a participar en ellos. Otra respuesta ¿cuánta gente estaría dispuesta a arriesgarse por una senda tan poco transitada? ¿tan llena de maleza y bichería agazapada entre las conciencias?Otra respuesta es no lo sé. Otra respuesta es quién soy yo para saberlo.
Sobre mí puedo hacer y deshacer, de momento mando yo en mis pensamientos. Capitanear este barco es mi tarea existencial, mi responsabilidad. Elegir un verbo para contarlo implica acción, implica conjugarlo también, contigo, con vosotros, con quien haga falta y esté por la labor, por el viaje, por el mar llenando la boca y el pelo de sal, por las tormentas si las hubiese.
Todavía no he encontrado las causas de tal peculiar tarea, o encuentro tantas y tan diferentes que no me atrevo a destacar ninguna. Pero le llevo ventaja a los científicos, porque tengo mi información y la suya, además de la voluntad y la rabia de resistir sin ceder a sus creencias, tan erráticas, o más, que las mías al respecto. Ellos tienen teorías y poder, yo tengo refutaciones, experiencia y confianza.
Banda sonora para esta guerra, Ultime Cosmos, seguimos con Marc Ribot. Esta guerra es dialéctica y juguetona, puedo hacerme amiga de mis contrincantes, de todos los que compartan el mismo espíritu deportivo. Podemos jugar partidos amistosos, y salir luego de farra, o podemos hacer un solo equipo y jugar juntos. Estaría bien, está bien, pero esto no ha hecho más que empezar, y todos los Doskys del mundo tienen que poder escribir donde les de la gana y vestidos como les de la gana, sin demora, hay prisa, para eso sí.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Técnicas de estudio (II)
Es importante el ambiente de estudio, así como los propósitos, el ritmo y los descansos.
En un ambiente limpio y poco contaminado intelectualmente, las ideas fluyen con suavidad, se retroalimentan en el sentido que van cobrando, se encabalgan y encajan hasta formar sistemas, se comparten con ilusión y libertad, se comparten para retroalimentarse y crecer con las ideas de los otros, aunque sean muy diferentes o incluso opuestas. Se ven como parte de un todo solidario destinado a hacer crecer ilimitadamente el Saber con mayúsculas, y este, a su vez, se pone al servicio de las personas para su uso, disfrute y mejora de la vida, sea su contenido cultural, médico, tecnológico, político...etc.
Cuando el ambiente está enrarecido, y emponzoñado por intereses que se resumen en la expresión "todo por la pasta", la fluidez se acartona, las ideas se connotan como convenientes o, por el contrario, disidentes, y se establece una jerarquía entre ellas, que pasan a competir de forma nada igualitaria. Esta falta de igualdad se materializa con la ayuda de los prejuicios, que consisten en simplificaciones-trampa de las ideas del grupo "disidentes".
Los propósitos del estudio pueden ser muchos. El más elevado, y es una opinión personal, es aquel que busca el mayor beneficio para el mayor número de personas, basado en la idea de la persona como ser abierto, complejo e interdependiente, capaz de acertar, de equivocarse, de rectificar, de aprender, etc...
Cuando el propósito no es ese, sino otro más limitado e interesado socioeconómicamente, el estudio puede ser un encargo al servicio de esos mismos intereses, con lo cual su validez no será tan universal, ni tan benéfica excepto para ese grupo en concreto.
En una sociedad abundante en grupos de interés socioeconómico, y con un reparto del poder de estos grupos abiertamente desigual, el propósito más elevado puede colisionar estrepitosamente con estos grupos, y pasar a ser considerado algo irrelevante, cuando no pernicioso o inconveniente. Puede suceder que al estudio guiado por elevados propósitos se le silencie, se le ataque, se le combata con herramientas dialécticas de destrucción masiva.
Cuando el propósito es únicamente combatir a los grupos de más poder, de forma estratégica, las ideas se ponen al servicio de esta causa, y no del saber en general. Estamos hablando de ideología, cuando un conjunto de ideas funcionan, en bloque, como arma política, dejando de lado casi cualquier otra consideración en relación al conocimiento per se. La ideología simplifica mucho las técnicas de estudio, con un poco de memoria es suficiente. La ideología está por todas partes, en todas las profesiones.
El ritmo es muy personal, y conviene que sea constante, no a trompicones, aunque cada cual lo lleva como puede. Y el descanso es buenísimo para la salud.
Buenas noches.
En un ambiente limpio y poco contaminado intelectualmente, las ideas fluyen con suavidad, se retroalimentan en el sentido que van cobrando, se encabalgan y encajan hasta formar sistemas, se comparten con ilusión y libertad, se comparten para retroalimentarse y crecer con las ideas de los otros, aunque sean muy diferentes o incluso opuestas. Se ven como parte de un todo solidario destinado a hacer crecer ilimitadamente el Saber con mayúsculas, y este, a su vez, se pone al servicio de las personas para su uso, disfrute y mejora de la vida, sea su contenido cultural, médico, tecnológico, político...etc.
Cuando el ambiente está enrarecido, y emponzoñado por intereses que se resumen en la expresión "todo por la pasta", la fluidez se acartona, las ideas se connotan como convenientes o, por el contrario, disidentes, y se establece una jerarquía entre ellas, que pasan a competir de forma nada igualitaria. Esta falta de igualdad se materializa con la ayuda de los prejuicios, que consisten en simplificaciones-trampa de las ideas del grupo "disidentes".
Los propósitos del estudio pueden ser muchos. El más elevado, y es una opinión personal, es aquel que busca el mayor beneficio para el mayor número de personas, basado en la idea de la persona como ser abierto, complejo e interdependiente, capaz de acertar, de equivocarse, de rectificar, de aprender, etc...
Cuando el propósito no es ese, sino otro más limitado e interesado socioeconómicamente, el estudio puede ser un encargo al servicio de esos mismos intereses, con lo cual su validez no será tan universal, ni tan benéfica excepto para ese grupo en concreto.
En una sociedad abundante en grupos de interés socioeconómico, y con un reparto del poder de estos grupos abiertamente desigual, el propósito más elevado puede colisionar estrepitosamente con estos grupos, y pasar a ser considerado algo irrelevante, cuando no pernicioso o inconveniente. Puede suceder que al estudio guiado por elevados propósitos se le silencie, se le ataque, se le combata con herramientas dialécticas de destrucción masiva.
Cuando el propósito es únicamente combatir a los grupos de más poder, de forma estratégica, las ideas se ponen al servicio de esta causa, y no del saber en general. Estamos hablando de ideología, cuando un conjunto de ideas funcionan, en bloque, como arma política, dejando de lado casi cualquier otra consideración en relación al conocimiento per se. La ideología simplifica mucho las técnicas de estudio, con un poco de memoria es suficiente. La ideología está por todas partes, en todas las profesiones.
El ritmo es muy personal, y conviene que sea constante, no a trompicones, aunque cada cual lo lleva como puede. Y el descanso es buenísimo para la salud.
Buenas noches.
Técnicas de estudio
A mí me enseñaron a estudiar con orden y estructura, pero sobre todo me enseñaron a pensar con criterios sólidos, que implica desmontar criterios falsos de argumentación tramposa. Los criterios se desmontan leyendo la letra pequeña y contrastando diversas fuentes de información sobre el mismo tema. Y lo más importante, descubrir los juicios de valor que pretenden hacerse pasar por argumentos objetivos. Estos juicios se esconden, se agazapan, en los adjetivos, ahí está, casi siempre, la madre del cordero.
Si uno consulta, en diferentes fuentes, diversas definiciones psiquiátricas, los adjetivos nos saldrán al paso haciendo la ola, son embajadores y protagonistas de estas definiciones. Son valorativos porque están preñados de subjetividad, (típica herramienta de las ciencias exactas ¿no? NO!). Son valorativos porque cada persona que los escucha los llena desde su experiencia subjetiva.
Ejemplos:
"normal" (¿a qué norma exactamente se refieren, a las de tráfico?),
"adecuado" (¿a qué o para qué?),
"desviado" (¿de dónde?¿hacia dónde?),
"extraño" (¿para quién?),
"excesivo"¿comparado con qué?)
Y un largo etcétera, haced la prueba en el DSM, por ejemplo. O con las definiciones de la OMS de nuestras queridas enfermedades mentales. Yo solo sé que no sé nada, pero me fijo.
Si uno consulta, en diferentes fuentes, diversas definiciones psiquiátricas, los adjetivos nos saldrán al paso haciendo la ola, son embajadores y protagonistas de estas definiciones. Son valorativos porque están preñados de subjetividad, (típica herramienta de las ciencias exactas ¿no? NO!). Son valorativos porque cada persona que los escucha los llena desde su experiencia subjetiva.
Ejemplos:
"normal" (¿a qué norma exactamente se refieren, a las de tráfico?),
"adecuado" (¿a qué o para qué?),
"desviado" (¿de dónde?¿hacia dónde?),
"extraño" (¿para quién?),
"excesivo"¿comparado con qué?)
Y un largo etcétera, haced la prueba en el DSM, por ejemplo. O con las definiciones de la OMS de nuestras queridas enfermedades mentales. Yo solo sé que no sé nada, pero me fijo.
sábado, 5 de febrero de 2011
Una de indios
Esta tarde he visto una interesante película, Exils, de Tony Gatlif, del 2004.
Como en otra película suya, Transilvania, más reciente, este autor interesadísimo en , entre otras cosas, la cultura gitana, presenta una serie de constantes en sus pelis. Y esas constantes nos interesan porque, a la vez que reivindican manifestaciones culturales diferentes a las europeas stándar (racionalismo capitalista, les llamaría yo a estas últimas), tratan muy a menudo la gestión del dolor psíquico.
Frente a la medicalización de todo sufrimiento psíquico, con su protocolo de profesionales, pastillas y demás efectos secundarios, Gatlif propone, como alternativa, el viaje, físico y geográfico, pero también iniciático. Cuando entro en una de sus pelis, siempre tengo la sensación, a medida que los personajes se sueltan, lejos de sus rutinas, de que tienen trabajo atrasado, demasiados corsés mentales y culturales que se abren o desgarran con mayor o menor furia, pero siempre como necesidad. En medio de esa necesidad, el dolor se aúlla, o se canta, o se baila en medio de chamanes (sean gitanos, musulmanes, músicos o cualquier fantasiosa categoría que se nos ocurra). Se presentan ante el espectador verdaderos ritos purificadores, lavativos, purgantes, con una dimensión humana difícil de reducir a lo meramente religioso. Antiguos en tradición, pero también contemporáneos en manifestación y aplicaciones. Religiosos algunos, pero también humanos y paganos. Es como si la religión en la que se enmarcan fuese mera disculpa, mero continente o ámbito familiar para dar rienda suelta a todo el trabajo pendiente, sea trauma, desamor, incertidumbre, toda fuente de sufrimiento es susceptible de sacudirse, removerse y rehacerse a ritmo de tambores, palmas,cantos,carreteras vacías o llenas de vendedores ambulantes.
El viaje del recuerdo, como le llama uno de los personajes, es del recuerdo familiar hacia un país al que se va a buscar raíces, pero también habla del recuerdo de lo que éramos antes del dolor, de lo que todavía podemos ser después de él.
La canción final no tiene pérdida: "canto mi dolor para rehacerte, para protegerte".
Películas de Tony Gatlif:
- Transilvania
- Exils
- Vengo
Como en otra película suya, Transilvania, más reciente, este autor interesadísimo en , entre otras cosas, la cultura gitana, presenta una serie de constantes en sus pelis. Y esas constantes nos interesan porque, a la vez que reivindican manifestaciones culturales diferentes a las europeas stándar (racionalismo capitalista, les llamaría yo a estas últimas), tratan muy a menudo la gestión del dolor psíquico.
Frente a la medicalización de todo sufrimiento psíquico, con su protocolo de profesionales, pastillas y demás efectos secundarios, Gatlif propone, como alternativa, el viaje, físico y geográfico, pero también iniciático. Cuando entro en una de sus pelis, siempre tengo la sensación, a medida que los personajes se sueltan, lejos de sus rutinas, de que tienen trabajo atrasado, demasiados corsés mentales y culturales que se abren o desgarran con mayor o menor furia, pero siempre como necesidad. En medio de esa necesidad, el dolor se aúlla, o se canta, o se baila en medio de chamanes (sean gitanos, musulmanes, músicos o cualquier fantasiosa categoría que se nos ocurra). Se presentan ante el espectador verdaderos ritos purificadores, lavativos, purgantes, con una dimensión humana difícil de reducir a lo meramente religioso. Antiguos en tradición, pero también contemporáneos en manifestación y aplicaciones. Religiosos algunos, pero también humanos y paganos. Es como si la religión en la que se enmarcan fuese mera disculpa, mero continente o ámbito familiar para dar rienda suelta a todo el trabajo pendiente, sea trauma, desamor, incertidumbre, toda fuente de sufrimiento es susceptible de sacudirse, removerse y rehacerse a ritmo de tambores, palmas,cantos,carreteras vacías o llenas de vendedores ambulantes.
El viaje del recuerdo, como le llama uno de los personajes, es del recuerdo familiar hacia un país al que se va a buscar raíces, pero también habla del recuerdo de lo que éramos antes del dolor, de lo que todavía podemos ser después de él.
La canción final no tiene pérdida: "canto mi dolor para rehacerte, para protegerte".
Películas de Tony Gatlif:
- Transilvania
- Exils
- Vengo
viernes, 4 de febrero de 2011
Terapia política
http://blogs.publico.es/fueradelugar/238/la-sensibilidad-es-hoy-el-campo-de-batalla-politico
Bueno, este enlace arriba expuesto, entrevista a un filósofo y activista italiano, resalta una idea que me resulta cuando menos sugerente, además de útil. Se trata de la consideración del activismo en su dimensión terapéutica. Cuando un sistema causa tanto sufrimiento psíquico (estrés laboral, desarraigo, incapacidad horaria para mantener vínculos o establecerlos, angustia ante la precariedad, suicidios por pérdidas de empleo, fomento de la competitividad salvaje frente a la solidaridad...y un largo etcétera), rebelarse colectivamente contra él tiene un efecto catártico, o, cuando menos terapéutico en mayor o menor escala.
Si tus delirios consisten en adelantarte al otro mundo posible que deseas para ti y para los otros, es difícil establecer donde acaba la realidad y empieza la ficción, o dónde pones la línea de locura en medio de la tan poco saludable cordura que nos rodea, si por cordura entendemos ser como la mayoría, igual de calladitos y resignaditos ante la idea de normalidad que propone el sistema capitalista-consumista-neoliberal: achantar y hacerse a la idea de que todo puede ir a peor, agarrarte a tu clavo ardiendo y conservar lo poco que queda del estado de bienestar y de la democracia, hasta la siguiente sacudida.
Evidentemente, si eres optimista estás como una cabra. Si te enfrentas cada día a versiones oficiales cada día más cínicas y tramposas, y lo haces apoyándote no en lo que había, sino en lo que parece que empieza a haber, acabarás por no saber quién es el loco, si tú por idealista o los demás por suicidas. Todo se complica, en una crisis general que va mucho más allá de lo financiero o lo político. Si por crisis entendemos cambio, este es de los gordos. Quien se mantenga como un palo rígido, puede romper de forma irremediable, quien se doble del todo puede tener problemas para levantarse. Y quien decida ser junco y dejarse bambolear, para ganar tiempo, será tachado de inestable, de dividido, de bipolar, de esquizofrénico.
De momento está muy mal visto vivir a caballo entre la realidad y la ficción, pese a que nuestros gobernantes lo fomentan a diario para su propio interés. Diariamente confunden el lenguaje para que ya nadie hable de lo mismo aunque use las mismas palabras en la misma lengua. Entre una conciencia que sobrevive a la brava, y a la mala, y otra que quiere vivir mejor que nunca, o al menos mejor que siempre,es difícil no bambolearse, no dudar, no dejarse llevar por crisis internas de credibilidad, confianza, creatividad. Es difícil no entrar en conflicto con las conciencias circundantes, en la misma o parecida encrucijada.
Las conciencias "esquizo" podrían jugar con ventaja, una vez inmunizadas contra la psicosis, que no es sino el triunfo dictatorial de una pequeña parte de todo lo que somos capaces de pensar e imaginar. El bienestar psíquico que sobreviene a una crisis bien gestionada es, también, un triunfo político. Siendo capaces de cambiarnos a nosotros mismos para mejor, de perdernos el miedo, estaremos en mejores condiciones de comprender e incluso intervenir en el afuera, como metáfora de nosotros mismos, no en vano las fantasías de autorreferencialidad no son sino gran metáfora de la forma en que el mundo nos afecta y nos acepta, y esta autorreferencialidad puede sobrevenir de múltiples formas, persecutoria y/o culpable, pero también empática y/o esperanzadora. En cualquier caso, pensar sobre ella sin dejarse llevar por ella constituye un material filosófico de primer orden sobre la condición humana, tan humana.
Estos días pienso mucho en las personas que en Egipto se manifiestan cada día desde hace diez. No es fácil concebir una autorreferencialidad colectiva tan enorme como esta a la que voluntariamente se han lanzado, la presión de estar, literalmente, en el centro del mundo, en la encrucijada de todos los intereses, y no solo geopolíticos, también se están jugando las ideas, las perspectivas de modelos nuevos, las esperanzas de otros tantos millones de personas en otras partes del mundo. Todos miramos a Egipto, a los egipcios, con esperanza, temor por su suerte incierta, desconcierto, admiración, otros con fastidio, o más temor, o quién sabe.
Terapia política, también.
Bueno, este enlace arriba expuesto, entrevista a un filósofo y activista italiano, resalta una idea que me resulta cuando menos sugerente, además de útil. Se trata de la consideración del activismo en su dimensión terapéutica. Cuando un sistema causa tanto sufrimiento psíquico (estrés laboral, desarraigo, incapacidad horaria para mantener vínculos o establecerlos, angustia ante la precariedad, suicidios por pérdidas de empleo, fomento de la competitividad salvaje frente a la solidaridad...y un largo etcétera), rebelarse colectivamente contra él tiene un efecto catártico, o, cuando menos terapéutico en mayor o menor escala.
Si tus delirios consisten en adelantarte al otro mundo posible que deseas para ti y para los otros, es difícil establecer donde acaba la realidad y empieza la ficción, o dónde pones la línea de locura en medio de la tan poco saludable cordura que nos rodea, si por cordura entendemos ser como la mayoría, igual de calladitos y resignaditos ante la idea de normalidad que propone el sistema capitalista-consumista-neoliberal: achantar y hacerse a la idea de que todo puede ir a peor, agarrarte a tu clavo ardiendo y conservar lo poco que queda del estado de bienestar y de la democracia, hasta la siguiente sacudida.
Evidentemente, si eres optimista estás como una cabra. Si te enfrentas cada día a versiones oficiales cada día más cínicas y tramposas, y lo haces apoyándote no en lo que había, sino en lo que parece que empieza a haber, acabarás por no saber quién es el loco, si tú por idealista o los demás por suicidas. Todo se complica, en una crisis general que va mucho más allá de lo financiero o lo político. Si por crisis entendemos cambio, este es de los gordos. Quien se mantenga como un palo rígido, puede romper de forma irremediable, quien se doble del todo puede tener problemas para levantarse. Y quien decida ser junco y dejarse bambolear, para ganar tiempo, será tachado de inestable, de dividido, de bipolar, de esquizofrénico.
De momento está muy mal visto vivir a caballo entre la realidad y la ficción, pese a que nuestros gobernantes lo fomentan a diario para su propio interés. Diariamente confunden el lenguaje para que ya nadie hable de lo mismo aunque use las mismas palabras en la misma lengua. Entre una conciencia que sobrevive a la brava, y a la mala, y otra que quiere vivir mejor que nunca, o al menos mejor que siempre,es difícil no bambolearse, no dudar, no dejarse llevar por crisis internas de credibilidad, confianza, creatividad. Es difícil no entrar en conflicto con las conciencias circundantes, en la misma o parecida encrucijada.
Las conciencias "esquizo" podrían jugar con ventaja, una vez inmunizadas contra la psicosis, que no es sino el triunfo dictatorial de una pequeña parte de todo lo que somos capaces de pensar e imaginar. El bienestar psíquico que sobreviene a una crisis bien gestionada es, también, un triunfo político. Siendo capaces de cambiarnos a nosotros mismos para mejor, de perdernos el miedo, estaremos en mejores condiciones de comprender e incluso intervenir en el afuera, como metáfora de nosotros mismos, no en vano las fantasías de autorreferencialidad no son sino gran metáfora de la forma en que el mundo nos afecta y nos acepta, y esta autorreferencialidad puede sobrevenir de múltiples formas, persecutoria y/o culpable, pero también empática y/o esperanzadora. En cualquier caso, pensar sobre ella sin dejarse llevar por ella constituye un material filosófico de primer orden sobre la condición humana, tan humana.
Estos días pienso mucho en las personas que en Egipto se manifiestan cada día desde hace diez. No es fácil concebir una autorreferencialidad colectiva tan enorme como esta a la que voluntariamente se han lanzado, la presión de estar, literalmente, en el centro del mundo, en la encrucijada de todos los intereses, y no solo geopolíticos, también se están jugando las ideas, las perspectivas de modelos nuevos, las esperanzas de otros tantos millones de personas en otras partes del mundo. Todos miramos a Egipto, a los egipcios, con esperanza, temor por su suerte incierta, desconcierto, admiración, otros con fastidio, o más temor, o quién sabe.
Terapia política, también.
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